septiembre 2020 - IV Año

LUGARES

Hoi An, la joya de Vietnam

Por Laura Ladrón de Guevara Cabrera.-

Casas de arquitectura colonial francesa coexistiendo con viviendas de influencia china y japonesa y decenas de templos perfectamente conservados, todo ello colocado a lo largo de calles adornadas con flores y farolillos de papel que por la noche se encienden para hacer incluso más romántica aquella estampa a orillas del río Thu Bon. Hoi AnHoi An 18Calle del casco antiguo de Hoi An es uno de los tesoros de Vietnam, ciudad en la que muchos viajeros deciden extender su estancia inicial enamorados de la atmósfera, de los paisajes y de las bellezas arquitectónicas que sorprenden en cada esquina. Quien escribe estas líneas no ha podido evitarlo.

Durante la travesía por Vietnam, Hoi An es una de las paradas obligatorias en la ruta que podemos realizar de sur a norte. Ubicada en la costa, en la céntrica provincia de Quang Nam, fue puerto pesquero de gran importancia en la antigüedad y punto de encuentro de mercaderes, siendo todavía hoy un importante foco para el comercio: artesanías, pinturas, esculturas, accesorios y todo tipo de ropa y trajes hechos a medida por precios más que razonables y listos en 24 horas; una invitación constante a exceder nuestro presupuesto de viaje. Su casco histórico es Patrimonio de la Humanidad y lo transitan diariamente miles de turistas que a pesar de su presencia no logran arrebatar la magia ancestral y la serenidad que se respira. La ciudad está preparada para el turismo y eso se nota, no solo por contar con todas las infraestructuras para ello sino por su oferta cada vez más orientada a quienes estamos de paso. Pero no, esto no es todo y ni tan siquiera es el principio.

Hoi An 14Calle del casco antiguo de Hoi AnHoi An cautiva desde el primer paseo, aún más si somos madrugadores o si decidimos salir a caminar una vez que el autobús nocturno nos deja allí, después de una travesía de unas ocho horas desde Nha Trang (solo para los más atrevidos). A eso de las 6 de la mañana, la ciudad comienza a despertarse sumergida en una ligera neblina o más bien rocío mañanero que sorprende, sobre todo tras varios días de calor intenso en el sur. Un poco más tarde ya podremos ver a algunos lugareños caminando y las primeras motos y bicicletas circulando por las calles, una imagen que solo durará un par de horas antes de que el tráfico vuelva a su ajetreo habitual. Algunos establecimientos y puestos de comida callejeros, listos desde muy temprano, sirven ya a sus clientes la respectiva sopa de fideos para desayunar o simplemente un poco de «café vietnamita», normalmente servido con hielo, solo o con leche condensada. Caminar por la ciudad a esas horas nos permite disfrutar de su esencia sin aglomeraciones, inmersos en la cotidianidad de lo que nos rodea y dejándonos deslumbrar a la vez por la belleza que aparece en cada rincón por el que pasemos.

HoiAn03Phuc Kien, sala de asambleasEn esta primera toma de contacto, y aprovechando que no hay muchos turistas alrededor, se puede visitar el Puente Cubierto Japonés, una exquisita obra de madera que recubre el paso por encima de uno de los canales del río y que alberga un pequeño templo en su interior. Si queremos continuar el paseo, podemos entrar a algunas de las antiguas casas comunales, o de asamblea, y a los templos que apenas comienzan a abrir sus puertas a esas horas. Disfrutar de todo aquello en silencio es una recompensa. Al final del día, tras pasear por todo el casco antiguo, sacar un número exagerado de fotografías, y deleitarnos con un cao lau en el mercado central (uno de los platos más típicos de esta región preparado con noodles como base y que puede costarnos menos de dos euros), podemos dedicarnos simplemente a pasar el tiempo sin más pretensiones que las de dejarnos hipnotizar por los farolillos que se encienden con la puesta del sol y las melodías orientales de los músicos que tocan por las calles. La oferta nocturna aquí no es tan extensa como en otras grandes ciudades, pero una visita al (escondido) pub Why Not? es más que recomendada para quienes aún quieran socializar o simplemente jugar al billar después de medianoche.

Hoi An 19Canales de Hoi AnLa larga lista de lugares de interés nos obligará a dosificar las visitas a lo largo de los días que dure nuestra estancia, pero no por las distancias, ya que el caso histórico se puede recorrer cómodamente a pie, sino por la cantidad de información por procesar. Las casas comunales, donde se rinde culto a los héroes locales (desde educadores a constructores y guerreros) que forman parte de las deidades protectoras de la ciudad, se suman a la lista de lugares de culto, junto a pagodas y templos budistas de influencia china en su mayoría. Todo a nuestro alrededor es digno de estudio: tejados llenos de detalles y colorido en cada arista; dragones protectores, de piedra o cerámica, ocupando a veces el centro de las fuentes o dándonos la bienvenida al entrar; puertas, ventanas y tallas de madera con inscripciones en chino, ornamentación vegetal o representaciones divinas; altares llenos de ofrendas florales, comida, velas e incienso; jardines interiores acompañados de estanques de agua; la mirada se pierde y no somos capaces de retener tanto.

HoiAn01Orillas del río Thu BonAl terminar de maravillarnos con la arquitectura, y si no hemos tenido suficiente, siempre podemos visitar alguna de las galerías de arte y museos repartidos por el centro. Aquí podemos aprender un poco más sobre los oficios de la pesca o de la agricultura y de sus instrumentos de trabajo, así como de la obtención de la seda y las técnicas de elaboración de tejidos. Caminando por estos espacios dedicados a la exposición también se encuentran pinturas y fotografías que reflejan escenas de la vida cotidiana de los vietnamitas o simplemente muestran el talento local.

Pero los encantos de Hoi An van más allá de los límites de la ciudad antigua y para ello nada mejor que alquilar una bicicleta y comenzar a explorar. El juego de canales de agua que se abren paso hasta el mar ofrece un interesante y pintoresco recorrido hacia la playa que, acompañado de los campos de arroz que se extienden a los lados, es la combinación perfecta para hacernos sentir en el Vietnam más auténtico (aunque nada comparable a los campos de arroz de Sapa o Mai Chau). Tras unos cuarenta minutos de trayecto llegaremos a la orilla para poder saludar al Mar de la China Meridional por segunda vez. La Playa de Cua Dai y sus inmediaciones puede ser una de las mejores de la costa vietnamita, no muy masificada y bastante cerca de la ciudad, pero sin embargo sigue sin poder competir con el resto de la oferta costera. Descubrirla, por accidente o recomendación de otros viajeros, es una suerte que sin duda merece la pena disfrutar.

Hoi An 21Fabricante de lámparas

Los días se hacen cortos y llega el momento de decir adiós a Hoi An para continuar el viaje hacia el norte con la antigua ciudad imperial de Hue como nuevo destino. En mi estancia de cuatro días intenté dejar de ser turista todo lo que pude para poder vivir el espacio de un modo más personal y local, sin prisas ni itinerarios, dejándome llevar por las recomendaciones y por mi propio ritmo vital, explorando lugares menos populares, comiendo en la calle, intentando observar con atención; pero el tiempo nunca es suficiente cuando se está de paso. A Hoi An le debo quizás un par de días y a Vietnam otra visita.

 

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