octubre 2021 - V Año

LETRAS

El día que murió Joan Margarit

El día que murió Joan Margarit
16-02-2021

I

Te fuiste y empezaban a florecer los almendros.
Sabemos, de sobra, que es casualidad,
que buscamos consuelo en lo que ya es ausencia.
Sabemos también que sin ti la visión del mundo es,
en lo inmediato, la que dejan unos cristales empañados.

La información de la que disponemos nos dice
que una pandemia se ha llevado por delante millones de vidas,
pero tu muerte no pasará desapercibida a tus lectores
ni a los animales del bosque
ni a las sirenas que quisieron encantar a Ulises.

Es cierto que los recursos emocionales que utilizamos
en estas ocasiones, son claramente insuficientes.

Tu enfermedad ha dejado de ser una metáfora,
ha sugerido a los pájaros que guarden silencio.
Es cuestión de tiempo que tus poemas
conviertan en leyenda el día de tu muerte.

Te hiciste viejo y has llegado, por fin, a ese lugar
al que, como ningún otro poeta, has cantado tanto.
Has llegado, sí, seguro de encontrar,
en esa soledad aceptada, a lo que más amaste.

Ni tu cuerpo ni tu mente han ofrecido resistencia.
Venías de asumir a conciencia la derrota,
de repetir que tu lengua materna te ha salvado.
Has ayudado a otros a asumir lo que son.
La admiración que suscitas ha llenado
tu ciudad de versos que nunca escribirás.

Mañana, con toda probabilidad, será un día
cualquiera y alguien, en su mesa de trabajo,
repetirá estructuras que tú mismo calculaste.
otros lo haremos con nuestro propios sentimientos.
Pero hoy coincidimos que ha sido,
para todos nosotros, un día extraño.

II

Quien ha leído tus poemas siente cómo le pasa la vida por delante.
Un hombre sobrevive a su propio declive si la poesía le ama.
Y a ti te ha sucedido y aunque sabías
que por ella nada cambia, es ella, en su asilamiento,
la que pone luz a nuestra incertidumbre.
Mostrándonos el camino para llegar al lugar donde nacer y morir
tienen esa manera digna de suceder las cosas.

III

Olvídanos y busca tu reposo.
El tiempo vivido lo fue todo,
la poesía, el aire transparente
donde volaba tu esperanza.

Un aullido de lobo recordaba
la voz de un ángel de tinieblas.
Ahora hay fuego en la ciudad
y en el amanecer no hay empatía.

A pesar de todas las razones
para abolir definitivamente
la vergüenza, sin bondad,
ni el mar es un lugar seguro.

Follow, poet, folow rihgt
to the botton of de nihgt,
whit your unconstraining voice
still persuade us to rejoice; *

que el recuerdo de tus gestos,
dando veracidad a tus poemas,
dirija para bien nuestra deriva.
Y que la decepción se vaya.

(*) Sigue, poeta, recto/ al fondo de la noche,/ con tu voz liberadora/convéncenos aún de la alegría. W.H. Auden  (traducción de Álvaro García).

Epílogo cómplice

La poesía es lugar de las palabras que nos hacen comprender el fundamento de la concordia, la plenitud del lenguaje y la restitución de algo que, por lo visto, teníamos olvidado. Aquello que recuperamos cuando nos ponemos a leer un buen poema. Como dice Joan Margarit: la poesía no trataría de la construcción de espacios de la lengua que no han existido nunca, sino que en el milagro probabilístico de un poema se encontraría la reproducción de un orden perdido. Desde la nostalgia, la poesía emprende el camino de una búsqueda del sentido para que poeta y lector puedan restablecer una relación con la vida.

También es memoria compartida, distorsionada, adecuada a la emoción que en ningún caso debe presentarse como una relación descontrolada de penas y alegrías personales. La emoción en poesía debe ser un lugar protegido para defenderla de la propia insensatez del poeta. Un lugar común, limpio de los deslices pretenciosos del yo.

Margarit defiende la exactitud del poema como una necesidad, como un consuelo que irrumpa en la vida del otro para aliviar su soledad, algún cambio que proporcione un mayor acomodo interior frente al desorden de la vida.

Por eso la poesía es más que una reconfortante evasión, la solución de un misterio o una fugaz revelación. Es un cambio en la percepción de la vida y, a veces, en la compresión de algo que, estando en nosotros, solo en la medida en que es leído se hace mucho más nuestro.

