noviembre 2020 - IV Año

ENTREVISTAS

Iván Oñate: ‘Uno no elige la poesía, la poesía le elige a uno’

Nota del director: Hace un año el escritor ecuatoriano Iván Oñate estuvo en España. Por mediación del escritor Rafael Soler tuve la oportunidad de entrevistarle en el emblemático Café Comercial de Madrid. La idea original de la redacción de Entreletras era publicar esta entrevista antes de que finalizara el año pasado. Sin embargo, por diversos problemas técnicos el archivo sonoro donde se había grabado aquella conversación se deterioró, sin posibilidad en principio de recuperarla. Más tarde, como ha sucedido con tantas otras cosas, la pandemia de coronavirus que nos azota desde hace meses vino a complicar la esperanza de hallar una solución para recuperar mencionado archivo sonoro. A pesar de todo, la misma tecnología que a veces nos juega malas pasadas es la que también nos ha permitido hace poco rescatar aquella conversación y publicar ahora esta entrevista de incuestionable interés, con independencia de su contexto temporal.

El poeta y narrador Iván Oñate nació en Ambato (Ecuador) en 1948. Es autor de títulos como Estadía Poética (1968), En Casa del Ahorcado (1977), El Ángel Ajeno (1983), Anatomía del Vacío (1988), El Fulgor de los Desollados (1992), La nada sagrada (1998), La frontera (2006),  El país de las tinieblas (2008), Cuando Morí (2012) o La fiel literatura (2018). Dos libros en prosa completan su trayectoria literaria, el libro de cuentos El hacha enterrada (1987) y La canción de mi compañero de celda (1995) escrito en prosa poética.

Oñate cursó estudios universitarios en Quito, Argentina y España, donde se doctoró en Comunicación (Semiótica) por la Universidad Autónoma de Barcelona. Parte de su obra ha sido traducida al alemán, francés, inglés, portugués, griego e italiano. Ha sido catedrático de Semiótica y Literatura Hispanoamericana en la Escuela de Ciencias del Lenguaje y Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central del Ecuador. Jean Franco y Jean-Marie Lemogodeuc, autores de Antología de la Literatura Hispanoamericana del Siglo XX publicada en Francia, han elogiado su obra poética. Al igual que el poeta ecuatoriano Filoteo Samaniego, el poeta norteamericano Alfred Corn o el periodista y escritor uruguayo Kintto Lucas, entre otros nombres de la literatura contemporánea que han profundizado en el conocimiento de su poesía.

Entreletras conversó con el célebre autor ecuatoriano durante su estancia en Madrid en otoño del año pasado (ver nota del director)… unos días antes Iván Oñate había participado en el XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos celebrado en Salamanca que dirige el poeta peruano-español Alfredo Pérez Alencart. Durante el citado encuentro en la capital helmántica recibió el reconocimiento de Huésped Distinguido, junto al poeta portorriqueño David Cortés Cabán. En Madrid fue invitado a inaugurar el curso 2019/2020 de la prestigiosa Tertulia Literaria Hispanoamericana Rafael Montesinos, dirigida por Marisa Calvo y Rafael César Montesinos. Esta es la entrevista resultado de aquel encuentro…

-¿Qué valoración puede hacer de los actos en que ha participado estos días en Salamanca y Madrid?

-La experiencia ha sido más que maravillosa. Primero porque tuve la oportunidad de conocer el centro del pensamiento occidental que es la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca. Para mí está ahí el nudo mágico, la proporción áurea de nuestro pensamiento. Lo digo por lo siguiente, yo soy sudamericano, nosotros somos producto de un mestizaje. Oñate, por ejemplo, es un apellido de origen vasco. Pero nosotros tenemos una realidad que es nuestra gran patria latinoamericana.

-Ciertamente…

-Alguna vez Borges dijo que la verdadera patria es la del lenguaje. Eso lo verifiqué en Salamanca y agradecí que mi lengua sea el castellano. Soy un viejo profesor de Semiótica. Hice el doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Con mi maestro Román Gubern teníamos unos diálogos muy interesantes sobre la lengua y obviamente sobre la lengua de cada nación y cada pueblo. Pero yo hablo de la mía. Como semiólogo la lengua es lo que conforma nuestra conciencia. Cómo veo, cómo siento, cómo oigo, está dado por las estructuras del lenguaje. Yo pienso, siento, amo en castellano. Además en una ciudad como Salamanca ha sido una maravilla oír la poesía de ese pecador-santo que es San Juan de la Cruz. Su poesía es para mí la santidad del pecador en el mejor sentido de la palabra. Yo creo que sin culpabilidad no hay poesía.

