febrero de 2026

‘The Smashing Machine’: el sacrificio debe tener un límite

The Smashing Machine, la nueva película de Benny Safdie, protagonizada por Dwayne Johnson y Emily Blunt, tuvo su estreno en nuestros cines el pasado 3 de octubre de la mano de Diamond Films.

En The Smashing Machine se puede contemplar, a lo largo de más de 2 horas (2 horas y 10 minutos exactamente) a «La Roca» en el papel extraordinario de Mark Kerr, una leyenda de las MMA, luciendo una camiseta en cuyos delanteros reza «Full contact».

A lo largo de la película, se sufre y se disfruta a partes iguales al ver cómo un tiarrón, todo músculos y bondad, se machaca hasta el extremo, corazón y cabeza,

preparándose para el gran combate al que asistiremos con él en Japón. A los directivos de este deporte que, según entendí, abarca nada menos que cinco tipos de lucha, les importa un pepino todo lo que él arriesga y lo que le pase puesto que lo dan por descontado: lo que importa es que no se deje vencer y, si a pesar de todo decepciona, caerá en el olvido y otro u otros ocuparán su lugar.

Cuando regrese del olvido, ya será otro, y solo si da pruebas de merecerlo, tendrá otra oportunidad. Hay una amistad que parece verdadera, pero mejor no ponerla a prueba. Su mujer (Emily Blunt), que vive solo por su carrera, es víctima de sus cambios de humor y todo puede acabar muy mal: ¿hay tiempo aún para rectificar? En Japón le siguen esperando a fin de que repita hazañas pasadas.

Argumento

Dos veces campeón del mundo, con años de silencio entre ambas, la figura del luchador tan aclamado como olvidado merecía ser recordada. The Smashing Machine cuenta la historia real del luchador Mark Kerr (Dwayne Johnson), figura clave en el origen de la UFC, con su meteórico ascenso y caída en el brutal mundo de las artes marciales mixtas (MMA), a las que se enfrentó con enorme coraje y el apoyo incondicional de su mujer y de su preparador físico, todo ello en medio de grandes momentos de desesperación y depresión. La adicción a los opiáceos lo acompañaba en su preparación, a la vez que lo destruía, dando como resultado una vida llena de ambición y sacrificio.

Por suerte, pudo reaccionar y enderezar en parte su intención.

Toda una lección de vida y humanidad, al fin y al cabo.

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Archivo Entreletras

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