octubre 2020 - IV Año

ENTREVISTAS

Fernando Rueda: ‘El servicio de inteligencia español está a un nivel impresionante en muchos aspectos’

rueda1Fernando Rueda, periodista y escritor, es el mayor especialista en temas relacionados con los servicios de inteligencia y espionaje, ha trabajado en prensa, diarios digitales, radio y televisión.

Desde hace 20 años es colaborador del conocido programa ‘La Rosa de los Vientos’ de Onda Cero.

Durante más dos décadas su nombre estuvo unido al semanario ‘Tiempo’, un icono de nuestro periodismo, del que hemos sabido en estos días que en breve dejará publicarse. Doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid es en la actualidad profesor del Centro Universitario Villanueva.

Fernando Rueda es autor de títulos imprescindibles de no ficción sobre el sombrío mundo de los servicios de inteligencia. ´Espías’, ‘KA: licencia para matar’, ‘Por qué nos da miedo el CSID’, ‘Servicios de inteligencia: ¿fuera de la ley?’, ‘Operaciones secretas, las alcantarillas del poder’ y ‘Espías y traidores’ son libros fundamentales para conocer y entender todo lo relacionado con el espionaje. Asimismo, ha publicado varias novelas entre las que destacan ‘El regreso de El Lobo’ y ‘El dossier del rey’.

Ahora, Roca Editorial ha reeditado ‘La Casa’, posiblemente la obra más emblemática de Fernando Rueda publicada en 1993. Un libro que ha llegado de nuevo a las librerías acompañado de ‘La Casa II’. Si el primero desveló los secretos del CESID (antiguas siglas de los servicios de espionaje españoles), ‘La Casa II’ nos descubre los secretos del moderno CNI. Dos libros esenciales para conocer a los agentes, las operaciones secretas y las actividades de los espías españoles.

Entreletras ha conversado con Fernando Rueda…

lacasa-Han pasado 25 años desde que ‘La Casa’ llegara por primera vez a las librerías. En este libro usted puso al descubierto, como periodista dedicado casi desde los inicios de su trayectoria profesional al periodismo de investigación, muchos secretos del entonces CESID. ¿Qué le llevó a sumergirse en el mundo de los servicios de inteligencia, del espionaje y a explorar las alcantarillas del Estado?

-Desde muy joven me sentí atraído por el mundo del espionaje. Entre mis lecturas destacaban los libros de autores como John Le Carré o Graham Greene. En España, en los años 80, casi no se hablaba de espías, una rémora del franquismo que, como en cualquier dictadura que se precie, prohíbe saber cualquier de su servicio secreto. Varios compañeros y yo empezamos poco a poco a descorrer las cortinas de ese mundo y en 1993 publiqué el primer libro que se editaba en España sobre el entonces CESID.

‘La Casa’ fue en un libro pionero y valiente. Todavía mantiene hoy toda su vigencia para aquellos que lo leímos hace más de dos décadas y para quienes lo leen en la actualidad. En sus páginas usted se atrevió a entrar en un tema casi intocable y tabú hasta ese momento: el funcionamiento, las operaciones y la realidad de los espías españoles. Lo hizo además en unos años difíciles, cuando ETA estaba en su apogeo y las fuerzas que no aceptaron la Transición querían aún mantener su pulso a la democracia. Díganos,… ¿Qué obstáculos y presiones tuvo que superar hasta ver publicado ‘La Casa’ y tras su publicación?

-Ahora que se ha reeditado ‘La Casa’, he podido analizar con distancia el fenómeno que supuso su publicación. De entrada, Planeta diseñó una estrategia para evitar que lo secuestraran y cuando nadie lo intentó respiramos tranquilos. Era la sensación de que en España no se podía hablar de determinadas instituciones por mucha democracia que tuviéramos. Tras el libro, quedó claro que ni los servicios secretos podían quedar fuera del control social del poder.

Lacasa 2-Otra cuestión. ¿Cómo consiguió que le abrieran las puertas de un mundo tan hermético y opaco como el de los servicios de espionaje e inteligencia?

-La verdad es que esas puertas siguen cerradas habitualmente, especialmente para los que ejercemos el control desde un punto de vista independiente. Lo que sí cambió es que muchos agentes, ex agentes, políticos…aceptaron que la prensa podía y debía publicar historias que contribuyeran a mantener limpio el servicio y a ayudarle a crecer, uno de los objetivos principales de cualquier crítica.

‘La Casa’ ha regresado a las librerías en una edición especial 25 aniversario y de ‘La Casa II’ se han hecho ya varias ediciones… ¿Qué supone para usted la acogida que ha tenido entre el público de ayer y de hoy estos dos libros sobre un tema tan interesante y a la vez complejo, como son las operaciones y las actividades secretas e inconfesables de los espías?

-Una gran satisfacción. Las cuatro ediciones que lleva ‘La Casa II’ me llenan de alegría, pero tengo que reconocer que las tres que lleva ‘La Casa’ me producen un gusto especial, teniendo en cuenta que hace 25 años se vendieron ocho ediciones y el libro estuvo tres meses como líder de ventas en toda España. Investigar sobre el servicio secreto y contar sus historias de una forma amena, es algo complicado, pero cuando acabas el manuscrito te produce una mayor satisfacción.