-Usted publicó su primer libro en 1968, un año mítico de la segunda mitad del siglo XX. ¿Qué queda hoy en su poesía de aquel Iván Oñate que publicó el poemario Estadía poética hace cincuenta años? 

-En la intimidad con Magdalena, mi esposa, le decía ayer con toda sinceridad que nunca he sentido mi poesía como al leerla aquí en España, en Salamanca y en la tertulia Montesinos. Aquí he sentido los ecos íntimos y recónditos de mi poesía sonando como yo me los imaginé cuando tenía veinte años.

-En aquel año lleno de utopías…

-Políticamente te podría decir la diferencia que yo presiento entre lo que sucedió en 1968 y lo de ahora. Esas revueltas del 68 que se sucedieron por todo el mundo llevaban consigo una gran esperanza. Parecía que el mundo iba a ser otro, era nuestra revuelta, éramos todos veinteañeros. Sin embargo, ahora tengo la idea de que llegamos al final de un callejón, a un lugar oscuro, y no sé muy bien hacia dónde caminamos. Las utopías han caído o las mentiras se han evidenciado. Alguien dijo –apunta con ironía Oñate- que si uno no tiene el corazón a la izquierda cuando es joven está mal del alma, pero si persistes en ello cuando llegas a viejo es que estás mal de la cabeza (risas).

-Volviendo a la poesía. ¿Qué lugar o qué papel cree que tiene la poesía en el mundo de hoy, en esta nueva era digital llena de tecnologías rutilantes? ¿Qué futuro le espera a la poesía?

-Al filósofo rumano Emil Cioran, a quien admiro, le preguntaron en una ocasión sobre si el libro desaparecería en el futuro. Contestó que en su opinión los libros no desaparecerán nunca, pero añadió que si alguna vez llegara a suceder sería porque la sociedad no lo merece. Se podría decir lo mismo de la poesía. Aunque pienso que la poesía no desaparecerá jamás. El gran maestro Antonio Gamoneda dijo -lo recordaba Soler el otro día- algo así como que la poesía está antes que el lenguaje, y yo comparto totalmente esa idea. La poesía quiere decir algo que está más allá o más acá del lenguaje. No está en el lenguaje, en los laberintos racionales del lenguaje. Está en mi pasado ancestral y se expresa. Asimismo, en el impulso de poseer eróticamente a la vida me voy a encontrar con la regla del lenguaje. En consecuencia, el gran poeta es el que sabe manejar el lenguaje y esa fuerza interior.

-¿Observa esa idea en la poesía actual?

-Hay un principio que parece olvidado por algunos poetas contemporáneos, la poesía es ‘antipoder’. Pero entendiendo el poder no desde el punto de vista político sino como todo lo que se asienta, lo que se hegemoniza, lo que se hace costumbre,… la poesía tiene que renovar, estar siempre en contra, ir a la contra, en el amor, en la vida, en la existencia. Por ahí veo yo las raigambres epistemológicas que no dejarán morir a la poesía y no en los likes digitales. Más aún, la poesía reclama una intimidad y hasta una prudencia de lectores. Vería casi con escándalo que la poesía se hiciera demasiado popular.

-Conservar ese misterio de la literatura…

-Sí, bendita sea la literatura que me enseñó lo verosímil y no verdadero. Por ello, un gran escritor de novela o ficción tiene que ser sobre todo verosímil. Sin olvidar que el juego del arte no es lo verdadero o lo falso, sino el afecto. La filosofía está para crear conceptos, la ciencia para precisar funciones y arte para crear afectos y admiración.

-Se ha dicho que su poesía tiene un carácter combativo, una gran vitalidad y no le falta ironía. ¿Cuáles son los engranajes principales sobre los que gira su discurso poético?

-Sobre todo hay un descreimiento de las grandes certezas con las que me formaron en casa, la familia o en la educación. De ahí, tal vez, esa defensa que es la ironía, jugar con esos pensamientos tan establecidos, con el poder tan hecho y derecho que quiere que caminemos correctamente y saber cómo torear al poder. A los artistas nos queda esa gran arma que es la ironía.

-Entonces, ¿cómo definiría su poesía?

