noviembre 2020 - IV Año

LETRAS

Pedro Garfias: La poesía desgarrada del exilio

La soledad que uno busca
No se llama soledad;
Soledad es el vacio
Que a uno le hacen los demás
Pedro Garfias (1)

garfias¿Quién fue Pedro Garfias? No es baladí hacerse esta pregunta, porque pese a intentos loables de recuperar su figura permanece casi olvidada, por injusto que esto sea. Fue un poeta vanguardista, perteneció a la Generación del 27, colaboró en las principales revistas de su época, republicano convencido… su voz profunda, hiriente y hasta desesperanzada, es una de las más auténticas del exilio.

Fue, hasta los tuétanos, un hombre muy representativo del momento histórico que le tocó vivir. Estuvo vinculado a la Residencia de Estudiantes, conoció y trabó amistad con Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Buñuel, José Moreno Villa y otros.

Es proverbial la capacidad de olvido que existe en nuestro país y, en el caso de Pedro Garfias resulta, a veces, incomprensible. Fue amigo de Gerardo Diego con quien después se enemistaría, Dámaso Alonso habla de él con admiración, especialmente de su libro Primavera en Eaton Hastings (Poema bucólico con intermedios de llanto) publicado a su llegada a México, Max Aub lo cita en Tiempo de Almendros. Recitó poemas en el frente para estimular a los soldados republicanos, en compañía de su amigo y camarada Miguel Hernández y, por no citar más que un último ejemplo, estuvo presente en el homenaje a Góngora aunque no figura en la célebre fotografía. Creo que estos episodios citados y algunos otros lo convierten en un referente imprescindible para aproximarse a ese periodo histórico.

garfias3En el cúmulo de olvidos hay algunas excepciones significativas. La primera la del catedrático Francisco Moreno Gómez que infatigablemente, lleva años divulgando su vida y su obra y contribuyendo a preservar su memoria. También, quiero referirme al cantautor Víctor Manuel San José que ha musicado el poema Asturias y contribuido a difundir los versos emocionados de Pedro Garfias.

Quisiera poner mi granito de arena en dar a conocer la figura de este poeta, exponiendo aunque sea someramente, la importancia de sus poemas y su amargo testimonio vital como exiliado.

Remontémonos a sus inicios. Nació en Salamanca, hijo de padres andaluces por lo que se le puede vincular, con mucha más justicia, al sur. En su juventud formó parte de las vanguardias, estuvo un tiempo deslumbrado por el poeta y crítico literario judío, Rafael Cansinos Assens. Adscribiéndose al ultraísmo. Fue asiduo de determinados cafés como el Colonial y el Pombo y llego, incluso, a intervenir en la redacción del primer Manifiesto Ultraísta… cuando se le pasó esta fiebre vanguardista, tomó partido por los metros y temas populares y la poesía neopopular.

Su primer libro El ala del sur, no pasó desapercibido. Sin ir más lejos, el intelectual y novelista Benjamín Jarnes lo reseñó en la Revista de Occidente. Pedro Garfias colaboró en los proyectos literarios y en las revistas más dispares. Por citar sólo algunas mencionaré ‘Grecia’, ‘Horizonte’ y más tarde ‘Octubre’, ‘El mono azul’ y la emblemática ‘Hora de España’.

Uno de los reconocimientos de los que se sentía más orgulloso fue el Premio Nacional de Literatura, tanto por lo que esta distinción significaba como porque en el jurado figuraban personas a las que admiraba como Antonio Machado, Enrique Díaz Canedo, Tomás Navarro Tomás o María Zambrano.

garfiasPedro Garfias daría lo mejor de sí mismo en México, donde se exilió. El recuerdo de España le quemaba las entrañas y ahí empezó su lento proceso de alcoholización y su deambular de café en café y de mostrador en mostrador… este itinerario autodestructivo es compatible con una poesía rebelde de un profundo lirismo, desgarrada y marcada por el dolor y la soledad.

Desde una óptica creativa su etapa en el exilio mexicano fue sin duda fructífera. De hecho su libro Primavera en Eaton Hastings, ha sido considerado por algunos críticos como el mejor poemario del exilio.

Es momento de recordar, aunque sea de pasada, la acogida que los intelectuales y creadores españoles republicanos tuvieron por parte de Lázaro Cárdenas. En unas reflexiones como estas, destinadas a resaltar la figura de Garfias no podemos dejar de mencionar la actitud y el compromiso democrático del Presidente mexicano. Como queda sobradamente demostrado con el trato que recibieron desde Cernuda a Prados, pasando por León Felipe y Rejano o Concha Méndez.

