Estimado Jesús, tienes una larga trayectoria en la dirección, has estudiado con Cristina Rota y participado en importantes espectáculos. ¿Qué ha supuesto para ti enfrentarte con el equipo Candileja a la puesta en escena de La casa de Bernarda Alba?
Jesús Sanz-Sebastián (director): Para mí era una asignatura pendiente, tenía muchas ganas de trabajar este texto de Lorca y sentía, por mi trayectoria, que era un buen momento para hacerlo de una forma madura y honesta. Igualmente, al inicio sentí mucho vértigo porque es un texto que se ha realizado muchas veces y no sabía qué podía aportar yo con este montaje pero justo ese fue mi punto de partida: intentar ser lo más honesto posible, acercarme a Lorca a través de sus palabras, sin adornos, para intentar poner en escena la historia que creo que él quería contar. Sin darle mayor teatralidad que la que tiene la propia poética del autor.
La obra se centra en el encierro de las mujeres y la autoridad de Bernarda, excelentemente interpretada por Teresa del Olmo. ¿Cómo se planteó la puesta en escena, con el escenario desprovisto de muebles y solo con la presencia de las mujeres?
Jesús Sanz-Sebastián (director): Me pregunté qué necesitaría Lorca para contar su historia y, a partir de ahí, únicamente introduje en escena los elementos que eran puramente imprescindibles para apoyar el texto y la trama. La única licencia que me tomé fue introducir seis jaulas que colocamos a cada lado del escenario y que simbolizan el encierro y la opresión que Bernarda impone a sus cinco hijas pero también a ella misma (por eso la sexta).
Todas las actrices están sensacionales, ¿Cuál fue el mayor reto que tuvieron al interpretar sus personajes? ¿Fue el lenguaje, el dramatismo del texto lorquiano?
Teresa Terrero (Angustias): Sin duda, el mayor reto al que me enfrenté fue el texto. El texto lorquiano exige una lectura atenta y sensible al ser un lenguaje poético, lleno de simbolismos y metáforas. Al mismo tiempo, es una fuente inagotable de riqueza interpretativa y por ello, aunque difícil, ha sido un lujo poder trabajarlo. Además, existe la dificultad de trabajar todo ello dentro de un contexto social que ya no existe, un mundo en el que vivieron nuestras abuelas. En este caso fue de mucha ayuda la historia de mis propios familiares y la experiencia de Teresa del Olmo, para palpar ese mundo y poder interpretarlo sobre las tablas.
Irene Viyuela (Magdalena): Para mí lo que ha sido más difícil de interpretar es llegar a entender lo difícil que es lo que llegaron a vivir muchas familias y sobre todo muchas mujeres en aquella época. Creo que, por fortuna, ninguna de nosotras (al menos las más jóvenes) hemos experimentado ese tipo de luto. Por otro lado, creo que sí que el lenguaje de Lorca puede resultar complicado de entender, sobre todo cuando este tipo de obras se leen en el instituto, pero creo que una vez que entendemos las metáforas y la poética del texto, es más fácil de lo que parece al principio.
Cristina Irala (Martirio): En mi caso, que interpreto al personaje de Martirio, uno de los mayores retos fue humanizarla y dejar de verla como una hermana envidiosa y retorcida, que es como se la trata en muchos otros montajes de la obra. Comprender su comportamiento y su forma de ser fue un proceso muy interesante y motivador que me permitió acercarme a ella y verla como un ser humano con sus defectos y sus virtudes. Jesús nos ayudó mucho a interpretar a las hermanas teniendo en cuenta el punto de vista del amor que se tienen, a pesar de los conflictos que hay entre ellas, y eso fue un reto pero a la vez uno de los puntos más bonitos del proceso. El lenguaje también fue un reto, ya que la forma en la que Lorca escribe es muy distinta a cómo hablamos hoy en día, y fue muy interesante la manera en la que fuimos trabajando el texto para que cada vez fuese más orgánico y cercano a nosotras, adentrándonos en esa atmósfera de la obra, no solo con acciones, sino con palabras.
¿Cómo se prepararon para interpretar a las mujeres de La casa de Bernarda Alba?
Maite Vallecillo (Poncia): En mi caso, interpreto a Poncia, personaje contrapunto de la obra, ya que representa la sencillez de las mujeres del pueblo, la tierra, lo simple frente a lo inquisitivo, jerárquico y oscuro de Bernarda. Me preparo desde la contrariedad más absoluta. Es un personaje muy rico, lleno de aristas. Por un lado, soy la fiel servidora de Bernarda, llevo treinta años siendo su sirvienta y mis hijos trabajan también sus tierras, le estoy agradecida por ello. Por otro lado, la odio desde lo más profundo de mi ser por la tiranía y despotismo con el que me ha tratado siempre. Y, entre una emoción y otra, planeo durante toda la obra, cumpliendo con mi deber e intentando que no se me note todo el rencor que le guardo. A esto se le une que soy la única, junto con Martirio, que sabe que Adela se ve con Pepe el Romano en el corral. De alguna forma intento con Adela frenar la situación, y con Bernarda avisarla también de algún modo, pero en esos momentos me puede más la inquina que le proceso y sale a relucir todo el odio que le tengo “para hincarle el diente», como dice Bernarda. Pero siempre lo hago manteniendo mi compostura de criada y obediente. De ahí la complejidad de mi personaje. Aún así, al final, cuando se desata la tragedia y Adela se suicida, ella muestra una profunda empatía hacia Bernarda no dejando que entre a ver a su hija ahorcada para evitarle el sufrimiento. Personaje lleno de contrariedades, como la vida misma y, por ello, muy interesante de interpretar. Estoy muy agradecida de que Jesús me haya dado la posibilidad de encarnarla.