-Podría definir mi poesía como existencial. En el sentido de la caída existencial. Yo siento íntimamente que fuimos ángeles, estuvimos en el paraíso y caímos en esta vida terrenal, eso es lo que cuento y eso es de lo que me lamento. Una vez escuché a una profesora inglesa decir que César Vallejo era ateo y me quedé sorprendido porque eso es haber tergiversado todo lo que es Vallejo. Cuando Vallejo escribe ‘Yo nací un día en que Dios estuvo enfermo, grave’ no es que lo esté negando, está reclamando a su padre. En mi alma corre esa fuerza vallejiana del lamento y, por otro lado, la lucidez de la inteligencia de Borges que son los dos adorados míos.

-¿Qué otros autores han influido en la literatura de Iván Oñate?

-Yo comencé a escribir sin saber que era poeta. Cuando tenía 17 años era estudiante en el colegio La Salle de mi ciudad natal, Ambato. Entonces era casi imposible tener una guitarra eléctrica, pero logré hacer una banda de rock&roll. Era una banda colegial. En aquel tiempo se tenía éxito cuando se imitaba bien a los cantantes o grupos que estaban de moda: Enrique Guzmán de México, a Cesar Costa o Juanito Peña de Argentina, etc. Quise escribir canciones y un amigo, Juan Carrera, me dio el primer libro de poesía. Así empecé a leer a Neruda. Más tarde, en 1968 en Argentina un joven afroperuano me comentó que sabía que yo escribía poemas y me pidió algunos para leerlos. En aquel tiempo, por cierto, Perú y Ecuador éramos enemigos del alma por el conflicto territorial del Amazonas. Por entonces, si alguien en Ecuador te quería ofender te llamaba peruano (risas). Sin embargo, una semana más tarde este joven que pertenecía a un grupo poético me propuso publicar mi primer libro, Estadía poética. Un libro quizá demasiado adolescente.

-Entonces descubrió a Vallejo…

-Sí, luego descubrí a Vallejo. Comencé a leerle y sentí que la poesía era otra cosa. Yo estudiaba arquitectura, lo cual me abrió las puertas de la estética. Cuando me llegaba el sobre con la remesa del mes para mis gastos, yo me regalaba una milanesa con papas fritas y un libro de la editorial Losada. Compré un libro de Vallejo y una noche, en el Colegio Mayor donde vivía, estaba tratando de escribir un poema cuando un compañero me advirtió que al día siguiente debía entregar un trabajo que no había hecho. Este compañero, Adolfo Williams, me dijo: no puedes vivir así, o eres arquitecto o eres poeta, decide. Yo le contesté, Adolfo voy a ser poeta.

-Hasta que publicó su siguiente libro pasó bastante tiempo.

Sí. Pasaron diez años hasta que publiqué mi segundo libro, porque comprendí que había que aprender. La inspiración existe, yo soy muy creyente, pero el oficio de poeta creo que lo construí en esos años, con mucha fatiga.

-¿Por dónde camina su poesía en la actualidad?

En los últimos años ha pasado algo muy grato para mí. Soy un viejo profesor universitario que ya me jubilé de la Cátedra. Ahora estoy dirigiendo la revista Anales que fue fundada en 1883. Es una revista académica. Por otro lado, felizmente México ha puesto sus ojos en mí y no hay año que no viaje un par de veces a México, a sus encuentros, a dictar conferencias,… En 2009 pasé un año sabático en México y entonces se dio una conexión curiosa. Me prestaron un apartamento en el Zócalo. Hoy esa zona está muy rehabilitada, pero entonces había mucha gente muy pobre. Fue un lugar que en ese momento coincidía con mi alma. Salía por las noches de México y me encontraba con esa gente que no tenía nada. Me mostraban sus manos, me daban su desesperación y yo les agradecía.

-Impactante sin duda…

Otro día entré en la Catedral, para descansar del dolor y buscando alivio a mi alma. Allí encontré a un grupo de mujeres humildes que escribían en un cuaderno de espiral atado con una pequeña cadena a la pila donde había agua bendita. En ese cuaderno escribían cartas a Dios, donde contaban que su hijo enfermo mejoró o su marido bebía menos alcohol,… El cuaderno se llamaba Cuaderno de aspiraciones. Yo me que quedé impresionado y comencé a escribir mi Cuaderno de aspiraciones. Eso es a lo que estoy dedicado ahora.

-Usted, más allá de su prestigiosa carrera como docente en la Universidad, por encima de todo se considera poeta. ¿Cierto?

