junio 2021 - V Año

LETRAS

La literatura de ficción de Santiago Ramón y Cajal

Resulta poco conocida su faceta como escritor de cuentos, pero tienen mucho interés al reflejar sus pasiones como científico y ciudadano español

Santiago Ramón y Cajal -1852 Petilla de Aragón (Navarra) – 1934 (Madrid). La curiosidad por lo desconocido es la base de un buen científico, él lo complementó con otras múltiples curiosidades, desde la fotografía, el ajedrez o la hipnosis, entre otras. Escribió un gran número de obras científicas y biográficas muy relevantes, así como los Cuentos de vacaciones. Narraciones pseudocientíficas, que consta de cinco relatos con finalidad pedagógica en los que se entremezclan conceptos científicos, ficción y unas gotas de ironía, pero donde siempre están presentes su curiosidad científica y sus instrumentos cotidianos: la microbiología y el microscopio, indicando que había que conseguir admirar lo grande en lo pequeño. Los relatos plantean dilemas sociales o morales motivados por los avances de la ciencia o por su imagen en la población.

Santiago Ramón y Cajal escribió doce relatos de ficción científica entre 1885 y 1886, publicándolos en 1905, editando cinco de ellos bajo el título de Cuentos de vacaciones. Narraciones pseudocientíficas. Las primeras historias y algunos poemas de juventud de Cajal se perdieron probablemente en alguno de sus viajes como médico militar en Cuba. Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), como gran amante de la lectura, se interesó por este género literario emergente y escribió algunos relatos en los que se entremezclaban la ficción con elementos científicos con fines divulgativos y pedagógicos. Su escasa repercusión se debió probablemente a que no llegó a tener una distribución formal, al hacérselo llegar a amigos y familiares con finalidad pedagógica, aunque posteriormente sí consiguió editarlo de forma que llegaron a un público más amplio.

Las obras de ficción de Santiago Ramón y Cajal

Santiago Ramón y Cajal, médico y humanista, es famoso por sus trabajos histológicos al desarrollar la teoría neuronal frente a la teoría reticular, defendida por Camillo Golgi, con quien compartió el Premio Nobel de Medicina en 1906, por lo tanto es conocido sobre todo por su obra científica, siendo considerado padre de la neurociencia, pero además, escribió relatos de ficción con sus propias ilustraciones, que fueron publicados coincidiendo con los inicios de la ciencia ficción, con lo que buscaba, conseguir divulgar la ciencia y mejorar la capacidad científico-técnica en España.

En algunos el mensaje de Cajal es sobre el mal en sí, vamos a verlo en dos de ellos:

En A secreto agravio, secreta venganza se narra un desagravio en el que la bacteriología tiene un papel destacado, ya que el científico Doctor Forschung (en alemán investigación) protagonista descubre la infidelidad de su esposa Emma con su ayudante y aplica sus conocimientos para asegurarse primero, y posteriormente, para vengarse de su esposa y del amante de esta (aunque después, arrepentido, intenta salvarla). También investiga para encontrar el elixir de la eterna juventud, aunque lo que obtiene con sus experimentos es la senilina, que es la causa del envejecimiento, al administrarla en pequeñas dosis consigue atrofiar las glándulas cutáneas, decolorar el cabello y arrugar la piel.

En El fabricante de honradez, el protagonista es el doctor Alejandro Mirahonda, muy querido en su pueblo, Villabronca, por haber descubierto un suero que mantiene a todos los vecinos en paz. Lo que no saben es que tal suero no existe y que lo que ha hecho el doctor es controlar su voluntad mediante hipnosis y comprando secretamente de diferente manera a los causantes de todos los posibles conflictos. En este cuento analiza a los hombres de orden y sus debilidades, mostrando también lo fácil que las masas son manipulables y su resignación a la miseria, el trabajo y la disciplina social.

En La casa maldita un médico que hace las Américas para hacer fortuna y volver a su casa a casarse, pero tras un desgraciado naufragio pierde la mayoría de sus ahorros, y ha perdido su condición de buen pretendiente, pero compra una casa que nadie quería, ya que todos los que la habitaban hombres y animales morían en menos de un año, con lo que los vecinos decían que estaba embrujada por un sórdido maleficio. El protagonista descubre, utilizando sus conocimientos científicos, que lo que ocurría en esa casa nada tenía que ver con brujerías, sino con causas naturales, que podían explicarse perfectamente mediante la química y la bacteriología. La causa era el paludismo que habían traído los primeros propietarios y que los bacilos se mantenían en las charcas, donde se desarrollan los mosquitos que transmiten la enfermedad; para erradicarlos deseca las charcas y sanea la finca mediante fuego, petróleo y desinfectantes, instalando además en la casa un laboratorio en donde analiza a los animales y sus infecciones. En este cuento se hace una apología de la voluntad y la fe en la ciencia, hay que recordar que esta es una máxima a la que recurre Cajal en su obra literaria más conocida Los tónicos de la voluntad.

