septiembre 2021 - V Año

ENSAYO

Emilia Pardo Bazán, punto culminante en el estreno de la primera obra de Galdós

De fondo: la desestructuración del honor calderoniano / 150 aniversario del nacimiento de la escritora gallega

Pardo Bazán y Galdós

Desde su creación para la novela en 1889, hasta su perfil para el teatro 1892, Galdós mantiene primero una relación con Emilia Pardo Bazán, de la que Augusta tiene mucho de su personalidad, y la relación con la actriz, aun no consagrada como tal, Concha Morell, ya en el estreno del drama teatral. Por lo tanto Augusta Cisneros tendrá elementos de estas dos mujeres naturales, como lo demuestra una carta de Doña Emilia a Galdós, -objeto de comentario de Pattison “Two Women in the life of Galdós”  Anales galdosianos 197- vemos cómo la escritora se identifica con el personaje de la adúltera señalando que: “Aquella mujer que quiere y venera a su marido, y sin embargo le roba el amor por hastío de la propia seguridad moral y material que preside a la existencia de ambos ¡Cuán verdad es! ¡Cuán leal y cuán simpática para los que tienen veta de artista”. A la escritora gallega el personaje le era muy familiar, y al momento de la puesta en marcha escénica, quiso estar en todos los ensayos, dedicando un artículo de cincuenta hojas en la revista que ella misma dirigía Nuevo Teatro Crítico. La escritora gallega acompañó a Galdós durante todo el proceso de gestación y ensayos de esta obra, estrenada en Madrid el 15 de marzo de 1892 y en el Teatro de la Comedia. Relaciones amorosas aparte, lo que interesa en este caso, es la cooperación entre escritores que sobrepasó cualquier suceso.

Doña Emilia Pardo Bazán en dicho artículo titulado “Realidad. Drama de Don Benito Pérez Galdós” y publicado en Nuevo teatro crítico, hace una exposición fidedigna, muy técnica y acertada del momento en que Galdós se decide a estrenar su primera obra, “ésta, arreglada de novela”. De cómo se sucedieron los acontecimientos en cuanto a la creación con los actores, de su personal opinión, y de lo que sucedió en aquellas noches de ensayos, así como en el controvertido estreno. La escritora gallega relata cómo a pesar de que se suponía se alterase la bilis de los defensores de la moralidad teatral, “en el tercero podía el público impacientarse al notar que la acción dramática…no avanzaba”. Y sí, al ser el primer estreno de Galdós, no contempló en la realidad la cuestión del tiempo escénico. El acto tercero es sin duda un acto conflictivo, por que es donde se aplicó por parte de la crítica  el “aquí no pasa nada”, por lo relajado de la acción. Es el acto del descanso y de la exposición de los hechos como tal, anecdóticos y referenciales, reproducción en suma del ambiente. La cuestión social impregnada de igualdad de clases, se expone abiertamente y como nunca, obteniendo gran entusiasmo en un público, ávido de ensalzar a Galdós; un público que aclamaba y llamaba a escena repetidas veces al autor, identificaba el drama en el acto cuarto. Pero el acto quinto fue el más controvertido y que mayor suspense podría crear en el público por lo que tuvo de novedoso o revolucionario como afirmó la escritora: “El público advertía que allí se encerraba algo muy grande, tal vez muy revolucionario, y rendía culto al Dios todavía ignoto”.

La propia Pardo Bazán hace eco de la disparidad de la crítica, en este tipo de obras que “encrespan y remueven al público”, alabando la capacidad que tienen los autores en provocar y desencadenar “borrascas”. “Los críticos, -afirma la escritora- se han dividido en dos bandos: ditirámbicos, que volcaron el saco de las hipérboles, y examinadores, que dieron a Galdós, como autor dramático, un aprobado o un suspenso, previas las formalidades que marca la ley. Toda mi admiración por Galdós no impedirá que me incluya entre los segundos, por considerarles más útiles a la educación de ese público que ha de sostener la vida de la escena”. “Se comprende -prosigue Doña Emilia- que no me propongo citar toda la prensa. Los artículos que conservo bastan para dar idea de que Realidad, como suele decirse, ha alborotado el gallinero, y que el tiempo no está completamente bonancible”. (p. 40)