-Sí, así es. Incluso hubo una época que me llamaban el poeta que perdió su nombre porque me conocían como el poeta Oñate. Mucha gente no sabía mi nombre. Pero hay algo a lo que me quería referir, la diferencia que yo encuentro entre la poesía y la prosa. La narrativa es un trabajo hecho con la cabeza, con la voluntad, con el esfuerzo, porque un prosista si no tiene ese empeño es casi imposible que pueda hacer bien su trabajo. Escribir una novela no es acumular reglones. Hay que tener una fuerza. Todo el proceso organizativo de ideas, de hacia dónde se quiere ir,… En eso admiro profundamente a Mario Vargas Llosa con el que tuve la oportunidad de conversar largamente en Houston (Texas). Él es uno de los maestros de la disciplina literaria. A los prosistas eso les va bien, a los poetas no. Los poetas buscan más lo vital, lo existencial. Pero también es verdad que el poeta tiene que estar preparado, ser inteligente, listo, talentoso, para que eso que llamamos inspiración venga. Para que el milagro ocurra. Uno no elige la poesía, la poesía le elige a uno. Lo mismo sucede con el tema. En poesía el tema se apropia de uno.

-En este sentido, qué les diría a los jóvenes poetas….

-Ser joven y poeta en España es ‘gravísimo’ (ríe), con esos antecedentes: Machado, García Lorca, Alberti, Jorge Guillen, Aleixandre,… y tantos otros. Los jóvenes deben recorrer su camino, pero tienen que saber que hay ‘viejos hermosos’ que vale la pena ser leídos, recordados o respetados.

-Una última reflexión antes de finalizar. La literatura hispanoamericana es un bagaje cultural que compartimos, un hilo conductor, un nexo común entre los pueblos de habla castellana de las dos orillas. Entre otras cosas nos ayuda a comprender realidades que desconocemos…

-Totalmente de acuerdo. El otro día me decía un joven profesor que él consideraba que la literatura que se escribe en la América hispana y la que se escribe en España es literatura española, una sola, sin cortes. Comparto esa idea. Como dije antes nuestra verdadera patria es el lenguaje.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN ENTREVISTAS

Entrevistas

Iván Oñate: ‘Uno no elige la poesía, la poesía le elige a uno’

Entrevistas

Santiago Acedo y ‘La batuta mágica’: «Si la lección es divertida, se fija mejor en nuestra mente»

Entrevistas

Santiago Manzarbeitia: ‘Creo que el Museo del Prado es, en su calidad de pinacoteca, la mejor del mundo’

Entrevistas

Gonzalo Giner: ‘Cuando visité el Serengueti y la zona tropical del sur de África quedé prendado. Allí todo se ve que otra manera’

Entrevistas

Constantino Lora: ‘UPDEA es un espacio donde aprender se convierte en placer y donde fomentar las relaciones sociales con personas afines’

Entrevistas

María Teresa Pedraza: ‘El Ateneo de Madrid es una institución cargada de historia, los madrileños deben conocerla y disfrutarla’

Entrevistas

José Calvo Poyato: ‘Soy de los que piensan que una novela no está nunca acabada. Siempre se puede afinar un detalle. Matizar algo…’

Entrevistas

Miguel Berzal de Miguel: ‘El mundo se puede volver muy frío si el ser humano sólo es sociable a través de la tecnología’

Entrevistas

Álvaro Arbina: ‘Siempre iré allá donde haya una gran historia por contar’

Entrevistas

Carla Montero: ‘La literatura es entretenimiento y evasión’

Entrevistas

Fernando Rueda: ‘Con ‘Destrucción masiva. Nuestro hombre en Bagdad’ he querido rescatar la epopeya de unos héroes que lo dieron todo sin esperar nada a cambio’

Entrevistas

Chema Gómez Hontoria: ‘En Escolibro 2020 se creará un gran ambiente literario, como en ediciones anteriores’

Entrevistas

Eduardo Montagut: ‘La Historia sirve para construir proyectos de futuro’

Entrevistas

Carolina Molina: ‘No somos del todo conscientes de lo mucho que Galdós aportó a la literatura española’

Entrevistas

Pablo Méndez: ‘Morir es como un cuento’ es una novela donde el amor se vive al límite de la vida y la muerte

Entrevistas

David Botello: ‘Un pueblo que no conoce su historia es un pueblo sin identidad’

