septiembre 2020 - IV Año

LETRAS

Juan Goytisolo: ‘sobre asuntos sociales y personales’

Por Juan Esparza.-
GoytisoloJuan Goytisolo falleció el pasado domingo, 4 de junio de 2017, a los 86 años en su casa de Marrakech, donde vivía desde 1997, víctima de las secuelas de un ictus que desde hace año y medio fue apagando la heterodoxa voz de quien ha sido un referente cultural desde los años 50.

En esta hora, las crónicas destacan de Juan Goytisolo -hermano de los escritores José Agustín Goytisolo (fallecido en 1999) y Luis Goytisolo- que ha sido uno de los grandes narradores contemporáneos de las letras españolas, así como uno de los más críticos con la sociedad occidental que le tocó vivir y, al tiempo, un valioso interlocutor entre la cultura europea e islámica.

El cementerio civil de Larache, a 500 kilómetros de Marrakech, es el lugar donde descasarán los restos del barcelonés. Lugar en el que está enterrado también el francés Jean Genet. El autor de ‘Señas de identidad’ había dejado claro que quería ser enterrado en Marruecos y no deseaba que fuera en un cementerio católico.

Goytisolo solo salía ya de su casa en la medina de Marrakech, donde vivía, para tomar un té en la plaza Yamaa al Fna, que por su empeño personal fue declarada Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO en 2001.

Para el escritor mexicano Carlos Fuentes, Juan Goytisolo era uno de los mejores escritores del mundo que reclamó para sí la ‘nacionalidad cervantina’ y fue un firme practicante de la incorrección política, desde que se exilió en París en 1956. Recordar que sus obras estuvieron prohibidas por el franquismo desde 1963.

Autor de más de cincuenta títulos, Goytisolo cultivó la novela, el ensayo, la literatura de viajes, los reportajes, el cuento y las memorias. Firmó títulos como ‘Fin de fiesta’, ‘Juan sin tierra’, ‘Disidencias’, ‘Makbara’ y ‘Coto vedado’, donde habla abiertamente de su homosexualidad, ‘Duelo en el paraíso’, ‘Reivindicación del conde don Julián’, ‘Crónicas sarracinas’, ‘Las virtudes del pájaro solitario’ o ‘Carajicomedia’. Todos estos títulos dejan constancia de una obra que atraviesa géneros y fronteras.

Obtuvo premios como el Nacional de las Letras, el Formentor, el Octavio Paz, el Juan Rulfo de Guadalajara (México) o el Rachid Mimumi de París a la tolerancia y a la libertad. También el Premio Cervantes en 2015, que recogió vestido de traje y no de chaqué como sugiere el protocolo del acto de entrega.

Quien escribe estas líneas leyó por primera vez a Juan Goytisolo a finales de los 70, cuando aún cursaba estudios de 3º de BUP o COU y ya teníamos democracia. El libro que cayó en mis manos fue ‘Señas de identidad’, ‘una de pensar’ como diría Rafael Reig. Luego llegaron otros títulos que para muchos lectores de mi generación conllevaron la apertura de un camino, una forma diferente de mirar la realidad, y que la figura de Juan Goytisolo estuviera siempre ahí, como un ‘clásico contemporáneo’, donde acudir para encontrar literatura inteligente, comprometida y de elaborada factura.

Relatan que en marzo de 2015, semanas antes de recibir el Cervantes de manos del Rey Felipe VI, depositó en la Agencia Balcells un libro inédito con la orden de que se publicara 10 años después de su muerte. Cuando se le preguntó por el contenido de este libro, Goytisolo contestó que trataba ‘sobre asuntos sociales y personales’. Una vez más lo que dio sentido a toda su obra, o sea.

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