octubre 2020 - IV Año

CINE

Los avatares de ‘La respuesta’ de Josep María Forn

La función castradora de la censura franquista: a propósito de los avatares de ‘La respuesta’, una película de Josep María Forn

larespuesta2Está en marcha la exhumación de los restos del dictador. Para millones de españoles es una buena noticia y la reparación de una injusticia histórica. Sería inconcebible que Mussolini o Hitler tuvieran un mausoleo en Italia o en Alemania.

La dictadura franquista fue causante de daños irreparables. Nuestro país vivió largas décadas bajo el miedo, la represión y la persecución de las ideas. Las manifestaciones culturales que hacían de Europa un lugar atractivo y envidiable por comparación, no llegaban hasta nosotros que nos veíamos condenados a un letargo donde se premiaba el conformismo. Palabras de El Quijote como ‘la libertad Sancho es uno de los más preciosos dones que a los hombre dieron los cielos’ eran consideradas subversivas o, al menos, sospechosas.

Hoy me propongo comentar la película ‘La respuesta’ de Josep María Forn, que me parece un proyecto interesante, comprometido y de un valor nada desdeñable como documento sociológico, además de sus innegables cualidades cinematográficas.

La censura en aquellos años, en que era ministro del ramo Sánchez Bella, se comportaba de una forma brutal y verdaderamente kafkiana. Mientras se pregonaba, desde su antecesor Fraga Iribarne una cierta apertura, se seguían prohibiendo y mutilando una literatura, una música o un cine que en otros lugares, eran moneda de uso corriente.

‘M’enterro en els fonaments’, película que fue estrenada con el título de ‘La Respuesta’, lo de estrenar es un decir, tiene el extraño privilegio de ser una de las más prohibidas del franquismo y, mira que hay donde elegir. El guión es del propio Forn, basado en la novela de Manuel Pedrolo, que no era un escritor del agrado del régimen y que también, padeció su inquina.

Hace unos meses hemos conmemorado el quincuagésimo aniversario del Mayo-68. La rebelión de una juventud inconformista que rompió moldes en Europa y en América y que tuvo una influencia innegable en la cultura y en las formas de vida.

Por estos pagos la información que llegó fue parcial y sesgada. El régimen, con la censura como un instrumento represivo más, no podía tolerar que aparecieran en este film ‘los grises’ golpeando a los estudiantes y que uno de estos, le arrebatara la porra con la que asesinaría, a un tipo de pocos escrúpulos y gerifalte del régimen, que mantenía una relación sentimental con la novia del estudiante, en un alarde de hipocresía.

‘La respuesta’, por este y otros motivos, tardó siete largos años en poderse estrenar. Antes fue repetidamente prohibida y J. M. Forn se vio obligado a modificar el guión en varias ocasiones. El film padeció cortes que privaban a la película de coherencia y sentido. De ahí, que no viera la luz verde para estrenarse hasta la muerte del dictador. Por descabellado que parezca, en aquella España, no podía hablarse de conflicto generacional y, mucho menos, mostrar como ‘los viejos’ eran los únicos que seguían fieles a la dictadura mientras se extendía, como una mancha de aceite, entre los jóvenes el afán de cambio. Cada día eran más frecuentes las huelgas y manifestaciones. Asimismo, resultaba demasiado contracultural y provocador que las canciones de un cantautor comprometido como Raimon se encargaran de abrir y cerrar la película.

Es interesante constatar que iba a llevar el título de ‘La contestación’, más beligerante y combativo que ‘La respuesta’. La censura era así de mojigata y retorcida. Gustaba mucho de eufemismos y de quitar hierro a todo lo que pudiera dar una imagen negativa del régimen o ayudar a abrir los ojos. Naturalmente todo pensamiento crítico estaba proscrito.

Josep María FornJosep María FornSufrió y, es bueno recordarlo, nada menos que cuarenta y un cortes, entre los que figuraban la brutalidad de ‘los grises’ y las escenas de las manifestaciones estudiantiles. Por otro lado, los más de quince minutos que las ‘tijeras’ se llevaron por delante, desvirtuaron aspectos relevantes.

En una línea, del más difícil todavía, la película fue adquirida para su distribución fuera de España, por una entidad para-estatal. La hipocresía y el cinismo, creo que son suficientemente patentes.

El cine de Josep María Forn, es valiente y combativo y sus convicciones democráticas, indudables. Quizás su película más conocida sea ‘La piel quemada’ de 1967, donde muestra con todo su desgarro y no poca habilidad, el problema de la inmigración en Cataluña, en otro pulso con la censura. A fin de que quienes no lo conozcan puedan visionar otros films citaré ‘Companys, procés a Catalunya’ o la adaptación cinematográfica de la obra dramática de Alejandro Casona ‘La barca sin pescador’.

Como todos los resistentes, acabó por recibir premios y distinciones. Uno de los que él más apreciaba era la ‘Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos’ en 1969 por ‘La Piel Quemada’ al considerar el jurado que era el mejor guión. Ya en democracia, recibió en el año 2001 ‘La cruz de San Jorge’.

Tuvo siempre presente que sin memoria estábamos condenados a vagar en el vacío. Sin conocimiento de nuestra historia somos como una caña azotada por el viento.

Su actitud de firme oposición a la dictadura la sostuvo con coherencia y rigor, aceptando las consecuencias de sus actos. Un ejemplo, se encerró en Montserrat en protesta contra el ‘Proceso de Burgos’.

pedrolorespuestaPor desgracia, desconocemos en líneas generales, lo mucho y bueno que ha producido el cine catalán. Barcelona, fue un firme baluarte en la lucha por las libertades. No debemos olvidarlo quienes tenemos un compromiso con la izquierda y, lamentamos profundamente, la deriva rupturista del ‘proces’ que tanto daño está haciendo a la cultura y al pensamiento crítico.

Deberíamos visionar aquellas películas que por una parte muestran la lucha contra la dictadura, el conflicto generacional y, por otra, un cierto escepticismo que se desprende de los repetidos golpes contra un muro que parecía que nunca terminaba de derrumbarse. Este cine es parte de nuestra historia y debe ser reconocido como testimonio de un tiempo lleno de prepotencia e ignominia donde la cerrazón, la incultura y el miedo presidían la vida cotidiana… y todo intento de participar en una cultura de oposición a la dictadura era duramente reprimido.

Hoy recorren Europa negros presagios. Un pensador inteligente y sagaz como el ensayista británico y crítico literario, del que pronto van a cumplirse doscientos años de su muerte, William Hazlitt, escribió con lucidez: hay países que adoran a las bestias más destructivas. Da la impresión que las cosas más repulsivas a la razón y al sentido común son las más veneradas. Decididamente nos cuesta trabajo aprender del pasado… y nos entregamos irresponsablemente a repetir errores que tanto sufrimiento nos han causado.

Los aires de libertad que venían de Europa resultaban inaccesibles y, quizás por eso, eran codiciados con pasión y avidez. Había quienes endurecían sus demandas… en tanto, que otros, apostaban por un posibilismo que nos trajera un régimen democrático homologable al que se vivía en los países de nuestro entorno.

El régimen, por su parte, se atrincheraba en un miedo patético a las libertades democráticas. El cine, no lo olvidemos, con sus imágenes es un vehículo que pone en circulación ideas y sentimientos que, en muchos casos, iban a tener una influencia decisiva en nuestra educación sentimental.

Creo que debemos rendir un tributo de admiración a personas como Josep María Forn que han dedicado lo mejor de su vida al cine y, también, a escritores como Manuel Pedrolo a quien hoy se lee poco, lo que es una injusticia manifiesta y lamentable.

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