Entrevistas

Francisco Caro: ‘La palabra no ha encontrado todavía rival en la imagen, la imagen es complementaria de la palabra, o viceversa’

Entrevistas

Eman Al Yousef: “En Sharjah hay más mujeres que publican libros que hombres”

Entrevistas

Alberto Infante: ‘He dedicado mucho tiempo a la poesía, ahora sin embargo cultivo más la novela’

Entrevistas

Robert Hillman: ‘El tema de todos mis libros es el amor y sus impedimentos’

Entrevistas

Luis Quiñones: ‘La Transición es algo más que el relato de un pacto pacífico firmado por los líderes de los principales partidos políticos’

Entrevistas

Rosa Estremera: ‘La poesía es el cauce por el que la palabra llega a un otro que la hace suya’

Entrevistas

Isabel Vilabella Tellado: ‘Al nuevo gobierno le pediría algo muy difícil: que escuche’

Entrevistas

Juan Díez Nicolás: ‘Las otras guerras, no militares, que hoy se libran pueden tener consecuencias muy negativas pues afectan al acceso a los recursos’

Entrevistas

Ruperto Long: ‘La guerra muestra lo mejor y lo peor del ser humano’

Entrevistas

Aladino Cordero: ‘Mi proyecto inmediato es difundir el documental ‘Pasado, Presente y Futuro del Parque Móvil del Estado’, el gran desconocido’

Entrevistas

Mario Prisuelos: ‘Tengo un recuerdo especial del Carnegie Hall de Nueva York, tocar en un lugar como ese fue una experiencia inolvidable’

Entrevistas

Rafael Simancas: ‘Es hora de hacer cambios en la Constitución: la reforma federal del modelo territorial, blindar derechos sociales y actualizar las instituciones democráticas’

Entrevistas

Coia Valls: ‘La lectura nos capacita para construir universos y agudizar nuestra imaginación’

Entrevistas

César Cantoni: ‘La creación poética es la única cosa capaz de ofrecerme algún argumento existencial’

Entrevistas

Rafael Soler: ‘En mi novela ‘El último gin-tonic’, hasta los muertos hablan, y mucho’

Entrevistas

Silvia Casasola: ‘De todas las mujeres de mi libro ‘El valor es cosa de mujeres’, María Pacheco es con la que más me identifico’

Entrevistas

Francisco Forte: ‘Radio La Barandilla es una emisora social que pretende ser la voz de las personas con discapacidad’

Entrevistas

Woo Ji- Yeon: ‘Cuando hablamos de sonidos hermosos y de expresar la emoción del ser humano hablamos de algo común’

Entrevistas

Emilio González Martínez: ‘Poeta, hoy más que nunca, es quien es capaz de amar y sostenerse en ese amor’

Entrevistas

Ezequiel Triñaque y Vicky Ibáñez: ‘La radio tiene algo que ‘engancha’, es gratificante que los oyentes nos cuenten sus opiniones o sus problemas’

Entrevistas

Elena Muñoz: ‘Escribo la literatura que a mí como lectora me gusta’

Entrevistas

Fernando López Guisado: ‘La gente lee más poesía y eso es lo único que importa’

Entrevistas

Manuel Beirão Martins Guerreiro: ‘Las revoluciones son momentos muy intensos de las sociedades y de aceleración para la historia’

Entrevistas

Manuel Beirão Martins Guerreiro: ‘Estoy orgulloso porque haya tenido lugar aquel 25 de Abril en Portugal’

Entrevistas

Antonio Daganzo: ‘Las convenciones del melodrama permiten un diálogo muy intenso con la modernidad’

Entrevistas

José Luis Hernández Garvi: ‘Estados Unidos se ha construido sobre un poso de violencia’

Entrevistas

José Luis Morante: ‘Juan Ramón Jiménez entendía la soledad como un estado natural del creador’

Entrevistas

María José Mattus y Jesús de Castro: ‘Aquarellen es una aventura con mucho futuro, donde queremos aunar literatura y arte’

Entrevistas

José Antonio Rupérez Caño: ‘El principal valor del Centro Riojano de Madrid son sus socios’

Entrevistas

José Luis Alonso de Santos: ‘Un cargo que yo aceptaría sería dirigir un teatro para jóvenes, porque es lo que hace falta’

Entrevistas

Ricardo Martínez-Conde: ‘Un idioma, es sobre todo, una forma distinta de observar y expresar la realidad’