Ya en su obra La cuestión palpitante, Pardo Bazán intenta esclarecer el clima de confusión que reinaba en las letras españolas. La escritora gallega argüye con respecto a la naturaleza de los géneros que: “Al literato no le es lícito escandalizarse nimiamente de un género nuevo, porque los períodos literarios nacen unos de otros, se suceden con orden, y se encadenan con precisión en cierto modo matemática: no basta el capricho de un escritor, ni de muchos, para innovar formas artísticas; han de venir preparadas, han de deducirse de las anteriores. Razón por la cuál es pueril imputar al arte la perversión de las costumbres, cuando con mayor motivo pueden achacarse a la sociedad los extravíos del arte”, (p. 141). Doña Emilia en este caso siempre sabía ilustrar con criterio certero unas premisas indiscutibles ante la efervescencia de confusión. Porque en el clima español literario y sus novedades, siempre reinó la confusión y el desorden, como al igual ocurrió con la aceptación de este primer drama galdosiano, no se sabía que opinar.

De esto también tenemos la crónica de momento, que Galdós relata en Memorias de un desmemoriado: “Los ensayos duraron un mes largo. La dirección escénica se entretuvo días y noches preparando por diferentes sistemas la aparición del espectro de Federico Viera en la última escena de la obra. Por fin, se adoptó una combinación de espejos análoga al artificio llamado “la cabeza parlante”. Al manipulador de esta habilidad le llamaba Mario “el mágico de astracán”. De madrugada, después de la función, nos ocupábamos en ensayar una y mil veces el “truco” del espectro, que al fin obtuvo el “visto bueno” de los curiosos que lo presenciaban, no sin discrepancias, pues la unanimidad de pareceres jamás se realiza en cosas de teatro. Memorias de un desmemoriado ( p. 1459)

Emilia Pardo Bazán, quien asistió a los ensayos y realizó todo el seguimiento de la puesta en marcha del drama, da cuenta también del complejo procedimiento del último acto de la siguiente manera. “En efecto, se encargó a Bussato la decoración, eligieron sus trajes las actrices, discutióse la famosa cuestión de la “sombra”, para decidir si había de ser “impalpable” o reflejada por un espejo en triángulo, y empezó para Galdós el purgatorio en que todos los autores dramáticos deben de haber expiado sus culpas, a saber: el del lápiz rojo. Ha de entenderse que las tachaduras y supresiones en una obra dramática, aceptada y reconocida ya por buena y de ley, pueden obedecer a dos causas: extensión, y pudor o delicadeza de epidermis en el público. Sabiamente relata doña Emilia, los prejuicios con los que se enfrentaba Galdós en su estreno, y curiosamente señala estos aspectos con lápiz rojo, al tiempo, podemos ver al comprobar manuscritos y pruebas en mano que efectivamente, Galdós corregía con lápices de color rojo y azul, aquellas partes que quería evitar. ( p. 27)

Augusta la protagonista de Realidad, es una burguesa controvertida con ciertos elementos de los preceptos naturalistas, y con buena parte también, de elementos del idealismo más representativo. Lo cierto es que no es ficción. Augusta razona, piensa y siente como ser de carne y hueso, inconsciente pero decidida y obstinada, con esa obstinación que Galdós posteriormente desarrollará en sus  personajes teatrales femeninos, aunque si bien éstas con otro perfil, y con una dirección en sus voluntades. Augusta no se sacrifica, no tiene voluntad de independencia, no asume su realidad y sueña con un mundo y una realidad completamente “distintas” creado por ella y para ella. En cierto modo a Augusta le superan las circunstancias, circunstancias de un marido aparentemente “superior” como ser humano, de forma que tal es su perfección que ella no puede superar ni siquiera compartir; que ante esta evidencia prefiere vivir la incertidumbre: el juego de los contrarios. Tiene un amante con el que salda sus fantasías. A Orozco le falta buena dosis de humanidad, de imperfección, sólo la sinceridad y el perdón podrán salvar a una Augusta, que plenamente embutida en sus sentimientos como forma que expresa el carácter naturalista reflejado por Galdós. Se niega a confesar su pecado “no por temor al castigo, sino porque no va ser castigada, no va encontrar en su esposo Orozco el marido humano y vengativo que a su forma de ser le conviene, porque esa misma perfección y bondad suya casi inhumana ha sido y seguirá siendo el motivo de las infidelidades de la esposa. Con esta obra se cierra el capítulo trascendente y detestable del honor calderoniano, subiendo a la escena española, una mujer capaz de hacer su vida y buscar lo que le conviene, transgrediendo si es preciso, sus convenios matrimoniales.

