septiembre 2020 - IV Año

LIBROS

‘Los nuevos disfraces del Leviatán. El Estado en la era de le hegemonía neoliberal’ de Juan Carlos Monedero

leviatanLos nuevos disfraces del Leviatán.
El Estado en la era de la hegemonía neoliberal
Juan Carlos Monedero
Akal, 2018

 

 

 

 

Por Rafael Fraguas

Hobbes en el quirófano
Juan Carlos Monedero enuncia en su último libro ‘Los nuevos disfraces del Leviatán’ una propuesta contra la hegemonía neoliberal

Cuando Thomas Hobbes de Malmesbury, en 1651, asoció el Estado absoluto con un monstruo de borroso rostro indefinible, Leviatán, no podía columbrar cuán vigente sería aún su imagen cuatro siglos después de haberla silueteado. Empero, frente a tal vigencia se han alzado algunas voces pensantes que, señaladamente desde el mundo universitario, consideran todavía posible elaborar una teoría del Estado real, no metafísico y, a ser posible, susceptible de adoptar un rostro humano. Eso sí, una teoría crítica del Estado, capaz de derrumbar al monstruo y diseccionar qué contenía en sus entrañas. Porque, históricamente, las entrañas del monstruo estatal han ocultado tantos arcanos, tantos secretos -y tantos crímenes-, que su examen constituía una deuda histórica con la sociedad que demandaba apremiantemente saldarla.

El portugués Boaventura dos Santos y el estadounidense Bob Jessop han sido dos de los principales teóricos que han abordado hoy tal disección de la entraña de lo estatal. En su quirófano han contado ahora con un galeno español, Juan Carlos Monedero, profesor de Teoría del Estado en la Universidad Complutense, que se reconoce discípulo de ambos cirujanos. Al salir de la sala de disección, donde junto a ellos ha observado al Leviatán convenientemente anestesiado, postrado sobre la mesa de operaciones e intervenido, Monedero ha escrito un relato de lo observado e interpretado por él de cuanto allí contempló. Y lo ha plasmado en su quinto libro, titulado ‘Los nuevos disfraces del Leviatán‘. En él describe hoy, en plena hegemonía neoliberal trufada por la alianza alternante con el neoconservadurismo, una mirada original sobre los vasos y circuitos internos que han regido la fisiología que prolongó tanto tiempo la perdurabilidad del Estado.

El Estado, mezcla honda de un ethos moral y un cratos poderoso, tajante dicotomía entre su en-si y su para sí, ecuación inestable entre legalidad y legitimidad, es, quizás, uno de los conceptos más difíciles de sintetizar de cuantos deambulan por el vigoroso ámbito de la Ciencia Política. Es ésta una de las disciplinas científicas más necesitadas de acomodo a los tiempos en curso. Su abducción secular a manos de la Ciencia del Derecho ha paralizado la creación teórica politológica, dejando al margen cuestiones candentes que requerían respuestas de urgencia inaplazable. Contra tal abulia se enfrenta Juan Carlos Monedero, para avanzar en una definición conceptual de lo estatal que añada, a la consideración por Bob Jessop del Estado como una ‘relación social’, el adjetivo ‘descompensada’, que el profesor español propone.

Tras la segunda Guerra Mundial, el naciente Estado del Bienestar –fruto del temor a una comunistización de Europa occidental, digámoslo con claridad- mostró un rostro suavemente humanizado, con ciertos ingredientes sociales y algunas pautas de respeto hacia el mundo del Trabajo por parte del mundo del Capital, que de él vive. Mas aquel intento equilibrador, dos décadas vigente, se fue al traste a partir de la crisis energética de 1973. Así lo reconoce el autor. Y agrega que tal descompensación del Estado como relación social, por él formulada, sobrevino cuando lo estatal fue despojado de los atributos arbitrales, sociales, de cohesión y armonización de intereses colectivos y privados, con los que se había visto arropado. Lo fue mediante recetas keynesianas para ser, a la postre, abducido por la furiosa privatización inducida desde el discurso ultra-neoliberal, libre ya de los temores al socialismo realmente existente de una URSS, entonces, en fase de ignición.

Barbarie, discurso neoliberal

Una etapa de barbarie con derivas autoritarias y militaristas se adueñó a partir de entonces de los principales resortes del mundo, destaca Monedero, y el discurso neoliberal comenzó un artero camuflaje conceptual que sustituyó con significantes nuevos –entre otros gobernanza y globalización frente a poder estatal e imperialismo, respectivamente- el significado clásico de ambos conceptos.

Pese a todo, el Estado no ha perdido al completo la coherencia que el crédito contraído en esas dos décadas le procuró y hoy, convenientemente internacionalizado, abre la posibilidad de remodelarlo en otras claves, democráticas y redistributivas, recobrando parte de su perdida entidad para ser puesto al servicio de las periferias, donde más horrible fue el impacto de la hegemonía neoliberal -iniciada desde el sangriento Chile de Pinochet, en un proceso ideológico teledirigido desde la Escuela de Chicago de Milton Friedman y otros-.

De conseguirse la meta transformadora del Estado, sugiere Monedero, será posible alumbrar una nueva configuración estatal de alcance universal concebida como una propuesta contrahegemónica del Sur hemisférico, humanizadora y socialista, que pondrá en fuga el patriarcalismo del norteño Estado hobbesiano y dará paso a un mundo donde la paz, la solidaridad y la libertad sean en verdad posibles.

Empero, siguiendo a Galtung y a la primacía que confiere a los lugares centrales frente a los periféricos; atendiendo asimismo la teoría de los valores, hoy de autoexpresión en el centro y de supervivencia en el perímetro exterior, según ideara Inglehart, la propuesta contrahegemónica se torna cuajada de enormes dificultades para su realización por cuanto que tendría que revertir muy poderosos obstáculos, encastrados en la cultura y en las praxis políticas de siglos.

El libro destila erudición pues moviliza conceptos cardinales recabados de intelectuales como García Linera, Mariátegui, Zavaleta, Nancy Fraser, Christian Laval, así como de Marx, Gramsci, Benjamín, Poulantzas, Foucault o Polyani, entre otros pensadores, políticos y sociólogos. Asimismo, el texto revela una vocación literaria del autor, que se recrea en analogías, metáforas e imágenes enjundiosas, así como en descripciones sustantivas, que despliega para fundamentar el bastidor económico de sus asertos, llana y accesiblemente explicados. Ello le confiere un rango objetivo entre los divulgadores, hoy, de la Ciencia Política en España.

Cabe señalar que si bien el hilo conductor del texto goza de músculo descriptivo y de entidad conceptual, la urgencia mostrada por transformar su arsenal conceptual en política práctica –Monedero ha sido el principal teórico de Podemos- otorga a su discurso carácter praxeológico, esto es, la condición de análisis científico de una serie de prácticas sociopolíticas; en sí mismo, tal análisis no constituye una Ciencia; pero este es exactamente el solapamiento teórico-práctico que Marx proponía para acometer cabalmente la acción política. Por ello, este texto puede ser definido como la fundamentación teórica de un prontuario de acción política apremiada por su aplicación inmediata a la realidad. Realidad que, en la actual coyuntura política española, reclama una urgencia preludiada por la racionalidad, única arma eficaz para encarar la complejidad en presencia.

(Los nuevos disfraces del Leviatán. El Estado en la era de la hegemonía neoliberal. Por Juan Carlos Monedero. 346 páginas. Akal. 2018. 22 euros.)