mayo 2022 - VI Año

‘Dársena’ de Pedro López Lara

Dársena
Pedro López Lara
Ediciones de La Discreta, Madrid, 2022
Prólogo de José Ignacio Díez
136 págs

Con Dársena se consolida en el panorama poético español una voz nueva y de indudable pujanza, de la que habíamos tenido primera y sugerente noticia en los poemarios titulados Destiempo (Talavera de la Reina, Ayuntamiento de Talavera de la Reina, Colección Melibea, 2021 [Premio Rafael Morales 2020]) y Meandros (Madrid, Ediciones Vitruvio, 2021).

En los poemas de Dársena late, no tanto una poesía “a destiempo”, como algo que va contra el tiempo (“No les compres sus cuentos / ni construyas el tuyo. Vive / impersonajemente, cronoajeno […]”), en busca de esa “dársena” donde atracar lo mejor de uno mismo, en esa búsqueda –eterna búsqueda– de una palabra primera que llegue a hacer “por un instante vacilar al tiempo”, como se decía en un verso de Destiempo que halla ahora eco y desarrollo en el poema “El tiempo y nosotros”:

hagámonos amigos —falsos— de los relojes,
de esos amigos que desvían del camino recto,
y emborrachémoslos después
para que pierdan la noción del tiempo
e inservibles se entreguen a vicios inocentes […]

Sin duda, estamos ante una obra adulta, en pleno vuelo de libertad, nada complaciente, lejos de los fuegos de artificio al uso, y no exenta del misterio de ese “algo imposible se acerca” con el que se cierra el muy breve poema titulado “Inminencia”:

Ayer no supe quién eras.
Hoy te he reconocido, pero casi.

Algo imposible se acerca.

Hemos de confesar que algunos de estos poemas nos han parecido inquietantes, que algunas de sus “trayectorias discontinuas de intervalos oscuros / e incomprensibles estaciones intermedias” pueden conducir hasta el desasosiego; es lo que ocurre, por ejemplo, en “El miedo original”:

Todo tuvo su origen al principio.
Excepto el miedo, que era antes.
Y vio aquello que había, antes, cuando estaba solo.

El miedo no nos cuenta lo que vio,
solo nos muestra algunas fotos,
por si nos suenan y pudiéramos
ayudarle a volver.

Y sí, sí que nos suenan.

Pero en el libro conviven registros y tonos diversos –emparentados, eso sí, por un notable sentido del ritmo y la tendencia a la concisión–; muestra de esa variedad es el poema “Preparativos”, de dicción contundente que se va configurando, de forma hasta cierto punto paradójica, sobre un fondo de sigilo:

Aún inmóvil, pero inquieta ya,
la espada sueña la batalla. Ruega
que el brazo que la empuñe esté a su altura
y sea numeroso y fuerte el enemigo,
que al cerrarse la lid brille encarnado
su filo con la sangre irreparable
de hombres que al caer sintieron digno
su fin, no fruto de un azar borroso,
sino tributo y colofón: destino.

Nos encontramos, en suma, ante un libro de poesía original e inteligente, que hace pensar, pero sin dejar nunca de lado un aliento lírico de primera línea.