septiembre 2020 - IV Año

LUGARES

Tailandia

Fotografías: Andrés Cascio

Tai1El reino tapón de las ambiciones occidentales

A una hora de vuelo sobre el cielo de Indochina, nos sorprende la capital de la antigua Siam, hoy la conocida Tailandia, el país de la etnia Thai, (que significa libertad), un pueblo que hace algo más de dos mil años llegó a esta región huyendo de la persecución china.

Tailandia es el único país del Sudeste Asiático que nunca ha sido colonizado por una potencia occidental. La explicación la hallamos en el hecho de que, durante todo el siglo XIX, el país contó con buenos negociadores y hábiles gobernantes, quienes demostraron una buena capacidad para utilizar en su beneficio la rivalidad existente en las zonas ocupadas por Francia y el Reino Unido. Como resultado, Tailandia adquirió el estatus de estado frontera entre las colonias francesas de Indochina, con la India y Birmania, en poder del Imperio que se conocería como el de la Pérfida Albión. Claro que tuvieron que hacer importantes concesiones, como ceder parte del territorio de la actual Malasia, y otras franjas de territorios lindantes con Camboya a los franceses.

Bangkok, la ciudad de los ángeles, es una bulliciosa metrópoli cosmopolita, capital del Reino de Tailandia, con más de 9 millones de almas, donde la población procedente de china y de la India, es muy numerosa y significativa.

La ciudad del Dios Indra, donde un colosal Palacio Real, constituye el emblema de una ciudad ‘feliz’, donde Buda está por encima de todo y las creencias budistas, que forman parte de las corrientes que se trasladaron desde Sri Lanka por abajo y de Birmania por arriba, son abrazadas por una inmensa mayoría de la población. Así podemos disfrutar de la belleza de los Templos y las Pagodas implantados por la ciudad.

Tai2El What Pho, con su gran Buda Reclinado de 46 metros de largo y 15 de alto y el Wat Arun, conocido como el Templo del Amanecer, también el Wat Benchamabophit o Wat Mahathat que constituyen una belleza arquitectónica o el Wat Traimit o Templo del Buda de Oro (dicen que macizo), que data del siglo XV y que es alcanzable tras superar 300 escalones, pero vale la pena.

En cualquier caso esta ciudad con tráfico caótico, rascacielos, mercados y mercadillos callejeros por doquier, todos con algo de encanto y con una mezcla entre el consumo local y el comercio para el turista y con un aire que huele a comida por todas partes, se presenta como una gran capital, en un país en vías de desarrollo, y que a pesar de su inestable clima político desde el final de la segunda guerra mundial y que ocupa la posición 85 de 174 países evaluados, entre los países más corruptos del mundo, ofrece la escolarización gratuita y obligatoria hasta los 12 años, destacando que desde 2005 Tailandia, tiene uno de los niveles más altos de alfabetización en la región asiática con el 92,6%.

Igualmente, en el país existe una sanidad sin coste para sus ciudadanos, más allá de los impuestos de rigor, pero donde sin embargo los consumos habituales, agua, luz, etc., son muy baratos para la población.

Pero no se puede salir de Bangkok, sin haberse desplazado en sus curiosos Tuc Tuc, un carro-moto, unos vehículos propulsados por una moto con sillines de transporte, que recorren la ciudad a una velocidad y con la pericia de sus conductores, que consiguen hacer subir la adrenalina. Por otro lado, nadie debería perderse, coger uno de los barcos por el río Chao Phraya, es casi obligatorio, existen muchos tipos de embarcaciones para navegar por la vía fluvial urbana, desde el simple barco-autobús, hasta unas especies de taxis de rio.

Tai3Cercano a la ciudad de Bangkok, otras curiosidades llaman la atención al viajero, como un mercado instalado en una vía férrea y una calle que parece angosta, que se desmonta en minutos con increíble pericia para facilitar el paso del tren y se vuelve a montar con el mismo y tremendo ingenio, después del paso de éste.

