junio de 2026

La columna romana / ‘Problemas de tráfico’

Resulta que el futuro no es lo que nos habían contado. Y el presente, tampoco parece tan moderno. Hay quien opina que hemos cambiado muy poco o nada desde los tiempos de la Roma clásica. Y no, me temo que no es broma. A través de esta “columna romana”  pretendo demostrar que somos mucho más romanos de lo que creíamos. El otro día hablábamos de redes sociales hace dos mil años. Hoy, lo haremos sobre los problemas de tráfico en las ciudades, que parece vienen de lejos…

Sí, aunque resulte curioso, ya había restricciones de tráfico en nuestras ciudades en tiempos del Imperio Romano… y me temo que el tema del tráfico sigue sin resolverse.

Hay restricciones desde al menos desde hace dos mil y pico años, cuando Julio César ordenó prohibir el tráfico rodado durante el día en Roma. Es decir, los vehículos con ruedas solo podían circular en la ciudad por la noche. El emperador Claudio (el de Yo, Claudio) extendió esta prohibición a toda Italia, y Marco Aurelio (el anciano César que muere al principio de la peli Gladiator), lo extendió a todas las ciudades del Imperio. El emperador Adriano, nacido en Itálica, cerca de Santiponce en Sevilla, incluso legisló sobre el tamaño y peso de las carretas que podían entrar en las ciudades (aunque fuera de noche) y sobre el sentido único de dirección de las calles en una época en la que la marcha atrás, para estas cosas, no se había inventado.

¿Y resolvieron así los problemas de las ciudades? Pues más bien no. Simplemente con prohibiciones no se soluciona nada. Además, el ruido del tráfico nocturno era insoportable y por la mañana la calle se quedaba “decorada y perfumada” con los “escapes” de los bueyes, mulas, etc.  que con nocturnidad tiraban de los carros. Afortunadamente, para evitar pisar esas cosas los romanos inventaron también las aceras, más altas que la calzada y también inventaron los pasos de cebra (en relieve) para cruzar de acera a acera.

Sí, los pasos de cebra, un invento romano. Buscad cualquier una calle de Pompeya en internet y veréis las fotos. Sólo que los pasos de los romanos eran más efectivos que los nuestros, porque no eran de pintura, sino que eran rectángulos de piedra en 3D y por lo tanto los carros tenían que frenar sí o sí para alinear sus ruedas por los resquicios entre resaltes. En cambio cruzar los nuestros es un acto de fe. Hasta 1949 no volvió a haber un paso de cebra en el mundo. Sin Roma, Abbey Road no habría existido.

También los romanos utilizaban bolardos para limitar ciertos accesos o delimitar obras y además el centro, es decir el Foro, que era como la plaza Mayor de cualquier ciudad romana, era peatonal desde siempre. Vamos que no hay nada nuevo bajo el sol, nihil novum sub sole, que decían los abuelos quejándose del tráfico hace ya 21 siglos… Hasta otra amigos y procurad evitar los atascos…Ave, os saludo…

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Archivo Entreletras

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