noviembre 2020 - IV Año

LUGARES

Museo Berggruen, una auténtica joya berlinesa… por descubrir

Cual hieráticos bardos prisioneros,
los álamos de sangre se han dormido.
César Vallejo

Fotografías: Pilar Guerrero

museober6Berlín es una caja de sorpresas para quien realiza una visita con el suficiente sosiego. No es una ciudad que concentre su atractivo en unos pocos puntos neurálgicos. Por el contrario, sus lugares de interés están repartidos en diversos núcleos radiales. Está llamada a ser, sino lo es ya, la capital cultural de Europa. Es literalmente imposible cuantificar la cantidad de museos y lugares de interés que alberga. Los parques, los bosques y los lagos forman parte del paisaje urbano y en estas condiciones, unas veces los árboles no dejan ver el bosque…y otras, la visión del bosque impide dar visibilidad a determinados árboles que merecerían una atención pormenorizada. Nos gusta Berlín. En cada viaje descubrimos lugares atractivos y auténticos tesoros que para quienes no estén dispuestos a detenerse pasan desapercibidos, en medio del ajetreo.

Hoy vamos a hablar del Museo Berggruen. Nació a partir de una valiosa colección de obras de arte y posteriormente, se convirtió en lo que hoy es. Se inauguró en 1996. Es, por tanto, reciente pero comienza a ser valorado por la calidad, singularidad y originalidad de sus pinturas, esculturas, grabados y dibujos.

museober2Nos gustaría dedicar unos párrafos a Heinz Berggruen. Su vida fue particularmente interesante. Conoció y trató a los creadores más representativos del momento histórico que le tocó vivir. Tuvo desde muy joven, una inequívoca vocación de coleccionista, anteponiendo su pasión por la creación y el disfrute estético a otros intereses.

Logró poner en pie una colección de arte verdaderamente excepcional. El periodo que abarca es limitado, finales del XIX a mitad del XX. Reunir a creadores como Picasso, Braque, Matisse, Klee o Giacometti no es nada fácil sobre todo, si como es el caso, muchas de las obras que se exhiben en el museo son muy representativas de las diversas etapas creadoras.

Situado frente a Schloss Charlottenburg, en el oeste de Stülerbau, se ha convertido por derecho propio en uno de los museos de arte contemporáneo más importantes de Berlín. Las sobrias construcciones que en la actualidad son sede del Museo Berggruen y del Sammlung Scharf-Gerstenberg, son dos edificios gemelos de estilo neoclásico. En su día, fueron cuarteles de los guardias de corps. Sus dependencias son muy apropiadas para darles un uso museístico. Están muy bien diseñados los espacios y forman un conjunto armonioso que hace agradable la visita.

museoberEs cierto que la historia del arte la escriben los historiadores y críticos, pero la hacen los artistas. Parémonos a pensar en la importancia que galeristas y coleccionistas y mecenas juegan en la difusión y en la creación de preferencias, gustos y, con frecuencia, sirven para relanzar y consagrar artistas o para empujar a otros al olvido.

El museo Berggruen cada día es más visitado y apreciado. En él podemos contemplar cuadros de Picasso de sus periodos ‘azul’, ‘rosa’ y ‘cubista’. Las sorpresas no acaban ahí, el museo alberga, en el segundo piso, una amplísima colección de Paul Klee, donde puede apreciarse su afinidad con el simbolismo e incluso una acuarela que pintó poco antes de morir. No es cuestión de atosigar al lector pero hay pinturas y esculturas de Matisse o Giacometti y, también, lienzos de Georges Braque, Henri Laurens, así como interesantes y enigmáticas pinturas de Paul Cézanne.

Entre los dos edificios gemelos hay un recoleto y atractivo jardín donde se han ubicado algunas esculturas y que es un lugar muy apropiado para permitirse un paréntesis en la visita, meditar y cambiar impresiones.

Desde hace tiempo, me ha fascinado Giacometti. Ceo que su estilo, no sólo marcó un periodo sino que se proyecta al futuro con firmeza. El filósofo Jean Paul Sartre dijo sobre él ‘es el artista existencialista perfecto, a mitad de camino entre el ser y la nada’.

Creemos que es más necesario que nunca pensar sobre arte y establecer las secretas relaciones que juega en nuestras vidas. Recuerdo un pensamiento de Paul Klee ‘… todas las cosas que un artista debe ser: poeta, explorador de la naturaleza y filósofo’.