Otro doctor, Juan Fernández, protagoniza El pesimista corregido. Se trata de un joven desilusionado con su profesión, tras fracasar en las oposiciones y en la vida tras varias desgracias familiares al haber fallecido sus padres. El Supremo Hacedor (al que llama el longevo y refleja con diversos nombres como intuición al filósofo, casualidad feliz al científico, inspiración al artista, fortuna, al mercader y al político) se le aparece y le concede durante un año una extraña facultad: una visión capaz de captar el más mínimo detalle, como si en lugar de ojos tuviera microscopios, observando todos los seres vivos que se encuentran con todo detalle, y que los bacilos de la gripe no distinguen ni a ricos ni pobres. Una visión tan precisa es más un castigo que una virtud, pues ve todos los fallos por nimios que sean y no le permite captar la belleza de las cosas. De esta manera consigue distinguir la ardiente mirada de su novia y acelera su prisa por tener hijos y una vida de felicidad. En este cuento hace una descripción de la utilidad de las bacterias en su función de depuración de la Naturaleza, y aprovecha su extraordinaria visión para montar un laboratorio que le permitiera estudiar con detalle los microorganismos durante ese año. La conclusión al final resulta ser que hay que mirar la vida con más optimismo.

En estos cuentos también está presente el diálogo entre ciencia y religión como en El hombre natural y el hombre artificial donde en las conversaciones entre dos hombres educados de formas muy distintas uno, Esperaindeo Carcabuey, barón de Velloncino, en España, y otro Jaime Miralta, ingeniero, en Francia, que se encuentran tras seis años en París y se relatan sus experiencias vitales.

El primero de ellos, Esperaindeo, había nacido mediante fecundación artificial, estuvo encerrado en un colegio de los jesuitas donde estudió latín y griego, y en la Universidad Derecho, dedicándose posteriormente a dar conferencias en círculos religiosos. Ante la falta de recursos, termina recurriendo a un matrimonio de conveniencia, que resulta ser un fracaso como era previsible, estando dedicado a pleitear para obtener dinero de la familia de la esposa, basándose en su adulterio.

El segundo, Jaime, nació de padres humildes, teniendo que compaginar las labores pastoriles y los estudios; pero un buen maestro le animó a estudiar con una beca conseguida tras sus gestiones con los caciques y el cura, con lo que consigue entrar en el seminario y tras un tiempo manteniéndose con clases particulares, ser Ingeniero y Licenciado en Ciencias. Se dedica a la política y funda un periódico; pero tras la marginación en España se marcha a Francia donde se ha convertido en un próspero industrial. Entre ambos se mantienen conversaciones sobre las distintas tesis sobre el hombre natural y el artificial, valorando el estudio de las lenguas vivas y el conocimiento de la ciencia y de la técnica. Uno de los aspectos más interesantes es la discusión sobre la defensa científica del evolucionismo y las réplicas basándose en argumentos de Santo Tomás. Termina por dar trabajo a Esperaindeo, pero indicándole que su administrador es su antiguo maestro, lo que indica su agradecimiento.

En este cuento Cajal describe también sus ideales sobre la educación, la amistad, la religión, el sentido de la Patria y sobre todo el valor de la voluntad frente al dogmatismo. En boca de Jaime analiza y desconfía de los políticos y transmite su admiración por los países anglosajones acostumbrados al trabajo en equipo y al orgullo nacional.

Todos estos relatos, con alguna que otra pincelada satírica, se caracterizan por la presencia de aspectos científicos y por su finalidad pedagógica y moralizante. El autor con todo ello deseaba contribuir al desarrollo de una educación que mejorara la capacidad científico-técnica en España.

Bibliografía:
COLLADO-VÁZQUEZ, Susana y CARRILLO, Jesús María. La literatura de ficción de Santiago Ramón y Cajal 2017.
FERNÁNDEZ RUÍZ, Benjamín. Cajal a través de sus cuentos de vacaciones. RAD 2001.

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