Otro espectáculo con hechizo y digno de visitar, son algunos de los mercados flotantes, como el Khlong Lat Mayom, un pintoresco mercadillo montado en canoas típicas y que ofrece todo tipo de productos, incluso comida servida desde alguna de las embarcaciones y que se ubica en un laberinto de canales que, si bien no tienen nada de bucólico, te permiten contemplar las curiosas casas de los habitantes, edificadas al borde o sobre del agua.

Pero, más allá de todo ello, la experiencia, de la belleza, la curiosidad y la magia, el corazón del país, al igual que en el resto de Indochina, presenta unos maravillosos paisajes, una vegetación exuberante, las junglas y las zonas pantanosas que se reparten por todas las áreas costeras de Tailandia y que cuentan con enormes zonas de árboles tropicales, entre los que se encuentran, los juncos de Indias, el ébano y distintas especies de madera de gran resistencia y unas palmeras exuberantes.

Las zonas de las tierras altas y de las mesetas cuentan también con bastantes especies de árboles, destacando la teca y el roble, junto con una gran variedad de plantas y árboles frutales tropicales como las orquídeas, hibiscos, plátanos, mangos y cocos. Entre las especies animales está el elefante, que se utiliza como animal de carga y cuentan con el respeto de sus habitantes.

Tai7La encrucijada del opio y la histórica frontera fratricida de Indochina

El viaje para cualquier turista que quiera conocer el país, además de las idílicas playas del sur, del Phuket, Krabi o las islas Phi Phi, suele completarse con un viaje al norte, hasta Chiang Rai, donde visitar el Templo Blanco, un capricho atribuido a un antiguo maestro que al parecer hizo mucho dinero, los campos de té y sobre todo el Triángulo de Oro, en el punto en el que el río Ruak y el Río Mekong separan Tailandia, Laos y Myanmar (la antigua Birmania), sitio que ha sido tradicionalmente conocido como el Triángulo del oro, cuando antaño, Tailandia y los países vecinos eran los grandes productores de opio.

Hoy esta encrucijada sirve para admirar el paisaje, cruzar a algunos de los casinos de Myanmar y curiosear en el triste pasado de tráfico y el consumo de opio. Hoy los opiáceos se producen en zonas más cercanas a Europa, algunos campos de Turquía, Afganistán y otros puntos del cercano oriente, siendo su principal derivado la heroína, para el consumo del mercado de los países occidentales.

Y por último, Chiang Mai, donde destaca un foso y un muro alrededor de la ciudad antigua construida para protegerla contra las incursiones desde Birmania, en el siglo XII. En su interior destacan algunos Templos dignos de ser visitados. El Templo más grande y el más prestigioso, alberga una imagen del siglo XIV muy venerada de Buda, es el Phra Singh Buda, donada por el rey de Sri Lanka en 1345.

El viajero no puede dejar de visitar un pequeño poblado a pocos kilómetros de Chiang Mai, una especie de pueblo primitivo de refugiados birmanos, compuestos por algunas etnias entre ellas las míticas mujeres jirafas.

Tai8La riqueza arqueológica del reino

Sin embargo, la extraordinaria riqueza arqueológica, testigo de un pasado turbulento, pero también glorioso, se encuentra en el interior del país, la antigua Sukhothai, cuya gran atracción son las fabulosas ruinas de Templos que datan de los Siglos XIII y XIV.

Durante el siglo XIII los Thai fundaron diversas ciudades-estado y principados, siendo por entonces conocidas como el reino de Sukhothai (que significa en Pali, algo así como ‘El amanecer de la alegría’), considerado convencionalmente como el primer estado Thai en la región y que floreció durante el periodo en el que se introdujo el Budismo en Tailandia, y que por su desarrollo coincide en el tiempo con la etapa de debacle y caída del Imperio Jemer, pero que sin ninguna duda la influencia en la arquitectura del antiguo imperio camboyano es indudable.

El yacimiento arqueológico de Sukhotai, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1991, y junto con las Ruinas de Ayuthaya son los lugares de Templos más importantes para el viajero que recorre Tailandia y que forman parte de un parque histórico que abarca una extensión de alrededor de 7000 hectáreas.

