octubre 2020 - IV Año

LUGARES

Casa natal de Cervantes en Alcalá de Henares

Alcalá de Henares es la ciudad considerada, con poco margen de error, el lugar donde vino al mundo don Miguel de Cervantes Saavedra y pasó sus años infantiles. En 1948, el erudito Luis Astrana Marín, autor de la monumental Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra. Con mil documentos hasta ahora inéditos y numerosas ilustraciones y grabados de época, señaló a la localidad madrileña como la cuna del Príncipe de los Ingenios. Astrana apoyó esta afirmación en una partida de bautismo fechada el 9 de octubre de 1547, hallada en la iglesia Santa María la Mayor. Según esto, don Miguel habría visto la luz con toda probabilidad el 29 de septiembre de aquel año en la casa familiar de los Cervantes, sita en el número 2 de la calle Imagen.

DSC01463Museo Casa natal de Cervantes en Alcalá de Henares
El inmueble se encuentra ubicado en el casco antiguo de Alcalá de Henares y contiguo al hospital de Antezana, donde trabajo el padre de Cervantes. En 1954, tras la conclusión a la que llegó Astrana, el ayuntamiento de la ciudad adquirió la finca que con posterioridad fue cedida al entonces Ministerio de Educación Nacional.

De esta forma, en 1956 se construyó lo que hoy conocemos como Museo Casa Natal de Cervantes, evocando los cánones de una casa tradicional castellano-toledana. La intervención arquitectónica llevó a cabo la creación de un jardín exterior y un nuevo acceso por el número 48 de la calle Mayor, que con anterioridad se encontraba en la citada calle Imagen. Pasados los años, un Real Decreto transfirió la titularidad de esta Casa-Museo a la Comunidad de Madrid, que entre 1997 y 2003 rehabilitó varias estancias respetando, eso sí, la estructura original.

Así pues, lo que podemos visitar en la actualidad es una recreación. Cuando Astrana presentó su descubrimiento, la casa familiar de Cervantes había sido ya destruida, una casa que había pertenecido a la tía del escritor, María, y en la que el joven Miguel vivió hasta 1551 cuando se trasladó a Valladolid.

17Hay que recurrir a la tradición para rememorar que antes de las conclusiones de Astrana se pensaba que en la confluencia de las calles Santiago y Tahona, donde hoy se levanta el Teatro Cervantes, se situaba realmente la casa donde nació el autor del Quijote. En este sentido, durante el siglo XIX una placa conmemorativa recordaba el nacimiento de Cervantes en ese lugar y se cambió el nombre de la calle Tahona por el de Cervantes. Hoy, la Casa Natal de Cervantes, edificio de dos plantas que hace esquina en la calle Mayor con la calle Imagen, reproduce el ambiente de la vida cotidiana de una casa acomodada de los siglos XVI y XVII. Poco tiene que ver este espléndido decorado con la existencia llena de carencias que llevó Cervantes. Cuando en 1956 se reconstruyó la casa, se instaló un jardín en el acceso principal, como se ha mencionado. Más tarde, se incorporó un edificio anexo, se acondicionaron diversos elementos del edificio como la antigua bodega y el lucernario del patio, y se restauraron los frescos de la botica de Rodrigo Cervantes, el padre de Miguel.

3La Casa-Museo se distribuye en torno al patio central, algo característico de las construcciones romanas e islámicas. Ocho columnas con capiteles corintios conforman el pórtico de la galería inferior. Estas columnas fueron realizadas en granito. La galería superior se sustenta sobre pilares de madera, con balaustrada hecha también en este material. Nada más entrar en el patio puede observarse a la izquierda el pozo original de la casa, construido en piedra y de diseño octogonal.

En la planta inferior se encuentra el Estrado de las damas, la Sala, la Botica o Cámara de Rodrigo Cervantes, la cocina y la Sala aderezada para comer. En la zona superior se halla, además de la galería superior, la Alcoba del Caballero, los aposentos de las damas, las dueñas e infantes y el aseo o tocador.

Recorramos esta Casa natal de Cervantes, sabiendo que es difícil pensar que el genial autor pudiera vivir con las comodidades que esta casa recrea. La Sala era una estancia que mantenía los modos y jerarquías medievales, reservando un asiento al personaje de mayor rango de la familia. Se trata de una sala noble o diseñada para los nuevos ricos que pretendían ser nobles. Está amueblada con ‘sillones fraileros’ o de brazos, que se introdujeron en España durante el siglo XVI. Son de madera, con el respaldo de cuero o tela sujetado con clavos más o menos vistosos.

9También hallamos bufetes o mesas con fiadores que se cubrían con telas de terciopelo o damascos. Cuando eran de pequeño tamaño se conocían como bufetillos de estrado. Igualmente, aparecen los braseros que se utilizaban para calentar las habitaciones. La combustión de las brasas producía malos olores, por lo que se quemaban huesos de aceitunas y hierbas aromáticas junto con las astillas o materiales que se echaban a los braseros, con la finalidad de eliminar aquellos olores poco deseables.

