septiembre 2020 - IV Año

LIBROS

‘Daniel entre los leones’ de Mario de Miguel

DanielDaniel entre los leones
Mario de Miguel
Circulo rojo, 2018

 

 

 

 

Por Antonio Chazarra y Pilar Guerrero

El próximo martes (23 de octubre) en el Ateneo de Madrid, va a presentarse la novela de Mario de Miguel Blázquez Daniel entre los leones. Este catedrático y profesor de Filología Inglesa, ya irrumpió en el panorama literario con Al final del camino. Sin duda, un relato elegante y de bella factura.

Daniel entre los leones tiene como trasfondo la evolución del protagonista y, al mismo tiempo, la evolución de nuestro país desde los años 50 hasta la crisis que supuso para los más débiles, tanto sufrimiento, tantos desahucios, tanto paro, tantas ilusiones rotas, tantas vidas truncadas…

Daniel entre los leones es casi una alegoría. Daniel para sobrevivir tiene que aprender a resistir las embestidas de las fieras que son capaces de devorar a quien se cruza en su camino.

La vida es la larga metáfora de un viaje como ya dejó establecido Homero. Más allá del destino, lo que el itinerario vital proporciona es experiencia y sabiduría como formuló, magistralmente, Kavafis en su Viaje a Ítaca.

La dictadura franquista está presidida por el omnipresente color gris, las estrecheces económicas, la ausencia de libertades y la presencia constante de la iglesia católica. Son estos obstáculos que Daniel tendrá que ir salvando, acumulando experiencias hasta encontrarse consigo mismo y dar, no uno, sino varios giros decisivos a su existencia.

La novela tiene un lenguaje sencillo pero hay en ella, indudables elementos vanguardistas como el recurso ‘in media res’ que Mario de Miguel emplea para ir entrelazando pasado con presente.

Hay lugar en el relato para descripciones costumbristas como las que se desprenden de la infancia del protagonista en el madrileño barrio de Argüelles en la dura postguerra. No menos interés tiene el proceso de control de las conciencias que se llevaba a cabo en los seminarios, incluyendo la obediencia ciega y las práctica humillantes.

Superados los primeros escollos puede decirse que Daniel sale al mundo. Mario de Miguel sitúa, hábilmente, la acción en un año tan crucial como el 68, con los conatos de rebeldía y con la vista puesta en el Mayo francés que, en ciertos aspectos como el cultural y el estético, tanta influencia tuvo.

En el proceso de construcción de la novela, Mario de Miguel sigue el paradigma de las muñecas rusas. Si previamente, ha logrado escapar del omnipresente y asfixiante clima de la dictadura, el siguiente paso va a ser entrar en contacto con el aire fresco de un país europeo que representa la posibilidad de realización de las libertades democráticas soñadas.

Daniel vivirá experiencias que en buena medida son generacionales. Como tener que buscar trabajos, mal pagados, para sobrevivir en Londres, situación por cierto, que adelanta la de tantos miles de licenciados y doctores que se han visto obligados a salir, recientemente, de nuestro país.

El proceso de aprendizaje vital se ve enriquecido con la amistad de jóvenes japoneses, portugueses o italianos que lo ponen en contacto con otras formas de ver la vida y de entender las relaciones afectivas.

La música tiene una importancia decisiva en esos años, incluso puede decirse que forma parte de lo que podríamos denominar la educación sentimental. El Festival de la Isla de Wight, es una experiencia inolvidable. A lo largo de unas páginas dedicadas a la música en los años 70 van desfilando Jimmy Hendrix, Joan Baez, Leonard Cohen o grupos emblemáticos como Chicago o The Who.

Las experiencias se siguen sucediendo y van marcando y configurando el carácter. El servicio militar es otra de estas experiencias con sus humillaciones, sus arbitrariedades aunque, también, con ejemplos de solidaridad en esa España atrasada y brutal. Las impresiones de Melilla, y de su hospital militar van poniendo de manifiesto de qué forma se vivía en esos año opresivos.

Mario de Miguel, también aborda el tema de la educación y lo hace de una forma que tiene un interés sociológico indudable. Daniel convertido ya en un joven profesor, ante la explotación y los miserables salarios de los trabajadores de la enseñanza privada, se convierte en un sindicalista que impulsa los movimientos de resistencia y que recurre a la huelga como instrumento de lucha.

En su constante rodar le corresponde ahora vivir en carne propia el cosmopolitismo que conlleva su estancia en Nueva York y su aproximación a la américa profunda. Por eso, quizás, Daniel decide imprimir un nuevo giro a su vida…

A lo largo de su periplo vital ha ido acumulando múltiples experiencias que han dejando un profunda huella en su carácter, empujándolo a acciones sindicalistas a favor de los más débiles.

Daniel entre los leones tiene una impronta generacional, nada desdeñable, pues las sucesivas vivencias del protagonista son situaciones a las que han tenido que enfrentarse centenares de compatriotas que partiendo de una situación opresiva y alienante, han ido evolucionando hacia la justicia social.