febrero de 2026

‘En tu espalda el desierto’, de Carmen Palomo Pinel

En tu espalda el desierto
Carmen Palomo Pinel
Diputación de Soria, 2022

Un paisaje de luz en En tu espalda el desierto

La poeta y profesora de Derecho romano Carmen Palomo ha escrito un libro sorprendente, cuyos versos iluminan con su belleza. Su título En tu espalda el desierto, y lo hace a través de poemas extensos y de poemas breves, pero todos ellos luminosos. Hay una certeza plena en su poesía, la de la ofrenda, la entrega, ese don de la belleza que va calando en el lector.

Hay poemas que deslumbran, como “Líneas para sobrellevar la carestía”, donde vemos a la mujer que alumbra el viaje de la belleza, sin olvidar las sombras de la vida:

“A veces siento el dolor de lo maravilloso / faltante, la escasez de hadas / sobre la flor del membrillo, / el hueco-hueco / (solo hueco y no abismo), / tu magia disipada en las cartografías”.

Hay un camino y es arduo, pero no sabemos mirar, el pensamiento se enreda, sin darnos cuenta de la levedad de todo. La idea cenital de la vida es aprender a ver el mundo, el universo, contemplarlo con la pureza de la primera vez. Así llegan poemas breves, pero parecen haikus, como si el rapsoda quedase iluminado por la certeza de lo que dice:

“El camino es complejo y retorcido / que lleva a lo sencillo: / no hay más arcano que la transparencia”.

Y ese aprender a vivir desde la mirada, de la contemplación ociosa del mundo, como nos diría el gran Gil-Albert, que sabía que el ocio era luz desvelada, transparencia del ser. Mirar se convierte entonces en un acto de iluminación que perpetra en nosotros y nos completa.

Y así dice en otro poema breve: “Porque hay que amar / lo visto / para verlo”.

Y reitera el deseo de mirar, porque contemplar es detenerse, vivir en el estado perfecto, somos seres que podemos alcanzar la dicha al contemplar, no vemos lo que miramos, dejamos pasar la luz de la mañana y su belleza y este libro es un afán de reinventar el mundo a través de la mirada. En el poema “Noli me tangere” dice:

“Que sí, que ya lo sé, que la contemplación / es el modo de amor más delicado, que es un ciervo / que abreva en el secreto / e inventa su silueta en la distancia”.

Y el amor, ángel terrible, como diría Cernuda, que será olvido al final, late en nosotros, reverbera en el paisaje emocional de Carmen Palomo Pinel. Luz sobre luz, abrazo sobre abrazo, así nos dice en otro poema breve, que son quizá los que prefiero, porque comprimen el sentido de la vida en breves versos:

“Yo vuelvo sobre mí / por un campo de minas. / No sé qué palabra estallará. / No sé si explotará en mis manos. / Quién morirá primero, / si el poema / o yo”.

Esa dicotomía que es el poema o uno expresa bien el sentido del libro, lo que se ha dicho en palabras es un desnudo nuestro, nos hemos desvestido en el lenguaje, pero la palabra que asume su función catártica, cae sobre nosotros en ese campo de minas que es la vida.

Libro fulgurante, que estalla en luminosidades, qué arte la de Carmen Palomo Pinel para decir en el verso todo un mundo. Este libro fue el XLI Premio Leonor de Poesía en 2022 y es una joya en nuestras manos.

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