febrero de 2024 - VIII Año

Llega a nuestros cines ‘Una vida no tan simple’

Ayer viernes 23 de junio se estrenó la esperada película Una vida no tan simple, quinto largometraje del navarro Félix Viscarret.

El interés viene suscitado por el éxito de su film anterior, No mires a los ojos, que el año pasado ganó la Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid a la Mejor película iberoamericana y que fue nominada en los Goya al mejor guion adaptado (sobre la novela Desde la sombra de Juan José Millás). Desde que en 2007 dirigiera su primer largometraje Bajo las estrellas, producida por Fernando Trueba (con un Goya al mejor guion adaptado y la Biznaga de Oro del Festival de Málaga), Viscarret no ha parado: series de televisión, un magnífico documental sobre el cineasta Carlos Saura, más cine… En fin, una carrera llena de éxitos y de ahí la expectación que levanta entre el público Una vida no tan simple, que ya ha sido presentada en la Sección Oficial del Festival de Málaga con muy buenas críticas.

Vaya por delante que las expectativas no han sido defraudadas la noche del estreno por cuanto que Una vida no tan simple es una magnífica película que, con un guion sólido, con buenos diálogos, del propio realizador, nos acerca a la crisis de los 40 a través de su protagonista Isaías Isaote, impecablemente interpretado por el actor Miki Esparbé.

Viscarret logra meternos en la historia de este padre de familia que profesionalmente se dedica a la arquitectura con su socio y mejor amigo Nico (Alex García), que a su vez está aquejado de un acusado síndrome de Peter Pan. Ambos trabajan en un modesto estudio privado y se encuentran en esa encrucijada de la vida en la que uno se cuestiona si está haciendo lo que debe de hacer. A ratos tenemos la sensación de estar ante una Buddy movie, aunque la trama principal del film en rigor invalida este aserto.

Como nos aleccionan los expertos, la llamada crisis de los 40 pone en marcha una serie de procesos fisiológicos y psicológicos, que abren una brecha entre la juventud y la madurez, que nos hace cuestionarnos todos nuestros logros y nuestros sueños. De la autocrítica que nos hagamos —despiadada a veces, otras más indulgente— saldrá la respuesta que nos lleve o no a pegar un golpe de timón a nuestras vidas. Es ese momento crucial en el que la tentación vive arriba o en el parque del barrio, para brindarnos la oportunidad de volver a sentirnos más jóvenes de nuevo.

El cine ha abordado muchas veces este difícil rito de “paso del ecuador”. Sólo tenemos que recordar American Beauty o Lost in Translation, por citar dos de las películas más memorables, en las que Kevin Spacey y Bill Murray, cada uno a su manera, se enfrentaban a un matrimonio aburrido, sin sexo, y a un trabajo desmotivador, sin futuro. En nuestro país nos vienen a la cabeza Casi 40 de David Trueba o la aclamada ópera prima de Alauda Ruiz de Azúa, Cinco Lobitos, que el año pasado arrasó en los Goya. Todas ellas, al margen de su nacionalidad, nos hablan de esa edad incierta en la que sus sufridos protagonistas no encajan ni entre los millenials ni entre los babyboomers.

Una vida no tan simple sigue el mismo esquema de sus predecesoras, si bien se aleja del tono intensamente dramático de aquellas (con excepción de la de Trueba) intercalando inteligentes ingredientes cómicos, muy puntuales, que sirven para descargar la tensión de la historia que en todo momento se toma el asunto con la seriedad que merece, sin caer en lo ramplón. Es curioso que la película empiece arriba, como lo hace la recién estrenada película de Elvira Lindo Alguien que cuide mí, con la concesión de un premio a sus respectivos protagonistas para dar paso ambas, acto seguido, a las cuitas que les afligen buscando el oportuno contraste.

Isaías había conseguido licenciarse con un buen expediente académico y en este caso se había alzado con el Premio de Arquitectura Donatello Peluso que le permitió hacerse cargo del gran proyecto de construcción del Hotel Continental. El nombre del galardón no oculta la ironía hacia los Donatellos cinematográficos, lo que nos permite especular con la idea de que el protagonista venga a ser un alter ego del realizador/guionista, habida cuenta asimismo del parecido físico entre Esparbé y el propio Viscarret.

Sin embargo, después de semejante reconocimiento que le sitúa como uno de los jóvenes arquitectos más prometedores de su generación y le augura una exitosa carrera profesional, esta sufre un estancamiento que le confina en su estudio en el que no consigue sacar adelante ningún nuevo proyecto desde hace siete años. Su prestigio inicial se ha ido desvaneciendo y ha quedado eclipsado por el de dos de sus compañeros de facultad que finalmente han triunfado: el patético y seudomístico Rascafría (interpretado con sutil histrionismo por Julián Villagrán) y el insufrible Gómez van Houtten (Xavi Valcárcel) que ha ganado recientemente el Premio Nacional de Arquitectura. Estos personajes secundarios deparan al espectador momentos muy divertidos a los que hay que sumar las secuencias oníricas del protagonista. Viscarret sabe sacar partido a los elementos humorísticos en situaciones que a priori no se prestan demasiado a ello.

Por otra parte, la rutina familiar diaria le ha llevado a Isaías a un punto muerto en su relación con su mujer Ainhoa (Olaya Caldera) que, dado que trabaja mucho y fundamentalmente se ocupa del sostén económico de la casa, no le presta demasiada atención. Las largas y tediosas horas de parque de Isaías, destinadas al cuidado de los críos de ambos, le llevan a intimar con Sonia (Ana Polvorosa), la atractiva mamá de Tasio, amiguito del cole de ellos. Permítaseme un inciso: es posible que Viscarret haya querido hacer un guiño en el nombre del niño al film homónimo del también navarro Montxo Armendáriz, referente obligado de esta cinematografía.

La fotografía de Óscar Durán busca una mirada sombría, sin diferenciar demasiado entre los interiores y los exteriores, sin duda para crear la atmósfera necesaria a la historia. La música de Mikel Salas acentúa adecuadamente tanto los aspectos dramáticos como los cómicos recurriendo a diferentes registros sonoros que van desde las disonancias a los ritmos orientales sin dejar de hacer uso de patrones más convencionales. La dirección de Viscarret opta por una sobria claridad expositiva que consigue un difícil equilibrio entre lo dramático y lo cómico, que sabe dosificar muy bien, sin dejarse llevar por lo fácil como tantas veces se hace cuando se trata este tema. Buen pulso narrativo con un final abierto a la esperanza que afortunadamente nos ahorra un ñoño happy end.

En suma, una película con personajes reconocibles, con un reparto impecable y con una elegante puesta en escena que hace un tratamiento certero del tema con un guion que rehúye tanto lo melodramático como lo superficial.

¡No se la pierdan!

Ficha técnica y artística

Título: Una vida no tan simple
Año: 2023
Duración: 107 min.
País: España
Director: Félix Viscarret
Guion: Félix Viscarret
Fotografía: Óscar Durán
Música: Mikel Salas
Reparto: Miki Esparbé (Isaías), Álex García (Nico), Ana Polvorosa (Sonia), Olaya Caldera (Ainhoa), Julián Villagrán (Rascafría), Ramón Barea (Don Antonio), Xabi Valcárcel (Gómez van Houtten).
Género: Comedia dramática
Distribuidor: A Contracorriente Films
Productora Lamia Producciones

Estreno: viernes, 23 de junio de 2023

Para ver el tráiler de la película pinche aquí

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Escrito por

Archivo Entreletras

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