-Se ha dicho que tras los atentados de Nueva York del 11 de septiembre el mundo cambio y, de alguna manera, regresamos de golpe a los niveles de desconfianza y control que existían en tiempo de la Guerra Fría. En este sentido,… ¿Debemos sentirnos vigilados? ¿Realmente es tan elevada la injerencia en nuestras vidas por parte de los servicios de inteligencia como denuncian algunas voces?

-Sin duda, sí. Lo cuento detenidamente en ‘La Casa II’ facilitando toda la información sobre los modernísimos sistemas técnicos de espionaje de que dispone el CNI. Mucha gente cree que el servicio de inteligencia español es como ‘Mortadelo y Filemón’, pero la realidad es que en este aspecto está a un nivel impresionante. Lejos todavía de Estados Unidos, que tiene unas capacidades de intrusión en teléfonos, ordenadores y demás, que hacen imposible que ninguna podamos soñar en que tenemos una vida privada. Es verdad que si no somos objetivo, nuestros datos no son leídos, escuchados y vistos, pero están guardados en potentes bases de datos.

fernando-rueda-Es de suponer que las nuevas tecnologías han proporcionado instrumentos más sofisticados a la denominada comunidad de inteligencia y han cambiado mucho la forma de actuar de estos servicios. ¿Cree usted que en algún momento podría llegar a prescindirse de los agentes que actúan sobre el terreno o por el contrario el factor humano es y seguirá siendo decisivo en el espionaje?

-El factor humano, que consagró literariamente Graham Greene, sigue siendo vital en el día a día. La CIA lo olvidó los años anteriores al 11-S y se encontró con que carecía de información de calidad sobre los grupos terroristas yihadistas. Porque si la gente no usa móviles o Internet, como pasaba con Al Qaeda, es obligatorio infiltrar a agentes para que descubran sus maniobras. Además, la información que discute una célula terrorista en un piso en Beirut solo se puede descubrir si un grupo operativo ha colocado micrófonos y alguien, no muy lejos de allí, está escuchando en el momento en que hablan. El hombre es insustituible en el espionaje.

-Dígame… ¿Se le ha pasado alguna vez por la cabeza o le hubiera gustado ser espía?

-(Risas)… Jamás, no serviría. Lo que a mí me gusta es investigar para contárselo a la opinión pública. Además, carezco de las condiciones básicas para serlo. Pero, si las tuviera, preferiría el periodismo.

-Además de sus numerosos libros sobre espionaje escritos como periodista de investigación, usted es también autor de varias novelas en las que narra historias de espías y espionaje. Su primera novela, ‘La voz del pasado’ revitalizó un género que nunca había tenido en nuestras letras demasiada proyección a diferencia de otros países de nuestro entorno. ¿Cree que este tipo de novelas están ahora en alza?

-Esa fue una novela muy especial, que leyó mucha gente y de la que recibí muy buenas críticas por su vertiente histórica y por la descripción del mundo del espionaje español. Precisamente lo que quería y no había hecho hasta entonces: entrar en lo más íntimo de los espías, hablar de sus sentimientos, de su forma de actuar y pensar, de sus problemas…

Rueda3-‘El regreso del Lobo’ y ‘El dossier del rey’, sus otras novelas, giran sobre un personaje al que usted conoce muy bien: Mikel Lejarza, alias ‘El Lobo’, que se infiltró en ETA consiguiendo desactivar su infraestructura. ¿Qué le atrajo de la personalidad de este agente infiltrado para convertirle en protagonista de sus novelas?

-Tiene todo lo que un personaje de novela requiere, especialmente una personalidad con tantos recovecos que resulta apasionante para cualquiera que lo lea. Podía haber creado un personaje nuevo, pero me di cuenta de que de mi amigo era el protagonista ideal. No hay que olvidar que para dedicarse al espionaje hay que saber navegar por un mundo durísimo y que la personalidad de quien se infiltra en organizaciones terroristas y mafiosas sufre graves transformaciones, que repercuten en problemas físicos, pero también en emociones difíciles de controlar.

-Estas dos novelas iniciaron una saga de aventuras de espionaje protagonizadas por Lejarza que han tenido una magnífica acogida de los lectores. ¿Tiene previsto dar continuidad a su personaje? ¿En qué proyectos trabaja ahora Fernando Rueda?

-Los proyectos nunca se desvelan…pero sí te diré que la saga de ‘El Lobo’ está diseñada desde un principio en tres entregas, por lo que falta la última.

-Para finalizar, no me resisto a pedirle una valoración sobre la desaparición del semanario de información general y política ‘Tiempo’, publicación a la que usted ha estado vinculado durante muchos años, y de ‘Interviú’…

-Me parece un desastre que publicaciones que ayudaron a consolidar la democracia vuelen lejos de nosotros. Han hecho tales servicios de una importancia suma, que hay que llorarlas amargamente. Pero así es la vida, llegaron, triunfaron y al final, murieron. Los tiempos cambian y la gente tiene otras necesidades.

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