Me gustaría mucho que en las antologías del 27, que irán apareciendo para la conmemoración del centenario, hubiera lugar para poetas como Rejano, Juan Chabás y, desde luego, Pedro Garfias. Ya es hora, de que se les reconozca su papel y su importancia en dicha Generación.

No es posible decir todo lo que quisiera sobre Pedro Garfias pero, al menos, si divulgar algunos rasgos característicos de su carácter y de su obra poética. Rebelde, inconformista, bohemio, algunos amigos lo recuerdan en México con su ‘torpe aliño indumentario y su melena gris’. Eran frecuentes las reuniones de exiliados. En muchas Pedro Garfias recitaba algunos poemas que calaban hondo en el auditorio y que ponían a los asistentes en pie por su autenticidad y su fuerza. Probablemente, el abandono, la desesperación y la soledad son los tres ejes vertebradores de su poesía.

Sus mejores poemarios están escritos en México junto al ya citado Primavera en Eaton Hastings, habría que añadir De soledad y otros pesares y Río de aguas amargas, para mí, de un hondo lirismo y de una gran lucidez sobre la condición de trasterrado.

GarfiasOtra de sus características fue la auto-exigencia. Nunca fue partidario de rebajar el nivel de la poesía para que fuera comprendida por el pueblo, sino elevar el nivel del pueblo para que pudiera disfrutar de la poesía. Estas son sus hermosas y elocuentes palabras: ‘queramos o no, y hasta que una superhumanidad venga a relevarnos, la poesía será siempre manjar delicado y finísimo para muy contados paladares. Por eso no se debe tratar de hacer descender a la poesía al lenguaje corriente, ni al gusto común, sino de depurar los gustos y elevar el ambiente medio hasta situarlo a la altura de la poesía’.

Sus últimos años constituyen un auténtico descenso a los infiernos. Su proceso auto-destructivo se acelera y su poesía se vuelve más amarga y solitaria. De hecho, gracias a Francisco Moreno Gómez, conocemos algunos de estos poemas, escritos en una servilleta o en un trozo de papel, con versos tan desgarrados como estos:

‘Ahora que te necesito
¿por qué no me das la mano?
-No para sellar mis triunfos;
para bajar este tramo.
Te llamaré por tu nombre
hermano.’

Pedro Garfias es, entre otras muchas cosas, un puente entre España y México. Ya en el viaje en el Sinaia, el barco que lo trasladó a México, compuso estos versos que reflejan perfectamente el dolor por lo que deja atrás y la esperanza por lo que aguarda.

‘Con España presente en el recuerdo.
Con México presente en la esperanza’

garfias2Ya hemos comentado la acogida calurosa que los republicanos exiliados tuvieron en México. Es, asimismo, obligado señalar que dieron lo mejor de sí mismos para responder a esa solidaridad. Ahí está su presencia en las universidades, en la ciencia, en las humanidades y en tantas facetas.

Me causó profunda admiración que en México, concretamente en Monterrey, existe un monumento a los exiliados españoles. Contrasta con el desinterés y el olvido que han padecido en nuestra tierra. Sería hermoso que más temprano que tarde se erigiera en Madrid un monumento a los exiliados para conmemorar y rendir tributo a lo mucho que les debemos y a lo mucho que han aportado.

Regresemos a Pedro Garfias para cerrar estas reflexiones. No es un poeta que deje indiferente. Su hondura lírica nos muestra la soledad y el desagarro que produce el abandono. Esa poesía sufriente nos obliga a pensar en todos los exilios y en todos los refugiados que por cientos de miles, por millones intentan sin conseguirlo agitar nuestras conciencias y despertar en nuestro interior una respuesta a ese sufrimiento.

Leyendo a Pedro Garfias nos comunicamos con el dolor ajeno y sentimos como nuestra la angustia y desesperanza de quienes se ven obligados a abandonar su tierra y sus afectos.

¡Ojalá! Que esta breve semblanza les anime y les motive para abrir cualquiera de los libros de Pedro Garfias… una vez abierto quedarán atrapados y se preguntarán como yo me he preguntado muchas veces ¿por qué un poeta de su categoría ha permanecido en el olvido?

Notas: (1).- Estos versos fueron encontrados en su habitación, escritos en una servilleta de papel, tras el fallecimiento del poeta. Los dos primeros versos figuran como epitafio de su tumba en Monterrey (México)

 

 
 

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