No obstante, hasta aquí, una defensa sensata y honesta de la poesía que resalta su utilidad. Pero hay otras voces, concretamente la de Auden. En su famosa y legendaria elegía a la memoria de Yeats, pone de manifiesto que la poesía no hace que ocurra nada (for poetry makes nothing happen). (1)

Quiero pensar que frente a la impotencia que produce la pérdida de una persona de la talla del poeta irlandés, su admirador reflexiona con una resignada decepción. La poesía puede herirte, condicionar tu vida, pero no puede evitar que las cosas sigan su curso, sobrevive eso,/ una boca y un modo de suceder las cosas (it survives,/ a way of happening, a mouth). (2)

¿Dónde está la coincidencia entre ambos poetas? Pues en el acercamiento moral a las cosas que ocurren. Bajo ese orden, al que ya hemos hecho referencia, que exige a la poesía, desde la observación de la naturaleza y de la complejidad del ser humano, una búsqueda de la certeza frente a la incertidumbre.

Es cierto que esta forma de entender la poesía consigue, cuando se lee y se comprende el poema, hacer que las personas ya no sean las mismas. ¿Y si no se entiende? ¿Qué ocurre? ¿Puede la poesía traspasar ciertos límites? ¿Llegar más allá de los márgenes del mundo? ¿Manifestar el sentido de su inutilidad? Para Margarit todas estas preguntas suponen lo contrario a su concepción poética: …la poesía se esfuerza por todo lo contrario…vivir con la máxima dosis de verdad que podamos soportar, que no es demasiada, porque la verdad, como en las tragedias griegas, destroza a quien la desvela. Y aquí encontramos la coincidencia con otro clásico inglés, T. S. Eliot, en Burnt Norton, el primero de los Cuatro Cuartetos, hay unos versos que dicen: Ve, ve, ve, dijo el pájaro: el género humano/ no puede soportar mucha realidad (Go, go, go, said de bird: humain kind/ cannot bear very much reality). (3) Una feliz coincidencia.

Vida y tiempo, verdad e imaginación, realidad y deseo. Estos son los materiales y la poesía es la herramienta que el poeta utiliza para gestionarlos, intentando resolver  los dilemas que conllevan. Es necesario añadir que, ante ellos, la actitud del poeta no está exenta de inocencia. Podríamos decir que todo está escrito, por tanto, ¿qué hace falta para seguir escribiendo? Margarít señala una actitud que se mueve entre la franqueza y la despreocupación: La osadía es fundamental pero no vale nada si no va acompañada de la correspondiente humildad, que todos los grandes poetas han tenido. Y es a partir de aquí donde se empieza a resolver su dilema. No se trata de realizar una transformación de la realidad para adaptar la vida al arte sino el arte a la vida: Hay una cosa primordial –la identificación de la poesía con la vida- que cada poeta tiene que resolver por sí mismo.

Escribir poesía es establecer encuentros con la emoción y con la intuición, elementos que se pueden dispersar si la utilización de las palabras no se mantiene en un estado de alerta, igual que si pusiéramos un centinela a nuestros pensamientos. La lectura es volver a recrear ese encuentro, donde el  poema puede y debe ser transformador. Para ello, como también establece Margarit, se debe de tener en cuenta a la razón como un catalizador que facilite la llegada a los esos lugares comunes.

El ejercicio de la poesía debe estar cargado de intensidad para que proyecte un sentido de veracidad. Lo que un poeta es, eso serán sus poemas…No hay ni un solo buen poema en el que su autor no se haya involucrado hasta el fondo. Esto es lo que lo convierte en un acto de amor.

Muchas veces he pensado en el silencio que precede a la escritura del poema como un lugar inhóspito y lleno de un infantil terror. Un preludio donde los recuerdos campean a sus anchas, queriendo imponer un exceso de sensibilidad, indisciplinada y errática. Pero parece que el hecho de comenzar a escribir el poema pone en funcionamiento una condición de aprendizaje y una proyección de enseñanza. Escribiendo se traspasan esos límites donde se expone una experiencia que busca la complicidad de quien la quiera leer. La lectura del poema, que es una operación muy parecida a la de la escritura, también se hace a través de la vida de la lectora o del lector… El poema no se manifiesta más que en relación con la vida de quien lo está leyendo.

