septiembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

La vigencia del socialismo democrático

iceta1En la transición, la izquierda catalana acuñó el concepto de: ‘Catalunya un sol poble’ y ‘quien vive y trabaja en Cataluña es catalán’. La idea surge como una concepción republicana de que un pueblo, se compone de todas las corrientes, orígenes y culturas, siempre que el fin último de esa sociedad sea la libertad, la justicia y la igualdad.

En 1978, Cataluña aprobó masivamente la Constitución en el Referéndum. En la nueva Ley Fundamental figuraban algunos ilustres catalanistas, como ‘padres’ de la misma. La idea del progreso y la recuperación de la libertad, fueron el eje primordial del pensamiento general que perseguía una sociedad avanzada que abanderara en los tiempos venideros, el progreso que debería venir con los cambios de paradigmas que alumbrarían la nueva era post contemporánea.

En Cataluña, en mayor o en menor grado, coexistían las ideas socialistas, con otros pensamientos democráticos que sostenían que la liberación de los ciudadanos pasaba por las reformas políticas que deberían asegurar los derechos sociales y culturales y lo defendiese de ese depredador, viejo, cruel y senil, que se encontraba y aún se encuentra representado por el pensamiento capitalista – conservador o nacional – católico y la burguesía aliada que no quiso y no quiere perder sus privilegios.

Así que esta burguesía, no tuvo más remedio que plegar alas y reconvertirse en una fuerza social e ideológicamente desdibujada, enmascarándose en un nacionalismo no excluyente y vestido de una pulsión emocional y patriótica, con la visión puesta en manejar desde detrás los destinos centrales de España, coaligándose en defensa de sus derechos. Pero los sentimientos emocionales suelen jugar malas pasadas.

‘Probablemente nos encontremos ante uno de los efectos perversos de considerar la ilusión, o las emociones en general, como criterio último e incontrovertible por encima de cualquier consideración racional o incluso por encima de los hechos mismos.’ (Manuel Cruz. Catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona y Diputado Nacional por el PSC-PSOE).

Pero en el trasfondo, los catalanes/as, se inclinan por una transformación de la sociedad mediante medidas reformistas y gradualistas y apoyan intervenciones económicas y sociales que promuevan la justicia social. La ciudadanía desea un compromiso con políticas destinadas a reducir la desigualdad, la opresión de los grupos desfavorecidos y la pobreza, incluido el apoyo a servicios públicos universalmente accesibles como atención a personas mayores, cuidado infantil, educación, sanidad y compensación laboral. Solucionar la pobreza energética, afianzar la seguridad pública, mejorar la ocupación, una contratación laboral más justa y duradera, etc.

Esta fórmula, en teoría equilibrada, demostró hace unas décadas en Europa, una eficiencia notable. La Social democracia. Maquiavelo afirmó que un sistema socioeconómico debe dar lugar a una ‘virtud cívica’ donde el trabajo y la aspiración individual están orientados, de manera indirecta, hacia el beneficio de toda la comunidad y la libertad es ponderada hasta alcanzar un equilibrio compatible con la de los demás. En el pensamiento de Jean Paul Sartre: ‘mi libertad termina donde comienza la libertad de los otros’.

Ahora en Barcelona, frente a los próximos comicios municipales, de los 7 partidos principales que se presentan a las elecciones (PDCat, ERC, PSC-PSOE, Ciutadans, PP, Comú-Podem), 6 de ellos tienen en los primeros puestos candidatos con pensamiento socialista y formados en sus filas partidarias.

pdecatERC, encabeza su lista con Ernest Maragall, un histórico socialista. El PDCat, acaricia la idea de colocar en segunda o tercera posición, pero con posibilidad real de convertirse en número uno, ya que el cabeza de lista se encuentra enjuiciado en el Proces, a Ferran Mascarell, otro histórico del PSC. Ciutadans, está liderado por Manuel Valls, ex primer ministro socialista de Francia. Los Comunes, analizan colocar en segunda posición detrás de Ada Colau a Jordi Martí, quien fuera un peso pesado del socialismo barcelonés…. y no son los únicos que han bebido en las fuentes del PSC o del desaparecido PSUC, sino que analizando las listas, observamos que han sido elegidos muchos socialistas para captar la atención, el pensamiento y el deseo de los barceloneses y de los catalanes en general.

En sentido estricto, el racionalismo conduce a la necesidad de inclinarse por posiciones políticas favorables a dar solución a la necesidades y aspiraciones de los ciudadanos/as, en el marco de un equilibrio social y la búsqueda constante de una mejor igualdad en la interdependencia económica, de una justicia social y de una libertad de acción marcada por el libre pensamiento y sin duda, las ideas fundamentales de la socialdemocracia pueden dar respuestas a estas necesidades.

Sin embargo, es necesario ejercer una crítica radical al posicionamiento socialista en Europa, ya que no es casual la caída libre del socialismo francés, la perdida constante y el deterioro en los resultados de la socialdemocracia alemana, la desaparición del socialismo italiano, la bajada del socialismo en Suecia el pasado año, uno de los peores resultados de su historia. El declive de la socialdemocracia corre parejo con el ascenso de los partidos antisistema, y en concreto de la ultraderecha. La mayoría de los partidos socialdemócratas carecen actualmente de herramientas para ofrecer una respuesta al electorado descontento.

La época dorada de la socialdemocracia se sitúo en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial. El fascismo estaba vencido, la (extrema) derecha muy desacreditada y el movimiento obrero más fuerte que nunca. Las élites estaban dispuestas a hacer muchas concesiones por miedo al comunismo.

Pero ahora solo España que es el mayor país por PIB y peso en Europa de los seis con un mandatario socialista, convierte al socialismo español en un activo y referente para el Partido de los Socialistas Europeos.

‘Si hay un socialista hoy en día en Europa, cuyo nombre es relativamente conocido y que puede echar una mano a sus camaradas en otros países, es Pedro Sánchez’, asegura Sébastien Maillard, director del centro de reflexión Instituto Jacques Delors.

En cualquier caso ‘El discurso de izquierda debe renovarse para adaptarse al presente’, según señala Joannin, que apunta a la competencia que enfrenta la ‘izquierda moderada’ a una supuesta ‘ izquierda más radical’ como Podemos en España, la France Insoumise en Francia o Die Linke en Alemania. En realidad, son adaptaciones de ensayos ‘peronistas’, como vía sensiblera hacia la justicia social.

No es desechable, ni menospreciable, al contrario, estos movimientos significan que anida un deseo esperanzador en el seno de la ciudadanía de recuperar la lucha por el socialismo democrático. Las nuevas plataformas y partidos que giran a la izquierda son un claro indicador que existe una expectativa social y que algo se mueve, el socialismo español, por consiguiente, debe recoger la oportunidad y liderar en España, pero también en toda Europa, un enfoque renovado del socialismo post contemporáneo.

La migración y el temor de una pérdida de soberanía nacional en pro de Bruselas marcarán la campaña de 2019, cuando se espera un auge de las fuerzas populistas y anti europeístas. Los sondeos dan a estas fuerzas unos 150 de los 705 eurodiputados. La respuesta que debe darse es la de asegurar el bienestar social e implementar políticas activas de aseguramiento del empleo, que consigan recuperar los niveles de renta y el de vida, que regían antes de la gran crisis de la última década.

La mayor injusticia, la constituye la desigualdad, la precariedad, la inseguridad social, el deterioro de la asistencia sanitaria y una educación deficiente, cabe entonces una reflexión ‘Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera, en cualquier parte del mundo’ (Che Guevara)

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