septiembre 2020 - IV Año

TEMAS

Viaje al sistema Trappist-1

Si usted quiere viajar al sistema Trappist-1 quizá sea aún un poco pronto, aunque sepa que el cartel que podrá verse en las agencias de viajes ya está preparado.

A 39 años luz de la tierra se encuentra la estrella Trappist-1 una enana roja fría. Ahora la NASA ha anunciado que Trappist-1 no tiene tres, sino siete exoplanetas, todos ellos de tamaño similar al de la Tierra, tres o cuatro de los cuales están en órbitas templadas donde no hace ni demasiado frío ni demasiado calor para permitir la existencia de agua líquida en su superficie y, por lo tanto, vida tal como la conocemos.

Eso supone un récord tanto por el número de planetas como también por el número de candidatos a posibles tierras en torno a una sola estrella. El sistema solar tiene entre dos y tres planetas potencialmente habitables, la Tierra, Venus y posiblemente Marte. En los próximos años o meses es posible que podamos empezar a tener información sobre sus posibles atmósferas.

El descubrimiento también indica que los planetas terrestres templados parecen venir en grupos. La misión Kepler de la NASA ya indicaba esta tendencia, pero no llegó a explorar estas estrellas tan pequeñas. Esto quiere decir que sistemas estelares tan próximos como Próxima Centauri –donde sabemos desde el 2016 que hay al menos un planeta– pueden estar poblados por más de un candidato a planeta tipo Tierra.

La identificación de vapor de agua y de otros gases, condiciones necesarias para soportar climas similares a los de nuestro plantea, puede estar desde hoy mucho más próxima de lo que muchos pensaban. Además este descubrimiento de la NASA indica que los planetas terrestres templados parecen venir en grupos.

5 lineup pia21422-png

El descubrimiento, que se presenta esta semana en la revista Nature y que anunció ayer miércoles, 22 de febrero, la NASA , ofrece por primera vez un objetivo claro a los astrónomos para buscar vida extraterrestre en los próximos años. ‘Lo más estimulante es que estos planetas son adecuados para estudiar sus atmósferas en detalle’, ha afirmado en rueda de prensa Michaël Gillon, astrofísico de la Universidad de Lieja (Bélgica) y primer autor del trabajo. Según las combinaciones de gases que se detecten, «nos indicaría con una confianza de hasta el 98%» que allí hay actividad biológica.

La estrella, llamada TRAPPIST-1, es lo que los astrónomos conocen como una enana ultrafría. Tiene un radio equivalente a un 12% del Sol y una temperatura superficial de unos 2.300 grados centígrados, frente a los 5.500 de nuestra estrella. Se encuentra en la constelación de Acuario pero es demasiado tenue para que los aficionados a la astronomía la puedan ver, incluso con un pequeño telescopio.

El descubrimiento es obra del mismo equipo científico que hace nueve meses anunció el hallazgo de los tres primeros mundos alrededor de TRAPPIST-1. Los cálculos indican que los siete planetas son de tamaño similar a la Tierra y por lo tanto tienen una superficie sólida. ‘Es la primera vez que se encuentran tantos planetas de este tipo alrededor de una estrella’, ha declarado Michaël Gillon.

Tres de ellos (designados por ahora como e, f y g) se encuentran en la zona habitable de la estrella, allí donde la temperatura es adecuada para que haya agua líquida en su superficie. En los tres planetas más próximos a la estrella (designados como b, c y d) hace demasiado calor para que pueda haber agua líquida. En el más alejado de los siete (el planeta h), demasiado frío. Pero con los datos disponibles hasta ahora, ‘podría haber agua en cualquiera de ellos’, sostiene Gillon.

De los siete, el mejor candidato para albergar vida es el planeta f, según Amaury Triaud del Instituto de Astronomía de Cambridge (Reino Unido). Se trata de un mundo de tamaño casi igual que la Tierra que completa una órbita alrededor de la estrella cada nueve días terrestres. ‘Es especulativo porque no sabemos cómo surge la vida. Pero, si surge en un océano y hay un océano allí, no veo ningún problema’, explica Triaud.