Hay también en el espacio objetivo que crea el poema, donde las palabras increpan nuestro ánimo al sentirnos interpelados directamente, una evidente inseguridad por enfrentamos a la ignorancia de lo poco que sabemos de nosotros mismos. Fuera de la poesía hay una cierta desolación, una intemperie moral. El poema está en camino conteniendo la individualidad que se hace evidente en el que ofrece, una realidad asequible, un lugar reconfortante. Esto ha sido para mí la experiencia con la poesía de Joan Margarit.

Notas
(1) Otro tiempo. W. H Auden. Edt. Pre-textos. 1993. (Versión de Álvaro García). Pags. 202-203.
(2)  Ib. Pags. 202-203.
(3) Cuatro Cuartetos. T.S. Eliot. Edt. Instituto Alfonso El Magnánimo. 1986. (Traducción Vicente Gaos). Pags. 324-325.
El resto de las citas son de Joan Margarit y corresponden a los epílogos del libro Todos los poemas (1975-2015). Colección Austral. Edt. Planeta. 2018.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LETRAS

Letras

Carmen Castellote, la última poeta viva del exilio español rescatada por el escritor Carlos García de Olalla

Letras

‘Arte Cisoria’ de Enrique de Aragón

Letras

Roberto Calasso, el conductor a “quién sabe dónde”

Letras

Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez. Encuentros capitalinos (y II)

Letras

Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez. Encuentros capitalinos (I)

Letras

Salvador Reyes Figueroa: novelista, ensayista y poeta chileno

Letras

Roberto Bolaño, póstumo y contundente gancho de izquierda

Letras

Virtudes Cuevas. Una superviviente del campo de concentración alemán de Ravensbrück

Letras

Dario Fo: un humor inteligente, corrosivo, sano, catártico, crítico y provocador

Letras

Rafael Alberti, el poeta deshabitado

Letras

La literatura de ficción de Santiago Ramón y Cajal

Letras

Emilia Pardo Bazán: Coraje, preparación, lucha contra los añejos prejuicios y feminismo

Letras

De Juan Ruiz a André Breton: El buen amor vs. L´amour fou

Letras

Wéstern, inédito confín

Letras

Los círculos de Justo Jorge Padrón

Letras

El día que murió Joan Margarit

Letras

‘Tea Rooms. Mujeres obreras’ de Luisa Carnés

Letras

Sencillamente contar historias

Letras

Ernesto  Herrera  Lascazes: dramaturgo uruguayo, transgresor… y un tanto bohemio

Letras

La enfermedad y la medicina en las novelas de Emilia Pardo Bazán

Letras

Gonzalo Rojas: voz fundamental de América

Letras

‘Con la ley en los tacones. Bautizo de fuego’ de Carlos Grau

Letras

José María Castillo-Navarro o el realismo social

Letras

Emilia Pardo Bazán: 170 aniversario de su nacimiento

Letras

Poesía de la sinceridad

Letras

Publicaciones sobre Galdós en su centenario

Letras

Vigencia del paisaje de Castilla

Letras

La vuelta a casa

Letras

El encuentro de Beethoven y Goethe

Letras

Vicente Aleixandre o el lugar donde el mar deja ver el horizonte de piedra  

Letras

La lluvia fina de Luis Landero

Letras

‘Siddhartha’, la búsqueda interior de Hermann Hesse

Letras

Una peregrinación hacia Shakespeare: Galdós en Stratford-upon-Avon

Letras

Galdós: Imagen y repercusión social

Letras

Galdós vs. Delibes: Vidas paralelas

Letras

‘El médico de Ifni’ de Javier Reverte

Letras

Emilia Pardo Bazán y su vinculación con el Ateneo de Madrid, en visperas del centenario de su muerte

Letras

La relación de Galdós con el socialismo

Letras

Antonia Pozzi: ‘El gran abismo hacía la tristeza’

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (y 6)

Letras

Ernest Hemingway, la novela que encierra el gran cuento

Letras

Nicasio Álvarez de Cienfuegos, un ilustrado coherente y poeta innovador

Letras

Longfellow y Jorge Manrique, venturas y desventuras del traductor

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (5)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (4)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (3)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (2)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (1)

Letras

Un futuro para la poesía

Letras

Edmond Hamilton, la ciencia ficción narrada con sencillez magistral

Letras

John Fante, mostró la xenofobia y la explotación de las minorías en la América profunda