Ver Nuevo Teatro Crítico de Emilia Pardo Bazán en cervantesvirtual

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN ENSAYO

Ensayo

Los enigmas de Perictione

Ensayo

Juan Valera, un ateneista para un bicentenario

Ensayo

Marjorie Grice-Hutchinson y Juan Luis Vives

Ensayo

Santiago Ramón y Cajal: Un genio autodidacta de gran proyección internacional

Ensayo

Demóstenes y el fin de la libertad griega

Ensayo

Emilia Pardo Bazán, punto culminante en el estreno de la primera obra de Galdós

Ensayo

La apoteosis de la insignificancia

Ensayo

Santo Tomás Apóstol, evangelizador de las Américas

Ensayo

La Ciencia en el Exilio: una imagen extraordinaria de vitalidad

Ensayo

Desmovilización, descontento y desafección: Una estrategia de la derecha para la toma del poder

Ensayo

Sarah  Kofman, la espantosa sombra del holocausto es alargada

Ensayo

Protágoras de Abdera (480 – 411 a.C.)

Ensayo

América y las Diez Tribus Perdidas de Israel

Ensayo

Violencia verbal en la política española

Ensayo

Un almirante ateneísta: D. Miguel Lobo

Ensayo

Alfonso X ‘El sabio’ en su 800 aniversario: su mayor empresa científica

Ensayo

De Amore

Ensayo

Los españoles y los hispanos en Estados Unidos (II)

Ensayo

El 8 de marzo de 2021, un día muy adecuado para hablar de la filósofa feminista Silvia Federici

Ensayo

Salud democrática y liberalismo político

Ensayo

Pioneras en la actividad sindical en enseñanza

Ensayo

Los españoles y los hispanos en Estados Unidos (I)

Ensayo

El legado constitucional de Jiménez de Asúa

Ensayo

Teofrasto: filósofo, pedagogo y botánico

Ensayo

Emerson y el Trascendentalismo norteamericano

Ensayo

Julio Hernández Ibáñez, un profesor republicano transterrado

Ensayo

Diógenes de Sinope: un filósofo desarraigado, provocador y subversivo

Ensayo

Hechos y razones contra obsesiones delirantes

Ensayo

Análisis de los resultados de las elecciones en EE.UU

Ensayo

En torno a la dialéctica del Amo y el Esclavo en Hegel

Ensayo

¿Qué clase de mundo nos dejará el Covid 19?

Ensayo

José Ballester Gozalvo, una biografía entre la pedagogía y la política

Ensayo

Naturalismo y religión en el debate entre Habermas y Ratzinger

Ensayo

Acerca del amor

Ensayo

La política de Balmes

Ensayo

Thomas Jefferson reivindicado

Ensayo

España, en la atención y en los escritos de Engels

Ensayo

Engels y Marx

Ensayo

Friedrich Engels: su actualidad y virtualidad

Ensayo

Recordando a Friedrich Engels, un ágil y demoledor polemista

Ensayo

Donoso Cortés y el romanticismo político

Ensayo

Un ensayo de María de Maeztu sobre Emilia Pardo Bazán, aparecido en el diario bonaerense ‘La prensa’ en 1939

Ensayo

Evocación política y social sobre el primer Unamuno

Ensayo

Reflexiones sobre la actualidad del pensamiento de Hegel según Paul Ricoeur

Ensayo

Jeremy Bentham, reconsiderado

Ensayo

La Constitución de 1812 (y II)

Ensayo

La Constitución de 1812 (I)

Ensayo

La Ilustración en España

Ensayo

Kafka: una meditación

Ensayo

Hegel: un contradictorio pensador imprescindible

Ensayo

Baltasar Gracián, el Barroco y el final de la Escuela Española

Ensayo

‘Ser es pensar’. El idealismo filosófico es esencialmente, Hegel

Ensayo

Hegel cumple 250 años

Ensayo

Sagasta, el gran prestidigitador

Ensayo

Andrés Saborit líder socialista

Ensayo

La archiduquesa austriaca… ‘roja’

Ensayo

¡Votes for women!: siete luchadoras que contribuyeron al milagro del voto en los EE.UU

Ensayo

Ideología y política: de Marx a Piketty

Ensayo

El Futurismo de Marinetti condujo directamente al fascismo

Ensayo

Francisco Suárez: Doctor Eximio, filósofo y jurísta

Ensayo

Síntomas psicopatológicos en tres de los principales líderes mundiales,…

Ensayo

Sócrates ¿soldado?