Si vive alguien en el planeta f estará viendo en el cielo una gran estrella de color salmón, con un diámetro unas tres veces mayor que el sol visto desde la Tierra. Pese a la proximidad de la estrella, la luminosidad en la superficie del planeta es unas 200 veces inferior a la que llega a la superficie de la Tierra. Estar allí a mediodía ‘sería como aquí al atardecer’, afirma Triaud. Pero ‘sería bello porque cada poco tiempo pasaría por el cielo otro planeta que se vería el doble de grande que la luna’.

foto3Según los resultados de la investigación presentados en Nature, el sistema planetario de TRAPPIST-1 es un sistema solar de bolsillo. Con los planetas tan cerca de la estrella, allí los años pasan rápido: duran un día y medio terrestre en el planeta más próximo a TRAPPIST-1 y unos veinte días en el más lejano. En el planeta f un año dura nueve días terrestres.

‘El hecho de que la estrella sea pequeña hace que sea más fácil detectar planetas del tamaño de la Tierra’, porque los cambios de luminosidad se aprecian mejor que con estrellas más grandes, explica Michaël Guillon. ‘Si encontramos, por ejemplo, metano, con oxígeno u ozono, y dióxido de carbono, sería un fuerte indicio de actividad biológica’, añade Guillon.

La investigación se ha basado en observaciones hechas con telescopios de Chile, Hawai, Marruecos, Sudáfrica y Canarias, además de veinte días de seguimiento con el telescopio espacial Sptizer de la NASA. El descubrimiento del sistema planetario de TRAPPIST-1 es ‘un avance crucial para buscar si hay vida en otra parte. Antes teníamos indicios ahora tenemos el lugar adecuado dónde buscar. En una década lo averiguaremos’, destaca Amaury Triaud.

El autor principal de la investigación, Michaël Gillon, del Instituto STAR en la Universidad de Lieja (Bélgica) afirma que ‘Se trata de un sistema planetario sorprendente, no sólo porque hayamos encontrado tantos planetas, sino porque son todos asombrosamente similares en tamaño a la Tierra’.

El coautor Amaury Triaud considera que ‘la emisión de energía de estrellas enanas como TRAPPIST-1 es mucho más débil que la de nuestro Sol. Para que hubiera agua en sus superficies los planetas tendrían que estar en órbitas mucho más cercanas que las que podemos ver en el Sistema Solar. Afortunadamente, parece que este tipo de configuración compacta es lo que estamos viendo alrededor de TRAPPIST-1’.

Estos nuevos descubrimientos hacen del sistema de TRAPPIST-1 un objetivo muy importante para futuros estudios. El Telecopio Espacial Hubble de NASA/ESA ya está siendo utilizado para buscar atmósferas alrededor de los planetas y el miembro del equipo, Emmanuël Jehin, habla de futuras posibilidades. ‘Con la próxima generación de telescopios como el E-ELT (European Extremely Large Telescope de ESO) y el telescopio espacial JWST (NASA/ESA/CSA James Webb Space Telescope) pronto podremos buscar agua e incluso pruebas de vida en estos mundos’, afirma.4 cover pia21421-png

Estos siete planetas se encuentran en la órbita de TRAPPIST-1, una estrella diez veces más pequeña que el Sol y de color asalmonado que se encuentra a 40 años luz de distancia en la Constelación de Acuario. Es una enana roja, de tipo «m», una categoría que se caracteriza por su escaso tamaño, por su brillo tenue y por su vida extremadamente larga. Sobrevivirá durante miles de millones de años a la muerte del Sol.

Actualmente se conocen entre 3.000 y 4.000 exoplanetas, planetas que orbitan estrellas lejanas, y en las últimas dos décadas se han ido descubriendo posibles exoplanetas de tamaño y composición similares a los de la Tierra. El último de ellos fue Próxima b. Se trata de un planeta que orbita en Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol. Es de esperar que en los próximos años se descubran más exoplanetas en torno a estrellas como TRAPPIST-1. Vayan haciendo las maletas.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN TEMAS