Letras

Andrea Camilleri, la literatura consciente de sus rasgos sociales

Letras

Un poco de Don Juan

Letras

Unamuno y Portugal

Letras

‘Historias de aquí y de allá’ de Luis Sepúlveda

Letras

Raúl Zurita: desde el dolor

Letras

Francesco Petrarca… mucho más que un gran poeta

Letras

En torno a la novela ‘Antonia’ de Nieves Concostrina

Letras

Albrit o la creación del personaje en Galdós

Letras

Alejandra Pizarnik, cuando la sombra araña el alma

Letras

Meditaciones de gastronomía transcendente

Letras

‘Litoral’: la revista más hermosa y representativa de la generación del 27

Letras

Yorgos Seferis en el piélago

Letras

Jo Nesbø, huellas dactilares de excelente confesión literaria

Letras

Cesare Pavese: el sufrimiento como oficio

Letras

Duque de Rivas: liberal, dramaturgo y presidente del Ateneo de Madrid

Letras

Galdós en el horizonte epistolar de Blasco Ibáñez (y II)

Letras

Galdós en el horizonte epistolar de Blasco Ibáñez (I)

Letras

‘La caza del Snark’ de Lewis Carroll

Letras

Yorgos Seferis: poeta, ensayista, premio Nobel y diplomático

Letras

Somerset Maugham en Lisboa

Letras

Las novelas dialogadas de Galdós a debate

Letras

Vittorio Amedeo Alfieri, todo un carácter

Letras

Los cimientos de ‘El abuelo’ de Benito Pérez Galdós

Letras

Abril es el mes más cruel…

Letras

En torno al libro ‘En los pliegues del olvido’ de Ignacio Vázquez Moliní

Letras

Juan Eugenio Hartzenbusch, un punto de vista sigular…

Letras

La pasión por los naipes del doctor Egas Moniz

Letras

Doña Perfecta

Letras

Galdós para ‘Dummies’

Letras

Antonio Gamoneda: La poética de la oscuridad como origen de la luz

Letras

Literatura clásica, o metafísica, materialista, lógica, política

Letras

El Galdós protofeminista

Letras

Los tres grandes pasos hacia la Ilustración

Letras

La conferencia de Julián Zugazagoitia en Bilbao sobre literatura en 1924

Letras

Benito Pérez Galdós en el centenario de su muerte (1920-2020)

Letras

A la memoria de mi tío Pablo

Letras

Pérez Galdós, el Nobel arrebatado

Letras

Tolstoi y Shakespeare

Letras

Aproximación al libro ‘Que no se entere la Cibeles’ de Mar de los Ríos

Letras

En torno al libro ‘Extravagancia infinita’ de Javier Olalde

Letras

Augusto de Angelis (1888 -1944)

Letras

Fernando Pessoa. El yo conflictivo

Letras

Federico García Lorca ocho décadas después

Letras

Antonio Daganzo, poeta de aleaciones

Letras

Sufriente, prometeico, iconoclasta y quijotesco

Letras

Leopoldo María Panero, el traductor de la locura

Letras

Poesía y dignidad

Letras

Buenos libros malos

Letras

Confesiones de un crítico de libros

Letras

En torno a ‘Sombra de Luna’ de Francisco Álvarez ‘Koki’

Letras

Alda Merini, vivir al borde de la sombra

Letras

Literatura de cordel

Letras

Demian. Herman Hesse

Letras

Hilario Martínez Nebreda, el poeta silencioso

Letras

La literatura y sus soportes (I)

Letras

La literatura y sus soportes (y II)

Letras

La Escuela Nueva y el centenario de Ruskin

Letras

Don Quijote y el mar

Letras

Elizabeth Barrett Browning, una poeta victoriana

Letras

Por qué escribo

Letras

Ángel González: la ácida ironía de un poeta

Letras

Carmen Posadas y su feria de las vanidades

Letras

El caso Miguel Hernández

Letras

Quevedo en sociedad y III.- Obra y vinculación cívica

Letras

Quevedo en sociedad II.- La crítica como ‘función’ social

Letras

Quevedo en sociedad I.- El hombre, la sociedad

Letras

VII Certamen de Novela Histórica de Úbeda

Letras

Antología poética. Alfonsina Storni

Letras

Ángel González: palabra sobre palabra

Letras

Galdós y el melodrama

Letras

IV encuentro de Poesia a Sul

Letras

Feminismos: la mujer sobre la letra

Letras

El Hidalgo: literatura y pobreza

Letras

‘Celia en los infiernos’, la obra socialista de Galdós (y II)