Ensayo

La desamortización general de Mendizábal

Ensayo

Ruido de sables en Washington

Ensayo

Referendum constitucional

Ensayo

La influencia del sufragio femenino en la cultura política

Ensayo

A propósito de Rawls

Ensayo

Duelo sin realidad

Ensayo

Responsabilidad social del periodista ante las crisis

Ensayo

Post-pandemia, una ocasión única para reinventar nuestro mundo

Ensayo

Robert Nozick, un anarquista de derechas

Ensayo

España y la antiEspaña

Ensayo

Alexander Fleming, descubridor de la Penicilina

Ensayo

La gran esperanza frustrada

Ensayo

Aporías, paradojas y dialéctica

Ensayo

El triunfo del Librepensamiento

Ensayo

Conflicto y negociación ¿A quién le puede interesar?

Ensayo

El nacimiento del liberalismo: Spinoza y Locke

Ensayo

John Locke: forjador del liberalismo político

Ensayo

Pensar en grande

Ensayo

La convivencia entre culturas y civilizaciones

Ensayo

Breves notas sobre Benito Pérez Galdós y el socialismo, en las elecciones de 1910

Ensayo

Inteligencia y liderazgo

Ensayo

Alcance militar y geopolitico del Brexit

Ensayo

Aprender a vivir con lo que nos ha tocado

Ensayo

Como seguir siendo cristiano en un tiempo postsecular. Una respuesta a Bonhoeffer.

Ensayo

Progreso y sentido

Ensayo

Rita Levi-Montalcini

Ensayo

Redes infames

Ensayo

Juegos de poder del nacionalismo

Ensayo

Héroe mutilado

Ensayo

Juegos de poder de la información

Ensayo

Sexto Empírico: Una aproximación al escepticismo grecolatino

Ensayo

Habermas-Rawls-Tönnies (y II)

Ensayo

Habermas-Rawls-Tönnies (I)

Ensayo

Repensar la protección de las personas vulnerables en la investigación científica

Ensayo

Decir y representación

Ensayo

La verdad, relativistas, los liberará

Ensayo

¿Cómo feminizar la vida social?

Ensayo

Nietzsche y la breve verdad

Ensayo

Juan López de Hoyos: el nexo entre Erasmo de Rotterdam y Cervantes

Ensayo

Hay mucho de lo que enorgullecerse

Ensayo

Europa un hermoso y original edificio… a medio construir

Ensayo

La estética en Eugenio Trías

Ensayo

Diez años releyendo a Dahrendorf

Ensayo

Consecuencias sociales y políticas de las nuevas tecnologías en el marco del transhumanismo h+ (y II)

Ensayo

Consecuencias sociales y políticas de las nuevas tecnologías en el marco del transhumanismo h+ (I)

Ensayo

Solón puso los cimientos de la democracia ateniense

Ensayo

Lógica, comprensión, traducción. Crítica de la traducción pura

Ensayo

Europa: Sísifo y la piedra

Ensayo

Ángel Fernández de los Ríos, un lugar destacado en la historia de Madrid

Ensayo

Hacia la unidad europea

Ensayo

Magdala o la historia de la trampa

Ensayo

Guillermo de Ockham… es mucho más que su célebre navaja

Ensayo

Política, comienzo incausado del arte de historiar

Ensayo

En el espejo se reflejan… los forajidos

Ensayo

Contra la misoginia, inteligencia y combatividad

Ensayo

El compromiso democrático de John Dewey

Ensayo

Unos meses decisivos para Europa

Ensayo

Infieran, no vaticinen, aborrecedores del lopezobradorismo

Ensayo

Las socialistas belgas hasta finales de los años veinte

Ensayo

Maquiavelo, más allá de los lugares comunes

Ensayo

Sobre la Constitución y su Preámbulo

Ensayo

De tal palo tal astilla

Ensayo

La pérdida del impulso liberal (y II)

Ensayo

La pérdida del Impulso Liberal (I)

Ensayo

Séneca: invitación al diálogo sereno y a la reflexión

Ensayo

Ferdinand Buisson en el laicismo francés

Ensayo

Trasímaco vuelve… o quizás, no se haya ido nunca

Ensayo

Filosofía, enemiga de la economía digital

Ensayo

La reseña crítica de Manuel Cordero de la Restauración de Romanones

Ensayo

El liberalismo en el siglo XXI (I)