Ana Martín (Amelia): He intentado entender la opresión a la que estaban sometidas las mujeres. Trabajo la concentración y memorización para, luego, poder interpretar mi personaje de una forma personal.
Teresa del Olmo (Bernarda): La edad y los años que llevo siendo actriz han sido fundamentales para dar vida a Bernarda. Por mi edad “física” pude ver la vida terrible que tenían las mujeres en España en los años 50 y 60 en los pueblos y ciudades pequeñas, aquellos lutos eternos, los niños vestidos de negro, las ventanas cerradas, las mujeres, niñas y jóvenes con las miradas al suelo siempre con velos o mantos sin poder pararse en la calle para hablar con nadie; madres que seguían la tradición sin pensar y repetían lo que ellas habían vivido o les habían contado, estar siempre pendiente de lo que dijeran las demás personas… Yo era pequeña y lo veía y oía (los niños son esponjas) cuando viajaba con mis padres. Cuando leí el texto de Federico, fue sencillo recordar.
Pero los años que llevo de profesional, los diferentes personajes a los que he dado vida y los que hacían los compañeros (porque todos dejan algo en el subconsciente y afloraron, y lo siguen haciendo) también me ayudaron para que Bernarda sea una MUJER QUE SUFRE CON SUS Y POR SUS HIJAS, no es un sargento de caballería. En mi interior siento que es el compendio de cientos de mujeres que no tuvieron otra opción de vida y así se la doy.
Se ha suprimido en la obra la presencia de la abuela que ha enloquecido, ¿Por qué razón?
Jesús Sanz-Sebastián (director): Ha sido una decisión puramente de producción. La función actualmente se representa en gira y campaña escolar con siete actrices, un número de artistas que, sumando al equipo técnico, ya es un equipo grande para este tipo de producciones; introducir a más personas en el equipo hubiera hecho inviable el proyecto. Preferí, muy a mi pesar, suprimir el personaje de Josefa antes de que otra actriz se desdoblara para hacer sus escenas. Aunque perdemos uno de los personajes más tiernos y con más luz del texto de Lorca, creo que ganamos en verosimilitud.
¿Por qué crees que sigue tan vigente Lorca y su teatro?
Pilar Rivera (Adela): El teatro de Lorca sigue presente porque habla de la marginalidad, de la opresión, Lorca escribía sobre mujeres fuertes que viven oprimidas en una sociedad que les dice cómo deben ser y cómo deben sentir y, aunque hemos superado muchas cosas, hay otro tipo de opresiones que siguen vigentes. El mundo sigue lleno de Yermas, de Bernardas, de Novias. Lorca también hablaba desde los instintos, desde lo visceral, lo que el mundo te dice que debes sentir y desear y lo que sientes y deseas realmente y cómo el instinto acaba ganando a la imposición, aunque acabe en tragedia.
Teresa del Olmo (Bernarda): El público de ahora no acoge o siente a todas sus obras, pero «LA CASA DE BERNARDA ALBA”, “BODAS DE SANGRE” y, en menor medida, “YERMA» sus personajes femeninos principalmente, tienen y siente las emociones arraigadas en el interior de los espectadores, como buen clásico amado, respetado, estudiado y venerado por los espectadores y lectores del mundo.
¿Por qué tiene tanta importancia la mujer en sus obras?
Teresa Terrero (Angustias): Lorca captó enseguida la tragedia de la mujer en la sociedad española rural del siglo XX, sintiéndose él mismo identificado, ya que entendía lo que significaba no encajar. Es por eso que la mujer ocupa un lugar central en sus obras y es utilizada por Lorca como vehículo para expresar conflictos sociales y emocionales muy profundos, y también, una manera de cuestionar el mundo en el que vivía.
Cristina Irala (Martirio): Las mujeres, en general, siempre han sido las grandes olvidadas de la historia. De hecho, en el mundo del arte, la historia siempre se ha contado desde el punto de vista de los hombres, como si no hubieran existido las mujeres artistas, y esto es algo que poco a poco se está cambiando, aunque queda mucho trabajo por hacer. A día de hoy, seguimos yendo al teatro y hay muchísimas obras donde más del 50% del elenco son personajes masculinos o los conflictos más potentes giran en torno a los hombres. Creo que Lorca tenía una enorme sensibilidad y era consciente de esta problemática, y con su talento y, en concreto, con su obra dramática, trató de darle a la mujer el espacio, la visibilidad y la importancia que se merecía, y se merece, poniendo a la mujer como auténtica protagonista de sus obras, con personajes femeninos que atravesaban conflictos desgarradores y mostrando a dichos personajes con una humanidad brutal. Además, siento que Lorca también tenía más afinidad con las mujeres, conectaba de una forma muy íntima y especial con ellas, de ahí que tuviese grandes amistades, como la poeta Concha Méndez, entre otras, y creo que ellas también fueron una inspiración para él y un vehículo de expresión de sus propios conflictos. Por eso, la mujer es vital para Lorca y creo que su mejor forma para hacerle un homenaje, reivindicarla (y reivindicarse a sí mismo) y devolverle el lugar que le correspondía era darle voz a través de sus obras.












