abril de 2024 - VIII Año

Carmen de Burgos una pionera del feminismo en España (I)

Una liberación personal

Carmen de Burgos por Julio Romero de Torres 1917

Carmen de Burgos Seguí, también conocida por su seudónimo «Colombine», fue una destacada escritora, periodista y defensora de los derechos de la mujer, considerada una de las figuras feministas más importantes de su tiempo. Nació el 10 de diciembre de 1867 en Almería. Su vida y obra recorren las décadas finales del siglo XIX y las primeras del XX.

Carmen de Burgos se crio en un ambiente familiar burgués que valoraba la educación y la cultura. Recibió por ello una buena educación, inusual para las niñas de la época, lo que le permitió cultivar desde muy temprana edad su pasión por la literatura y la escritura. Con su extensa familia, eran diez hermanos, pasó la infancia entre una acomodada casa en Almería y un cortijo en Rodalquilar, población que aparece con frecuencia en sus obras.

A los dieciséis años, se casó con Arturo Álvarez Bustos, pero el matrimonio no fue feliz y se separaron en 1899, cuando ella tenía ya 32 años y cuatro vástagos, de los que sólo sobrevivió una hija, que se convertiría en actriz. El marido era periodista y escribía en los periódicos satíricos Almería Bufa y Almería Alegre, en los que también colaboró ella. Tras la separación, volvió a la casa de sus padres, y pudo completar los estudios de magisterio que había comenzado anteriormente.

Ganó las oposiciones de la Escuela Normal (centro para la formación de maestros) en 1900 y obtuvo plaza como maestra en Guadalajara. Intentó publicar en Madrid sus escritos de Almería, pero sólo lo consiguió con algunos textos breves en la revista Madrid Cómico. No desesperó y donde podía enseñaba la recopilación de sus artículos publicados antes con el título de Ensayos Literarios. Con su hermana Catalina y su hija María, se traslada a Guadalajara donde mantuvo durante ocho años su actividad como maestra, publicando en Madrid lo que podía. Mantuvo una columna en el Diario Universal desde 1903 denominada “Lectura para mujeres, allí es donde le dieron el seudónimo de Colombine para disfrazar su condición de mujer en un campo dominado por hombres.

En 1907 se incorporó a la Cátedra de Economía Doméstica en la Escuela de Artes e Industrias de Madrid. Ese mismo año se traslada a la Escuela Normal Superior de Maestras de Toledo (por un castigo a causa de un artículo publicado en el Heraldo de Madrid). En 1909 se trasladó a Madrid como auxiliar en la Escuela Normal Central de Maestras, al mismo tiempo que desempeñaba la Cátedra de Economía Doméstica. En 1911 fue nombrada profesora especial de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid y también fue profesora de sordomudos y ciegos hasta su fallecimiento.

Escribió para varios periódicos y revistas, cubriendo una amplia gama de contenidos, literarios, culturales y sobre temas sociales. Su estilo como escritora se caracterizó por su claridad y apertura, lo que le dio resonancia entre los lectores y la ayudó a ganar popularidad. Pasó de las recetas culinarias y los consejos sobre belleza femenina, a los más polémicos asuntos de reivindicación feminista como el divorcio, con el que comenzó.

Despierta enseguida respuestas encontradas y favorables en la revista El Siglo Futuro. Recibió el apoyo de Vicente Blasco Ibáñez, de Pío Baroja y de Miguel de Unamuno. En 1904, recopiló sus opiniones junto con la situación histórica del divorcio en su libro El divorcio en España.

Empezó a trabajar como traductora en La inferioridad mental de la mujer, de Paul Julius Moebius, uno de los más claros exponentes de la misoginia de la época, tan controvertido por su ataque directo contra el sexo femenino.

Inició en 1905, aprovechando una beca como maestra, un viaje por Europa, en el que recorre Italia, Francia, Suiza, Inglaterra y Portugal. Como resultado escribió su libro Por Europa, y posteriormente, otros dos: Mis viajes por Europa (1917) y Cartas sin destinatario (1918).

Posteriormente compatibilizaría la enseñanza con su pasión escritora en novelas cortas de gran tirada y con el periodismo, manteniendo una gran repercusión en el público femenino de la época.

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Archivo Entreletras

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