Ensayo

El liberalismo en el siglo XXI (y II)

Ensayo

John Rawls: un nuevo paradigma contractualista basado en la justicia redistributiva

Ensayo

Ferdinand Tönnies

Ensayo

Aquí, en la izquierda, no sobra nadie

Ensayo

La ‘Mélange’ ideológica y el ‘soufflé’ estratégico catalán

Ensayo

Guillermo de Torre, heterodoxia frente a conformismo

Ensayo

Un prefacio de Tierno Galván al Contrato Social de Rousseau

Ensayo

El movimiento del espíritu social. De la religión al arte

Ensayo

Fancesco Guicciardini, un diplomático toscano por tierras extremeñas

Ensayo

Norberto Bobbio, más marxiano que marxista

Ensayo

Freud nuestro contemporáneo

Ensayo

La experiencia de Suecia para Andrés Saborit en 1930

Ensayo

La naturaleza en Marx

Ensayo

Las contradicciones de Gertrude Stein

Ensayo

Jean Jaurès, un pacifista y un europeista convencido

Ensayo

Encomienda de moderación

Ensayo

Aproximación a las bases teóricas del Mayo 68

Ensayo

Polibio de megalópolis y los valores republicanos

Ensayo

Una ética ecológica contra el totalitarismo tecnológico

Ensayo

Gioberti o el nacionalismo conservador

Ensayo

Al hilo de unas reflexiones políticas

Ensayo

Karl Korsch: ha vuelto para quedarse

Ensayo

David Harvey: La acumulación por desposesión

Ensayo

Guy Debord: la lucidez anticipatoria

Ensayo

Lo más humano, la idea, es la materia de la historia

Ensayo

Laicidad, sociedad abierta y emancipación ciudadana

Ensayo

Cesare Beccaria, un ilustrado frente a la barbarie

Ensayo

Política y pensamiento científico

Ensayo

El infinito viajar

Ensayo

El político y el científico

Ensayo

Enrique Tierno Galván

Ensayo

Nos sigue haciendo falta Tierno Galván

Ensayo

Albert Camus, un extranjero rebelde entre seres alienados

Ensayo

Los miedos de Baruch Spinoza

Ensayo

Lenin, la Revolución como Ciencia

Ensayo

Virtualidad y cultura (La realidad fingida)

Ensayo

Cataluña y la ‘navaja de Occam’

Ensayo

Epicuro: el filósofo de los placeres moderados

Ensayo

Isaiah Berlin, un excelente y polémico ensayista

Ensayo

Rafael Méndez (1906 – 1991)

Ensayo

La serena inteligencia de Kolakowski

Ensayo

La posibilidad de la utopía

Ensayo

1 de octubre, 2018: días antes de un día después

Ensayo

Año 2018: ¿tiempo de la gran revisión constitucional?

Ensayo

Introducción estival al concepto de ‘liderazgo político’

Ensayo

Todo cambia…algo permanece

Ensayo

El sentimiento trágico de la vida

Ensayo

Adorno: Reflexiones desde la vida dañada

Ensayo

¿Por qué nadie recuerda a Daniel Bensaïd?

Ensayo

Cataluña, ‛casus belli’

Ensayo

Ferrater Mora, un catalán universal

Ensayo

Gramsci y Maquiavelo

Ensayo

La educación y la filosofía como utopía

Ensayo

El laicismo en Habermas y su origen griego

Ensayo

Walter Benjamin, fracturas de la modernidad

Ensayo

Demos la palabra a Herbert Marcuse

Ensayo

Los misterios de Homero

Ensayo

La función de las ideologías según Max Horkheimer

Ensayo

Les presento a Margarita Nelken

Ensayo

Impunidad, no gracias

Ensayo

La vigencia de Erich Fromm

Ensayo

María Zambrano está viva

Ensayo

Buscando a Fernando Pessoa

Ensayo

El encuentro borgiano de Shakespeare y Cervantes

Ensayo

Dones de Amor, ay, cuitas de Amor

Ensayo

Intransigencia y control social: Flaubert y Baudelaire en el banquillo

Ensayo

El día que conocí a Ernesto Cardenal

Ensayo

Li Po y la melancolía

Ensayo

Epicteto de Hiérapolis (55dc/135dc), un esclavo filosófo del periodo helenístico

Ensayo

Gianni Vattimo y el “pensiero debole”