septiembre 2020 - IV Año

ENSAYO

Post-pandemia, una ocasión única para reinventar nuestro mundo

Ideas para una reconstrucción global en clave social

coronavirusLa adversidad que afrontamos hoy lleva el nombre de una pandemia viral que, sin desatender nuestra responsabilidad en la lucha por conjurarla, nos permite elevar la mirada y proyectarla sobre el inmediato y consecutivo futuro de nuestro presente. ¿Qué es lo que nos espera después de esta herida, ya universal, la COVID 19, de la cual no sabemos aún ni cómo ni por qué, ni siquiera dónde en realidad, ha surgido? De ella desconocemos todavía cuándo llegará a término su impacto en miles de muertes y sus temidas secuelas sobre la especie humana.

Pese a que la pandemia podrá, con certeza, ser detenida más temprano que tarde con la ayuda de la Razón, la Ciencia y de la acción política concertada, de no poder ser yugulada cuanto antes es presumible que en el área donde la pandemia más se ha cebado, entre los meridianos 30 y 50 del hemisferio Norte y donde aún no lo ha hecho, nos aguarden, aún, efectos previsibles de lo peor: más muertes, réplicas epidémicas, así como desempleo masivo, bancarrotas nacionales, hambre, desconcierto, incluso conflictos de rapiña de nuevo cuño.

Mas también y pese a todo lo que tan gravemente acontece, se nos presenta la oportunidad de la que podría llegar a ser la más grande ocasión que vieron los tiempos, en evocación cervantina, para reinventar un mundo hoy profundamente dislocado por la deriva de un supuesto orden global, dominado por el capitalismo financiero, que solo genera egoísmo, desigualdad social y depredación medioambiental. Su descontrol político por parte las democracias representativas y, por él, enormemente debilitadas, le ha permitido desmantelar las herramientas e instituciones estatales de defensa social eficaz frente a adversidades como la que ahora acecha nuestra salud, nos degrada y nos mata. El capitalismo financiero, con su discurso individualista de sálvese quien pueda, ha demostrado ser incapaz de contribuir a conjurar esta pandemia y ha tenido que ser el Estado, tan denostado y herido por aquel, quien se proponga atajar sus temidas consecuencias.

congresNuevas instituciones

En el ámbito social, cabe predecir que el nuevo tiempo posterior a la pandemia experimentará en su seno el empuje de dos grandes grupos de tendencias sociopolíticas, de signo alternativamente defensivo y ofensivo hacia la sociedad en su conjunto. Del primer grupo de tendencias, la primera habrá de ser necesariamente post-capitalista, con dos opciones, a saber: una proclive al restablecimiento y fortificación defensiva de las estructuras estatales dañadas, mediante procesos de reconstrucción y reforma que recuperen y consoliden, por la vía de la planificación no centralizada, conquistas sociales erosionadas, agredidas o desdeñadas por el capitalismo financiero en su actual fase depredadora: logros tan vitales como la Sanidad, la Educación, la Cultura y el Medio Ambiente públicos, sociales pues, más la conciencia cívica y los avances en la lucha colectiva contra la desigualdad, metas que llevarán asociadas nuevas cuotas de poder social. Y un segundo subgrupo, presumiblemente de cariz comunalista, pero con una impronta grupalmente individuada, que dispersará la población del mundo en comunidades autosuficientes, blindadas a influjos exteriores y con cuotas restringidas de interacción.

Ello se verá precedido, necesariamente, por procesos de redistribución de la propiedad, del poder político y cultural en los intercambios interhumanos, que retraigan a su origen la función social, hoy perdida, de la Economía. A su vez, estos determinarán nuevos procesos de reinstitucionalización: surgirán pues organizaciones alternativas que transformarán desde la familia patriarcal a los mercados desiguales. Con todo, la reestatalización y la comunalización no podrán sucumbir a la divinización del Estado ni tampoco su completa execración, como lo hicieron en anteriores y consecutivas ocasiones históricas desde posiciones antagónicas, por ser el Estado un instrumento útil de la sociedad y no ésta un instrumento del Estado. En estos procesos, tras la acentuación de las luchas de género, se impondrá la presencia igualitaria de las mujeres en la escena global, condición sine qua non para el éxito de la reinvención, re-humanizada, del futuro en nuestro Planeta.

dataNeo-democracia versus autoritarismo neo-elitista

Del segundo grupo tendencial posterior cabe prever que lo acaecido y significado por la pandemia, es decir, un episodio que ha puesto también en peligro intereses vitales de los grupos sociales hasta ahora hegemónicos, es de temer que generará una suerte de blindaje o acorazamiento político acompañado de una ofensiva de nuevo cuño para retener a toda costa los vestigios del macro-poder acumulado hasta ahora por aquellos sectores. Hay ya un sustrato donde puede proliferar esta tendencia, como observamos en las políticas de tierra quemada acometidas por algunos de los machos-alfa presentes en la escena europea y americana contra las instituciones sociales, el Derecho Internacional y los organismos representativos.

Por consiguiente, una nueva gran dicotomía se abre en el futuro de la humanidad que se expresa por el antagonismo entre las dos salidas de la crisis de la pandemia. Del desenlace de la pugna entre ambas tendencias surgirá un entramado institucional que podrá adquirir bien un sesgo neo-democrático, neo-estatal y comunal, por una parte; y, por la otra, una potente presión orientada a la disolución, de cuño autoritario, del residual entramado social e institucional. De cariz neo-elitista, implicará sin duda un repliegue endogámico en clave totalitaria de los segmentos sociopolíticos y económicos hasta ayer mismo dominantes. La diferencia entre una salida y la otra es que la segunda conducirá, inexorablemente al ecosuicido y a la guerra, mientras que solo la primera permitirá, por el contrario, vislumbrar un horizonte de paz y de prosperidad.

Claro está que el gran reto vendrá acompañado de la búsqueda de nuevas fuentes de valor. Unos las ven ya en el manejo del big data, la gestión de volúmenes masivos de datos, como si se tratara de una reserva potencial de plusvalía tecno-telemática. Otros confían en que los cambios medioambientales permitirán, más temprano que tarde, obtener gigantescas extensiones de nuevas tierras cultivables en las zonas septentrionales siberianas y canadienses contiguas a los casquetes polares, tras la fusión del subsuelo helado, verdadero depósito de materia orgánica, minerales e hidrocarburos.

Con todo, si tan solo un virus como el SARS-COV-2, ha sido capaz de poner en jaque todo un sistema socioeconómico, político e institucional que se llegó a asociar con el fin de la Historia en clave ultracapitalista–Francis Fukuyana dixit- los días del capitalismo financiero globalizado parecen comenzar su cuenta atrás, carrera tan anhelada por la mayor parte de la Humanidad, que soportará sin duda los temibles efectos de sus estertores, pero que alcanzará la emancipación de su prieto yugo de desigualdad e injusticia.

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