Podremos contemplar también en nuestro recorrido los llamados guadamecíes, pieles de carnero curtidas y labradas. Se decoraban con dorados o policromados, aunque en algunos casos se dejaba su color natural. Los guadamecíes se colocaban sobre todo en verano con dos objetivos: impresionar a las visitas y aislar la estancia del calor exterior.

Por otro lado, el Estrado de las damas es una sala representativa de la vida española de aquel momento. En ella las damas se sentaban ‘a la morisca’ o ‘a la turca’ sobre almohadones, o sea con las piernas cruzadas o recostándose sobre alfombras y cojines que cubrían los suelos. El torno de hilar, la vihuela de mano y los libros que pueden atisbarse en la sala nos recuerdan que aquí las mujeres se dedicaban a sus labores de costura, a interpretar música, a leer, rezar o charlar.

14El padre de Cervantes, Rodrigo, era médico ‘zurujano’, según la terminología de la época, oficio a medio camino entre el médico y el barbero. Estos ‘zurujanos’ tenían ciertos conocimientos de anatomía y medicina, por lo que realizaban en ocasiones ciertas operaciones de poca entidad. De esta forma, los objetos que se exhiben en la Botica recrean aquel oficio del cabeza de familia de los Cervantes. El sillón de madera para las labores del cirujano sangrador ocupa el centro de la estancia y toma como modelo la silla de gota de Felipe II del monasterio de El Escorial. También hay instrumental quirúrgico, como las lancetas para las sangrías, tarros con hierbas, vasos de cristal, un alambique, etc.

Una de las estancias que puede parecerse más a lo que vivió en su día Cervantes puede que sea la cocina. La cocina en el Siglo de Oro era el lugar de reunión de las familias. El agua era extraída del pozo del patio y depositada en una gran tinaja de barro situada también en la cocina.

La denominada Sala aderezada para comer nos recuerda que en las casas del Siglo de Oro español no existía comedor, sino que las mesas se colocaban en los espacios de tertulia, retirándose al finalizar la comida. Casi todos los alimentos se tomaban con los dedos, siendo la cuchara el utensilio más empleado. En las casas nobles, tras servirse los postres, entraban los sirvientes con jofainas, agua olorosa y toallas para que los comensales pudieran lavarse las manos.

En la segunda planta de esta Casa-Museo se encuentra la galería superior, que da paso a las salas de ediciones cervantinas y a las estancias que recrean la vida íntima y familiar.

28La Alcoba del caballero era la habitación que pertenecía a la persona que detentaba la autoridad familiar. En el caso de Cervantes estaría destinada al abuelo del escritor, el licenciado en leyes Juan de Cervantes.

Los dormitorios no están descritos en referencias literarias, aunque gracias a pinturas sabemos más o menos su distribución. La cama compartiría espacio con estrados y mesas vestidas. Los inventarios de la época dan importancia a las telas que cubrían mesas y camas. Las camas solían tener un bastidor o lecho de madera, grandes cabeceros y columnas o pilares para los cortinajes y doseles. El elemento más decorado es el cabecero de las camas. Arcas y baúles, los muebles más abundantes a principios del siglo XVI en España, se disponen en esta sala junto al escritorio, un mueble muy característico de la época de Cervantes. También denominado bargueño o papelera, el escritorio servía para contener escrituras y documentos. Los escritorios de esta estancia son del siglo XVI.

24Los aposentos de damas, dueñas e infantes son las estancias de la casa destinadas al descanso y a los actos de carácter privado de las damas, las dueñas y los infantes. Es un espacio femenino divido en tres estancias: el aseo y tocador, la alcoba de mujeres y niños, y el llamado estrado del cariño. Reflejan, una vez más, la estructura jerárquica de la familia en esta época encarnada en el padre de familia y seguida por la madre, hijos y dueñas que regulan las funciones domésticas por encima de las criadas. El estrado del cariño es donde se ubica la cama y la cuna, que hace alusión al nacimiento de Cervantes. Estos aposentos hacen referencia a la infancia del escritor, con los lechos o catres de sus hermanos. Los niños solían estar en casa hasta los seis años, edad en que comenzaba su educación. La alfabetización era muy escasa en aquel tiempo, sobre todo entre las mujeres.

El aseo o tocador ofrece una idea de la higiene en el Siglo de Oro: perfumes, maquillajes, friegas y ungüentos eran ampliamente utilizados y su uso desplazaba al agua. La costumbre del baño no era nada habitual en la época de Cervantes. Sin embargo, se apreciaba la ropa blanca (en especial la ropa interior) y mudarla era signo de limpieza. Esta ropa aparece en la casa dispuesta en el armario y distribuida por el resto de la sala.

Por último, citar que la Casa-Museo cuenta con una Sala dedicada a El Retablo del Maese Pedro y dos salas de exposiciones temporales. El Retablo de Maese Pedro (Quijote, II, cap. XXV y siguientes) constituye un homenaje al gran aprecio que sintió Miguel de Cervantes por el teatro de títeres.

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