Carroll Baker (Johnstown, Pensilvania, 28 de mayo de 1931).
De ascendencia ruso polaca, Carrol Baker destacó en los años cincuenta por su rostro aniñado y por la participación en grandes películas.
Estudió danza y se unió a un grupo de baile a comienzos de los cincuenta. Empezó en el cine con Easy to love (1953).
Tras ello, se matriculó en el Actor´s Studio, allí conoció al guionista Jack Garfein, con quien contrajo matrimonio en 1955.
Apareció en títulos tan sonados como Gigante, en 1956, interpretando a la hija de Elizabeth Taylor y, como emblema del erotismo que siempre manifestó en pantalla, en la película de Elia Kazan, Baby Doll, donde trabajó junto a Karl Malden y Elli Wallach. El papel de la joven esposa de Malden, que ve cómo la llegada de Wallach trastoca la vida familiar, aunque ella siempre ha ignorado al primero en la relación sexual. Toda la película está marcada por la sensualidad latente de esta guapa actriz.
Y una película que me gusta mucho: Horizontes de grandeza, de George Stevens, donde Carrol hace el papel de la novia del guapo Gregory Peck, que ha de enfrentarse a la hostilidad entre dos familias. Charlton Heston estuvo espléndido.
Y no hay que olvidar la Carrol Baker de La conquista del Oeste o Harlow, la rubia platino, donde la Baker encarnaba a la famosa actriz.
Desde entonces, su carrera entró en declive y participó en películas eróticas, pero muy olvidadas.
Cumple noventa y cinco esta bella de los cincuenta que merece la pena recordar.












