EL CONSTANTE IDILIO CON LA PALABRA
Una excelente noticia editorial fue la publicación de un libro de poemas hasta ahora inédito de Juan Ramón Jiménez titulado Idilios. Editado en La Isla de Siltolá por la profesora Rocío Fernández Berrocal, la gran especialista en la obra del poeta de Moguer, aparece con un prólogo de Antonio Colinas y una oportuna y muy clarificadora introducción seguida luego por el conjunto de los poemas inéditos —concretamente son treinta y seis títulos— y todo ello al fin ampliado por cuatro anexos que completan diversa información sobre el contenido de los poemas.
Afirma Antonio Colinas que este es “otro de los más grandes libros emblemáticos del poeta de Moguer”. Escrito por Juan Ramón entre 1912 y 1913, confirman la valía de una creación de la cual Colinas ha expresado su opinión de que “estos poemas son oro colado”.
De la mano de la estudiosa y editora Rocío Fernández Berrocal, que tanto está contribuyendo al conocimiento de la obra juanramoniana, el lector puede irse adentrando en el significado de estos «idilios», que en el cuerpo de la obra aparecen parcelados como «Idilios clásicos» e «Idilios románticos». La publicación de esta obra se adelanta a otros títulos «muchos de los cuales —asegura Fernández Berrocal— permanecen aún inéditos».
En su introducción, la editora hace, primero, un recorrido por las que considera las cuatro etapas en la creación de los “Idilios” y añade, en segundo lugar, la información referente a lo que llama «El proyecto Idilios. Corpus literario». Siendo así, el carácter inédito de los “Idilios” que ahora se publican queda justificado porque «fue uno de los proyectos que el poeta —“poeta incendiado” se le denomina aquí— dejó preparado en una carpeta de la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez de Puerto Rico».
La belleza inquebrantable, el deslumbramiento de la palabra, la aspiración al mensaje trascendente son valores líricos de la obra total de Juan Ramón que configuran una vez más su escritura y que hacen que «Estas ideas de trascendencia, sorpresa, belleza, emoción estética estén presentes en Idilios».
Cuando el lector comienza a profundizar en esta cuarentena de títulos —la mayoría de ellos compuestos de varias unidades poéticas— irá admirando cómo en los «Idilios clásicos» van reapareciendo los asuntos que son constantes líricas en la creación juanramoniana, tal es el caso, solo como ejemplo, de la primavera: «… como la nueva | tierra vieja, a tu edad entrégate, | qué mientras, | soñando, esperas esa primavera —¿qué?— ¡se va, otra vez, la primavera!».
Después de las trece unidades poemáticas de los “Idilios clásicos” se constata igualmente cómo las veintidós de los «Idilios románticos», en cuyo título “Campo” puede leerse:
«No tiene hoy el pájaro, los aires, | ni el oro, ni la luz; | pero, ¡qué dulce rinconcito este! | que él, curioseándolo, dilata, | hasta hacerlo, sin otro sentimiento, | mundo definitivo del instante». Precisamente esta detención en criaturas de la naturaleza como el pájaro (con frecuencia tan presente), ha motivado también que Rocío Fernández Berrocal haya ahondado en esta temática mediante la reciente edición de su libro Platero y otros. Antología de los animales en la obra de JRJ.