Entrevistas

Carlo Francesco Defranceschi: ‘Debo emocionarme con mi música, solo así puedo entusiasmar a los demás’

Entrevistas

Miguel Ángel Rodríguez: ‘Es una vergüenza que Podemos quiera hacer experimentos de gobierno con Castilla-La Mancha y sus habitantes’

Entrevistas

Encarnación Pérez Relaño: ‘Las mujeres harán un gran papel allí donde tengan una obligación que cumplir’

Entrevistas

Vicente Molina Foix: ‘Yo lo paso pipa escribiendo, nunca es una obligación’

Entrevistas

Fernando Rueda: ‘El servicio de inteligencia español está a un nivel impresionante en muchos aspectos’

Entrevistas

Jesús Cimarro: ‘En nuestro país se hace teatro desde hace 2.000 años, eso es un bagaje a tener muy en cuenta’

Entrevistas

Mario Mora: ‘Hay un público que busca disfrutar de la música clásica como de cualquier otro placer de la vida’

Entrevistas

Cláudio Guimarães dos Santos: ‘Mi deseo es que los lectores de mis textos sientan el mismo placer del que disfruto al hacerlos’

Entrevistas

Pablo Méndez: ‘Una pareja es un universo apasionante’

Entrevistas

Luis Miguel López Reillo: ‘Las empresas multiservicios son las causantes de la triste figura del trabajador pobre’

Entrevistas

Oliver Díaz: ‘La música clásica está tratando de acercarse a otras músicas para demostrar que al final la música es sólo una’

Entrevistas

Alfredo Villaverde: ‘El conocimiento nos conduce a la libertad como individuos y como sociedad’

Entrevistas

Félix Alonso: ‘San Lorenzo de El Escorial podría ser la capital cultural de la Sierra de Madrid, un pequeño Salzburgo.’

Entrevistas

Jorge de León: ‘Hay que analizar la obra y el autor para dar sentido a la interpretación’

Entrevistas

Javier Olalde: ‘La poesía es un oficio que nos viene impuesto, un oficio íntimo, y lo ejercemos a cambio de nada’

Entrevistas

Lior Shambadal: ‘Para mí la música encierra un misterio sagrado, un mensaje espiritual’

Entrevistas

Jack Martínez; ‘He intentado reflejar los márgenes de la ciudad,…y como construyen sus dinámicas económicas y sociales’

Entrevistas

Ioana Gruia: ‘Escribo porque me hace feliz’

Entrevistas

Pedro López Arriba : «Trabajamos por La Rioja en Madrid, sin limitaciones ni exclusiones y siempre abiertos a otras realidades»

Entrevistas

Javier Dotú: ‘Lo más difícil del doblaje es la humildad, no debemos salirnos de lo que ya está hecho’

Entrevistas

José Zarate: ‘La música clásica no ha alcanzado todavía la repercusión mediática que debería tener en España’

Entrevistas

Mercedes Lezcano: ‘No concibo el Teatro como una simple herramienta de ocio sin substancia’

Entrevistas

Rafael Fraguas: ‘La informatización de nuestras vidas ha favorecido al capital financiero’

Entrevistas

Maurizio Colasanti: ‘Se necesita mucho estudio, valor y un toque de locura para ser director de orquesta’

Entrevistas

Fatos Kongoli: ‘Lo que me interesa es la actitud del ser humano bajo los acontecimientos políticos’

Entrevistas

Gustavo Travi: ‘La poesía es una forma de conocer’

Entrevistas

Raúl Herrero: ‘Siento una atracción cada vez mayor por la literatura popular’

Entrevistas

Claudio Magris: ‘La pseudocultura de la transgresión es incapaz de transgredir’

Entrevistas

José María Alfaya: ‘El humor con sentido y el sentido del humor aportan un plus de inteligencia’

Entrevistas

María del Valle Rubio: «Hay tantas corrientes como creadores»

Entrevistas

Rosa Estremera: ‘La poesía y el psicoanálisis nos abren la puerta a un mundo interior’

Entrevistas

Jesús María Gómez y Flores: “Todos los poemas tienen banda sonora y la música es fuente de poesía”

Entrevistas

Raúl Lara: ‘En el doblaje tienes que pegarte a unos ojos que no son los tuyos’

Entrevistas

Antonio Lázaro: «La poesía puede curar y, como poco, consolar de los males prosaicos de la realidad»

Entrevistas

José Elgarresta: «Soy un esclavo de la escritura y la poesía»