septiembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

La Extremadura incomunicada del siglo XXI

Con motivo de las noticias surgidas en el día de ayer, 2 de enero de 2019, en relación con la línea ferroviaria Madrid-Badajoz, ya conocido como el ‘Tren de la vergüenza’, subimos de nuevo a nuestra portada, por la vigencia de su contenido, este artículo publicado en agosto de 2017 firmado por Patricia Sierra Rojas.

El factor que impide el progreso de Extremadura

Por Patricia Sierra Rojas (*).- / Enero 2019 (Agosto 2017)

Tren extremaduraHe encontrado oportuno hacer una sucinta referencia a la realidad histórica extremeña qué a lo largo de los tiempos, continúa persistiendo y que, por tanto, se puede seguir extrapolando a la vigente actualidad política, pues lamentablemente no deja, ni ha dejado de ser un objetivo que se ha encontrado con innumerables vicisitudes y cuya finalidad en su ejecución parece aún inalcanzable.

Decido partir en este artículo, desde la visión que de Extremadura tuvieron la mayor parte de los viajeros europeos que se adentraron en Extremadura, recorriendo sus tierras entre los siglos XVII y XVIII, y que lo hacían siguiendo el itinerario más común que une Madrid con Lisboa; ruta que transcurría por algunos pueblos y ciudades extremeñas.

De este modo, nos encontramos con la existencia de un gran conjunto de obras en la que sus autores plasmaron, con mayor o menor fortuna, sus impresiones y vivencias personales sobre aquellos lugares y gentes que encontraron en su camino, a través de la extensa Extremadura.

En sus cuadernos transmitieron un panorama socioeconómico desolador, haciendo referencia a la despoblación, a las tierras mal cultivadas, a la carencia de manufacturas, al atraso social-técnico-científico, y calificaban a Extremadura y sus gentes como un pueblo mísero, indolente e ignorante, dedicado al contrabando, de nobleza envanecida y negligente, donde el peso de la Iglesia era apabullante, y con unas comunicaciones lamentables.

La verdad histórica de principios del siglo XX y ya en época de la dictadura de Primo de Rivera, nos relata el constante intento de romper el negro horizonte que tanto Extremadura, así como sus hombres y mujeres de buena voluntad, atravesaban.

La idea radicaba en el proyecto de ferrocarril de carácter estratégico internacional, de importancia extraordinaria para el porvenir de la región y sus gentes, y que esperaba, como otros muchos, la decisión de una voluntad resuelta que lo incorporase a la red de comunicaciones españolas.

Ningún Gobierno antes del llamado Directorio, había sentido la necesidad de su construcción, y ello a pesar de los constantes, insistentes y numerosos requerimientos de los pueblos interesados.

Red2 extremaduraCuando el ingeniero Eduardo Castillo Lastrucci, allá por el año 1.905, visitó por primera vez la región comprendida entre Zafra y Villanueva del Fresno, no alcanzaba a comprender cómo tan rica y hermosa tierra no la cruzaba un ferrocarril.

Desde su visita realizó gestiones para la construcción con compañías inglesas, francesas y alemanas que elogiaban el proyecto, pero el estado financiero europeo en esos momentos no estaba en condiciones para realizar nada o casi nada.

En el año 1921, una compañía norteamericana llegó a enviar a sus ingenieros con el propósito de construir el ferrocarril, pero también el lamentable estado de España en aquella época hacía imposible acometer el tan ansiado proyecto.

Fue a principios del mes de octubre de 1926 cuando Primo de Rivera a petición del autor del proyecto, el ingeniero Eduardo Castillo Lastrucci, visitó la región del proyectado ferrocarril de carácter estratégico internacional, abriendo una nueva y necesaria página a la Historia de Extremadura, pues tras examinar detenidamente los planos y comprobar el recorrido y desarrollo de la línea, prometió que en ese concreto punto se haría Justicia.

Dejó escrito Castillo Lastrucci tras su encuentro con Primo de Rivera: «Las palabras de este gran hombre se han cumplido en todos los órdenes y en el de esta magna obra; su política es más noble, más generosa, más humana y más sabia, haciendo que de todos los ámbitos del mundo se pretenda hoy la amistad con España. El Ilustre Ministro de Fomento, Conde de Guadalhorce, con su sabia Ley de 29 de abril de 1927, ayuda poderosamente y abre nueva orientación para construir la tan necesitada red Ferroviaria Española».

El entonces y siempre necesario acercamiento de los importantes pueblos incomunicados a la red general de ferrocarriles, y el de sus productos a los puertos de Lisboa y Sevilla, también constituyó una enorme ventaja para la provincia de Badajoz.

La necesidad vital para la subsistencia y el justo clamor de estos pueblos tuvieron término por la entonces eficaz intervención del Gobierno en la aceleración del tendido del ferrocarril.

El Trazado de Talavera de la Reina a Villanueva de la Serena permanecía olvidado, siendo la más vehemente aspiración de Villanueva y su fértil comarca. Y aunque el proyecto más antiguo y de mayor recorrido y el que crearía una mayor revolución en el desarrollo económico de la provincia de Badajoz, sería el trazado de Fregenal de la Sierra a San Vicente de Alcántara, los pueblos de los partidos judiciales de Badajoz y Mérida podían elegir para sus viajes a Madrid, entre el ferrocarril Madrid-Badajoz y el de Badajoz-San Vicente de Alcántara, a enlazar con el de Madrid-Cáceres-Portugal.

Badajoz trenAsí, la provincia de Badajoz colocada en el centro del ferrocarril, vería afluir a su recinto gentes que apenas tenían contacto con la capital más que para asuntos puramente oficiales; y la riqueza pública adquiriría un entonces insospechado desarrollo, dada la gran extensión afectada positivamente por el trazado.

En la prensa de entonces se intensificaban y renacían los entusiasmos de los gestores de este ferrocarril, que con los que ya se encontraban en construcción, sería un factor eficaz para el progreso de Extremadura.

Una vez conquistada la democracia, y concretamente con Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Presidente de la Junta de Extremadura entre los años 1983 y 2007, el avance y progreso conseguidos son indiscutibles.

Fue Rodríguez Ibarra el que se encargó de poner a Extremadura en el mapa nacional e internacional, haciendo que Extremadura fuera un destino suficientemente atractivo para los visitantes de fuera, creyendo firmemente en que la obligación de los extremeños y extremeñas era aspirar no sólo a las comunicaciones terrestres sino también a la vía aérea, transformando una región que aspiraba a sobrevivir, en una región con Marca Extremadura que bate marcas de desarrollo, y en la que según sus palabras «ya no se viene a llorar, se viene a hacer negocios y a ganar dinero». Una región atractiva, con buenas comunicaciones por tierra y aire, ejemplo: autovía A-5, la A-66 (Ruta de la Plata) y el aeropuerto de Talavera-Badajoz, pero en materia ferroviaria, en el año 2017 y con Guillermo Fernández Vara como Presidente de la Junta de Extremadura, incansable defensor en el logro que para el progreso de Extremadura supone la implantación de un tren digno, seguimos siendo una región castigada, ignorada, muy mal comunicada y olvidada por el Gobierno Central.

¿Para cuándo un tren digno?

Patricia Sierra
 

* Patricia Sierra Rojas es abogada y Diputada por Badajoz en el Congreso.
 
 
 

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