septiembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

Lecciones de la moción de censura

consejo 1Se abrieron las ventanas y puertas de la principal institución del país. El aire fresco entró por fin en un espacio viciado por seis años de inmovilismo. Como consecuencia primera, la formación de un ejecutivo sólido, que ha levantado suficientes expectativas en múltiples capas de la sociedad que estaban dispuestas a vivir en un cierto letargo lo que quedaba de legislatura, y que ha conseguido despertar seguridad económica y confianza europea. El presidente Pedro Sánchez ha acertado y ha emitido mensajes ilusionantes para el conjunto de la ciudadanía del país.

La generación de expectativas describe dos aspectos claros. El primero, que la necesidad de cambio latente en la sociedad era tan general como transversal. Hecho que se hizo evidente en los apoyos a la moción de censura. El segundo, que quién levanta expectativas tiene el honor de cargar con responsabilidades de envergadura por la ilusión generada a la cual debe dar respuesta. La primera expectativa fue que el flamante presidente debía saber configurar un gobierno con rapidez que evitara la duda generadora de inseguridades. Ésa, creo, ha sido suficientemente colmada. La opinión publicada de signos divergentes han admitido, algunas con verdadera alegría, otras más a regañadientes, que estamos ante un sólido consejo de ministras y ministros.

Se abre ahora un nuevo espacio plagado de expectativas que se han ido formando entre los ciudadanos y ciudadanas de España. ¿Qué será capaz de llevar a cabo este Gobierno? Sin duda el grupo parlamentario socialista puede liderar propuestas del ejecutivo en el Congreso, pero sería irresponsable no admitir, que con los números que se barajan en la cámara, los acuerdos serán imprescindibles e importantes. Esta es la lección más importante que nos deja la moción de censura. Esta y la de percibir la humildad y el tesón como mecanismos para acometer el cumplimiento de las expectativas generadas: el entendimiento con quiénes piensan diferente y se acercan a los mismos problemas desde distintos escenarios y visiones. La moción de censura nos enseñó que, aun a regañadientes, hay objetivos comunes que podemos abordar des del acuerdo y la responsabilidad para el bienestar y el progreso de la ciudadanía.

La puesta en marcha del pacto contra la violencia de género, la ley de cambio climático y el diseño de transición energética; la derogación de la ley mordaza, modificar la reforma laboral, revalorizar las pensiones y la igualdad salarial entre hombres y mujeres, son objetivos que pueden ser trabajados de inmediato y que, si los grupos siguen en sus posiciones ya manifestadas, gozan de una aprobación mayoritaria en la cámara del Congreso. Por lo tanto hay expectativas que pueden ser colmadas, no por un grupo o por un gobierno, sino por una mayoría generosa y responsable de representantes de los ciudadanos que ya se percibió en la pasada sesión de moción de censura.

El Presidente Pedro Sánchez ha tomado buena nota de estos factores. No es baladí que en su misiva a las ministras y ministros haya dejado escrito que en el consenso, en su búsqueda y su cultivo, se tiene que vertebrar toda la acción del nuevo gobierno de España. Un ejecutivo surgido de un momento colectivo de reclamación de dignidad política y social y que debe tener ecos en la acción legislativa en los meses venideros. Igualmente esas serán las bases que deben permitir el retorno de la normalidad institucional y la desescalada en la relación del Estado y la Generalitat, factor clave para regresar a un camino de entendimiento capaz de construir un proyecto común fuerte, abierto e integrador.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN TRIBUNA

Publicidad