¡Cuánta razón tenía!, un artista es un creador que propone y que arroja sobre nosotros enigmas para que los descifremos y tomemos conciencia del mundo en que vivimos; quizás, por eso, la imagen del artista ingenuo no es otra cosa que una leyenda urbana. Un innovador es alguien que obliga a pensar a quienes contemplan sus creaciones.

museober3Hemos contemplado obras de Giacometti, Paul Klee y Matisse vamos a emprender la visita a las de Picasso. Descifrar a Picasso no es fácil, es complejo, poliédrico y extremadamente sagaz en la construcción y decostrucción de un mundo que no funciona como espejo de la realidad sino como desvelador de sensaciones profundas, oníricas y, a veces, con claves interpretativas psicoanalíticas propia de las vanguardias. Me impresiona vivamente su convencimiento de que ‘la calidad de un pintor depende de la cantidad de pasado que lleve consigo’ No se puede decir más sobre la búsqueda de soluciones expresivas o sobre la lucha, a brazo partido, que llevan a cabo tradición e innovación en sus pinceles.

En estas reflexiones es obligado que haya un espacio para una figura tan interesante como Heinz Berggruen. Desde mi punto de vista, es un hombre admirable, hijo de judíos, estudió en Francia y en 1936 prosiguió sus estudios en la Universidad de Berkeley, de esta forma logró escapar a la tragedia y a los campos nazis de exterminio en los que pereció la mayor parte de su familia.

Su vida está marcada por la dedicación al arte y por la generosidad. Nació en Berlín y tomó la decisión de alquilar primero y vender después, por una cantidad simbólica, su colección de arte, poniendo así en marcha el Museo Berggruen. Da que pensar, en estos tiempos que corren, su europeísmo sin fisuras. Afirmaba con cierta frecuencia ‘No soy francés, ni alemán soy europeo. Me gustaría mucho pensar que existe una nacionalidad europea, pero creo que puedo estar soñando.’ ¡Ojala! que ese sueño, pese a las incertidumbres que se ciernen sobre el Viejo Continente, llegue a ser una sólida realidad.

Abrió en París su primera galería de arte. Tuvo la fortuna de entrar en contacto con algunos relevantes intelectuales y creadores de la época. Conoció a Tristán Tzara, que le presentó a Pablo Picasso… y así fue ampliando su círculo de relaciones y dando comienzo a su aura de leyenda… aunque le gustaba permanecer en un discreto segundo plano.

Pienso que, con todo merecimiento, se le otorgó tanto la Ciudadanía Honorífica de Berlín como la Cruz Federal del Mérito. Es, sin duda, digno de admiración que habiendo padecido la pérdida de sus seres queridos y una persecución tan atroz y sanguinaria, por parte de los nazis, tuviera la generosidad de donar su colección de arte a Berlín, la ciudad que le vio nacer.

Podríamos contar bastantes más detalles de su vida. Es cuando menos curioso que al parecer tuvo un ‘affaire’ con Frida Kahlo y, por tanto, los consiguientes roces con Diego Rivera. Desde luego, lo transcendental de su biografía es su exquisita sensibilidad unida a la constancia y cómo supo, contra viento y marea, conservar tan importante colección.

museober5Gozó de una educación exquisita, de un buen gusto proverbial y antepuso, siempre, sus afanes de coleccionista y su amor y dedicación por las obras de arte a convertirse en un millonario adocenado más, que exhibe sus colecciones como si de un trofeo cinegético se tratara.

El Berggruen es ya, con todo merecimiento, un lugar visitado por un público aficionado al arte que crece día a día.

Por otra parte, para apreciar en cifras el alcance de sus obras de arte, señalemos que junto a las ochenta y cinco de Picasso, contiene cincuenta y dos de Paul Klee, catorce de Matisse y otras de Henri Laurens, Giacometti, Cézanne y Braque. Además de una selección de esculturas africanas.

Cuando se visita una ciudad con cierto detenimiento, fuera de los gustos impuestos por la ‘vorágine’, fuera de las rutas turísticas, cerradas y establecidas… y cuando se valora, en su justa medida la importancia de guardar ‘un tiempo precioso’ para nosotros mismos, tiene un valor incalculable, no solo visitar la Isla de los Museos con los gigantescos tesoros que contiene sino callejear por otros lugares de Berlin… y encontrar un espacio de tiempo para invertirlo en contemplar, con atención y deleite el Museo Berggruen, lo que no tiene porque llevar más de un par de horas.

Quienes tengan en cuenta esta sugerencia, estamos seguros de que no se arrepentirán de su elección.

 

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