La zona central es la más importante ya que era donde vivían los habitantes de Sukhothai e incluso hubo un Gran Palacio para los Reyes, pero al ser construido en madera ha desaparecido completamente.

El Templo de Wat Mahatat es sin duda el más importante entre todos los templos que hay en las ruinas de Sukhothai. Se trata de un gran complejo que data de principios del Siglo XIV formado por chedis, pequeñas estupas e imágenes de Buda. Y puede observarse la gran influencia del dominio del imperio Jemer en esta zona.

Tai5Y algo más al sur, se hallan las ruinas del Reino de Ayuthaya que floreció entre los siglos XIV y XVIII en los que esta fabulosa civilización, que ocupó parte del territorio actual dominó gran parte del Sudeste Asiático, ya que su vinculación con el territorio Jemer constituía un todo bastante uniforme.

El florecimiento de Ayuthaya coincide con el declive de Reino de Sukhothai y a finales del Siglo XIV, Ayuthaya era ya el Reino más importante y poderoso del Sudeste Asiático, las hostilidades con los birmanos que intentaron conquistar Sukhothai y luego Ayuthaya hasta que fue sometida en el año 1569, marcan el poderío y el declive de estos reinos del norte. Sin embargo, en 1581 recobraron la independencia e incluso invadieron algunas zonas de la antigua Birmania.

El Siglo XVII se caracterizó por una gran prosperidad, gracias al comercio con los ingleses (La Compañía de las Indias), los holandeses, franceses y portugueses, (estos últimos, fueron quienes les ayudaron a luchar contra los birmanos). Hay que destacar la importancia que tuvo en la misma época, el comercio con China y Japón, a todos ellos se les permitió el establecimiento de Compañías en el antiguo territorio de Siam.

La antigua ciudad de Ayutthaya (parque histórico de Ayutthaya) puede considerarse una isla enclavada entre 3 ríos: el rio Chao Phraya, rio Lopburi y el rio Pa Sak. Los lugares más destacados de Ayutthaya se encuentran dentro de las fronteras que marcan esos tres ríos.

Al visitante le llama mucho la atención las telas en color amarillo brillante que rodean las estupas o chedis, telas que también cubren los cientos de estatuas de buda de la zona. A los pies de cada buda, hay una placa con el nombre del buda y lo que simboliza, estas son ofrendas que los creyentes hacen al Buda.

Tai6Alrededor del año 1630 se construyó el precioso Templo de Wat Chai Wattanaram, de estilo Jemer o Khemer y que es, en mi opinión, uno de los lugares más bonitos de Ayuthaya tanto por su ubicación junto la Rio Chao Phraya como por su belleza. Esta edificación, mide 62 metros de altura y está formada por más de 28.000 toneladas de ladrillo, piedras y bloques que entre otros componentes mezclaban de piel de búfalo, barro y caucho.

En su máximo esplendor Ayutthaya contaba con más de 1500 templos y 4000 estatuas, que los ejércitos birmanos dieron buena cuenta asolando la zona y decapitaron la inmensa mayoría de estatuas para demostrar su poder.

Una de las fotografías más inquietantes de Ayutthaya es la estatua de la cabeza buda entre ramas de árboles que está ubicada en Wat Maha That. Aunque la escultura puede parecer que tiene un tamaño majestuoso, sorprende que su tamaño sea poco más de 40 centímetros.

Literatura de viajes, ‘Me pareció que la vida me hacía una advertencia y me enseñaba para siempre una lección: la lección del honor escondido, de la fraternidad que no conocemos, de la belleza que florece en la oscuridad.’ La Selva de Indochina, Pablo Neruda.

Con todo esto, viajar por Indochina, el sudeste asiático en estado puro, visitando todos estos lugares, la amabilidad de sus gentes, sus paisajes, su forma de vida, las huellas de su terrible pasado, la arqueología de su historia, y el aprendizaje de la experiencia, será un recuerdo difícil de olvidar.

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