Letras

‘Celia en los infiernos’, la obra socialista de Galdós (I)

Letras

El nazismo para Antonio Ramos Oliveira en 1930

Letras

Ana Caro Mallén: una esclava en los corrales de comedias del siglo XVII

Letras

José Rodrigues Miguéis, casi olvidado

Letras

Tristeza que es amor. Alusión a Don Quijote

Letras

George Sand: ‘Un invierno en Mallorca’

Letras

José Ángel Valente: una estela inmortal de palabra poética (y II)

Letras

José Ángel Valente: una estela inmortal de palabra poética (I)

Letras

Imagen de José Ángel Valente

Letras

Valente, sin aditivos

Letras

Valente: Qué la palabra sea solo verdad

Letras

José Ángel Valente, en ‘el borde de la luz’

Letras

John Berger: ‘Un hombre afortunado’

Letras

Los desafíos de Lou Andreas-Salomé

Letras

La primavera y su sombra

Letras

El Conde de Montecristo, historia de una venganza

Letras

Luis Martín-Santos y James Joyce

Letras

Los cimientos culturales del abolicionismo: Harriet Beecher Stowe

Letras

Pinceladas sobre Agatha Christie

Letras

Juan Ramón Jiménez, escritor de epístolas (y II)

Letras

Juan Ramón Jiménez, escritor de epístolas (I)

Letras

Thomas Mann: Una Europa que se derrumba

Letras

El eterno romanticismo

Letras

Qué es ser agnóstico

Letras

Pedro Garfias: La poesía desgarrada del exilio

Letras

El descenso a los infiernos de Dorothy Parker

Letras

El Conde de Oxenstiern, a quien llamaron el Montaigne del Septentrión

Letras

La sonrisa del Quijote (Una concesión a la melancolía)

Letras

Antonio Machado que estás en los libros

Letras

‘Agua’: Virginia Woolf y Alfonsina Storni

Letras

Críticos literarios, dueños del espíritu humano

Letras

El papel del lector en la posmodernidad

Letras

Poesías. Catulo.

Letras

Los vínculos entre Américo Castro y Jovellanos

Letras

Michel de Ghelderode y las Vanguardias del siglo XX

Letras

El trabajo entre las raíces, mirada sobre la creación literaria

Letras

La frase del escritor

Letras

Un cuarteto literario en clave de sol

Letras

Oía hablar a los árboles

Letras

El ‘slow’ de Pessoa (o las vicisitudes de la melancolía)

Letras

Claudio Rodríguez: del camino, del hombre

Letras

Sobre las Brontë

Letras

Borges en Ginebra

Letras

Philippe Jacottet: ‘Pensamientos bajo las nubes’

Letras

Juan Goytisolo: ‘sobre asuntos sociales y personales’

Letras

Miguel Hernández en Portugal

Letras

Mi Gloria Fuertes

Letras

Robert Walser, el paseante espiritual

Letras

‘Al menos, memoria’: Juan Ruiz de Torres

Letras

Cela, celador, celando, celar

Letras

Miguel Hernández: ‘Cancionero y romancero de ausencias’

Letras

Rafael Montesinos, renovador

Letras

Bartolomé Soler, lo amargo de la diosa

Letras

Rubén Darío, poeta de las dos orillas

Letras

Jovellanos, poeta

Letras

Un paseo por los ‘jardines’ de Eloy Tizón

Letras

Azorín, sobrevivido

Letras

Rosalía de Castro, la mejor de los mejores

Letras

Eugenio Gerardo Lobo, el ‘capitán coplero’

Letras

Galdós: una conciencia histórica lúcida

Letras

Desde el silencio, a Nicolás del Hierro

Letras

Salustiano Masó, la fuerza del tiempo

Letras

Los ‘Rubaiyat’ de Omar Khayan

Letras

Carmen Laforet, esa chica explosiva del Ateneo

Letras

Gabriel Celaya, el sueño de trabajar la poesía

Letras

Ramón Hernández, un diamante literario en las calles de Madrid

Letras

María Teresa León, el papel de la melancolía

Letras

Luis Felipe Vivanco, un poeta de los que siempre regresan

Letras

Rafael Pérez Estrada, el poder de la imaginación